Cómo entender a cada uno sin su monstruo. Cómo entender a cada demonio.
La hora de dormir llega, las luces se apagan, la obscuridad llega al cuarto. Obviamente es de noche, obviamente el tráfico, obviamente deja de haber personas en la calle, al menos no tantas como suele haber de día. Te pones la pijama, te metes en tu cama, te acurrucas entre las cobijas. Aún no puede dormir. Qué te pasa, le pregunta Fabián, qué es lo que sucede, acaso tienes frío, cuestiona. No, frío no, calor tampoco. Es una nueva cosa que me ha venido a la mente. Un nuevo pensamiento que me está quitando el sueño, ese sueño tranquilo y sereno que me causaba la noche, el silencio. Y ahora escucha todas esas voces, ¿no las oyes? ¿no te lastiman? Los ojos voltéan hacia la ventana, no sabes qué respoder. Creés que quizá se ha vuelto un poco loco porque tú no escuchas nada, porque la calle está tranquila, la casa está tranquila. Toda la negrura con su monstruo está postrada sobre la casa, como debe ser, y sin embargo se encuentra agitado.
El beso de buenas noches, aunque ha quedado en el aire. Te preocupas un poco, ¿será normal la reacción? No sabes exactamente cómo responder, creés entonces que quizá obraste mal en algún momento, y ahora eso es lo que molesta, lo que pertuba la quietud. El brazo pasa por encima, sientes un calor y una felicidad innigualables. Sabes que ya, todo traquilo, viajarás.
Abres los ojos.
Miras fijamente a la ventana.
Giras hacia el otro lado.
No lo ves.
Sientes un enorme vacío en tus entrañas, sientes como si de repente hubiera decidido replegarse ahí. Como si te estuviera obstruyendo muy fuerte y no comprendes. Si te ama por qué te lastima. Por qué ha decidido poseerte de una parte sensible de tu cuerpo. Quieres gritar más te ha robado el aire.
Tu cabeza comienza a dar tumbos, la sensación es rara, no quieres torcerte el cuello. Sabes que en la negrura encontrarás la respuesta. Pero esto ya no es revelador en sí. Se vuelve más bien, raro.
El torbellino de olores comienza a fluir desde lo más recóndito de la calle. Entra por la rendija de tu ventana. Te percatas de la ráfaga, no quieres olerla, más es inevitable. Ahora, como un oráculo, comienzas a sentir la ligereza de la vida, la voluntad, torcida.
Piensas, pero no para seguir estructuras lógicas de razonamiento, sino a conformar frases incoherentes en sentido relativo, expansivo, veloz. Pensamientos entrecruzan los límites de tu mente. Los ojos abiertos, los ojos cerrados. Da igual. Sabes que sigues en cama, más no sabes del sueño. Ni si quiera te lo preguntas en ese momento.
El olor. Inspirador. Promete hacerce más fuerte, con mayor frecuencia. Pero sobre todo el silencio. Ese Silencio es lo que más raro te parece, y no comprendes por qué quizá sea lo más bello. Belleza, muy humana. Inspirador. Porque Sólo En El Silencio Soy Capaz de Admirar Tu Belleza. Inspirador. Espacio En Blanco, nulidad de la conciencia. Porque los Ojos son los transmisores del alma de los demonios. Quietud que me arroba para mis adentros, que aumenta los Sentidos que viven en Mí y vuelcan el Deseo en la Materialidad. Inspirador. Porque en vez del ataque sutil de la contemplación, me pierdo en el mar de la Palabra. Lo que se mete en mi boca no permite desistir del intento de clasificación. De la cabeza a los pies, todo se mantiene quieto controlado. Menos lo de adentro, que no sabe si en algún momento saldrá volando entre alguno de los gestos de tus diez dedos. Inspiración divina que deviene de una poesía, quizá un tanto retorcida de la mente del poeta. Pero que en realidad proviene del exterior, de lo que está afuera. Y no sabe Fabián cómo es que lo interpreta. No lo sabe aunque se da una pequeña idea. Así, minúscula. Porque en Mayúscula sólo está lo que le pertenece a Él. Sin Inspiración cada segmento de lo dicho se quedaria en la negrura, sin causar ese dolor de cabeza. Esa satisfacción. Ese sentimiento masoquista de extemo dolor. Porque el esperpento lo ronda, lo tiene a cada instante. Y aunque trata de hablar de él, no sabe si lo está alejando. Porqué la verdadera significación deviene en lo que no dice, pero no cualquier no decir, sino aquel que corresponde con los espacios en blanco que la metáfora le deja. Y por qué será entonces que le causa tanto. Inspiración. En un vacío. En belleza. En la temporalidad constante. Por que de ahí deviene su poesía. No Es Que No Sepa Que No Ha De Buscar. Aunque eso resultaría, abrumador, debido a su incapacidad mediocre de la constancia. Es Que La Búsqueda Será Constante, porque la verdadera experiencia enriquecedora es la Diferente, la que se Oculta, aunque ocurriera, en todo caso, en el Mismo Instante, Mismo Espacio, Mismo Tiempo. Y el simple hecho, Él, Ahí, Inspirador, Genera Móviles Que la Conciencia No Comprende, Porque No Son Para Ella. Son Para Él. Licencia Que A Si Mismo se Ha Dado y Que Aún Pareciese Siempre Develar. Más Un Grito, Corazón, Pretende Replegar.
Belleza Insana Demente. Mente Cuerpo, Viviente. De ahí la pura escencia. Inspiración. Oráculo Del Hecho. Del Suceso Anterior. Qué, Necesita Más. Inspiración.
Que no se pudiera Dar sin la Otredad. Que no Puede Vivir en el Vacío que la Genera, porque entonces se Volvería Metáfora de Sí Misma y qué sentido tendría Vivir para Sí en el Silencio. Él Sí puede, pero ella no. Porque su conciencia es Generadora de la Poesía de Su Mundo. y Quizá se vuelve ejercicio Egocéntrico Antropocéntrico de la Meditación. Sin embargo, Inspiración, Gira en Torno a encontrar El Espejo que Deforma, pero Refleja Inspiración.
Despierta Fabián de un sueño, una pesadilla que lo ha dejado aniquilado. Él se ha ido, lo ha dejado sólo, tranquilo. Y ahora, en la total y completa quietud ansía se acaba la negrura. Que no puede perder la angustia, sino con que ha de jugar su mente. Ahora lo sabe, nunca la perdió, sólo la dejó quietecita. Angustia extrema llena de paz. Proceso masoquista. Sádica pasión. Como una filosofía en el tocador que Sadisa las emociones. Así es la palabra en sí que genera tu belleza. Inspirador. Espacio Vacío sin límite de tiempo. Permanencía voluntaria de la inmanencia de los sentimientos. Actitud quizá un tanto renuente de un neutro revelador. Sin identidad, más ojos, nariz, boca. Boca Que Seduce Las Palabras, Boca Que las Deja Quietas. Inspirador en Momento y Lugar. Creés entender la retórica del demonio, porque la vez en ti mismo. Y bien, no pretendes el Demonio es Uno Solo. Más ahí está el embrollo. La problemática que tortura... a Fabián. Inspirador. Cazador de silencios. Ahora las luces. Lo ve al lado. Beso de buenos días. En el aire. Se pregunta, hasta cuándo tendrá que. Inspirador. Lo que le perturba las entrañas. Inspirador. En Un Pequeño Pedacito de La Nada.
sábado, enero 3
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