sábado, julio 2
Muerte sin fin
La injusta sanidad del intelecto siempre ha sido consecuencia del destino, más una charla, muy distante, parece el único motivo de un alivio. Diferente y singular cada tipo, diferente y singular articulante, cómo puede un destello volverse tan amenazante. La amenaza no es el hecho, la materia del instante, la sonrisa es el eco, de la huella sin alcance. Estructuras se derrumban, un mundo en cambio constante, los demonios se relegan y conviven amaestrando muertos de gesto adusto y mirada distante.
Por entre el camino de las sombras, se encuentra la bicicleta, con sus dos pedales por delante, detenida ante el precipicio de la muerte siempre habitante.
Pareciera ser que el corazón de piedra, duro, inalterable, y sin amante, se encuentra adusto y dubitante, late ahora, por cada instante.
Huelo el perfume de las flores, que se ha llevado el viento del campo, de mi amante, un campo minado y frío, que sin embargo con alivio, recorro a cada instante. Un fugaz sentimiento de perfección, ante la inmensidad del desorden constante, cuando la tierra en equilibrio rompe sus murallas de diamante.
Letra por letra, recuerdo la carta que jamás pudiste entregarme, letra por letra te escribo, con una tinta de verdad itinerante. No es sólo textos de olvido, son textos de vida, de sangre. No soy perfecto ni divino, pero sí puedo ser tu amante.
No creo en el destino, y mira cuánto miedo tengo de levantarme. Miedo siempre he tenido, de dejar de ser un deambulante. Inconforme con el destino, más no por eso niego mis amantes, los demonios, me persiguen, me hacen su mejor practicante. Soy un necio, terco, decidido a morir a cada instante, enajenado con el olvido de lo monótono de la jaula de lo constante. Pareciera ser que tú detonas la bomba que destruye lo habitante, y desde la soledad, el cuarto, hay un susurro que me llega constante.
Desde debajo de la escalera, parece Poo siempre delatarme. Un tun tun de emoción, un tun tun de emoción sangrante. Un río que desborda la pasión, un rito que me hace alterarme. No es que escriba con autómata emoción, no es que de verdad busque en llegar a enajenarte, no es que quiera la perversión, no es que no te desee a cada instante. El cuerpo en elevación, de la dinámica de lo insinuante, siempre en la piel conmoción, cuando el diablo llega a besarte.
Extraños versos yo te pido, extraña sensación, criatura deambulante, déjame perderme de emoción, déjame morir, porque muero que no muero en el instante.
Soy una excepción, soy un error tan constante, soy una ramificación de lo imposible que se vuelve etéreo entre el carbón y el diamante. Soy pobre, incalculable, pleno de razón y arte, hoy no pido sedición, quiero clavar una estaca sangrante.
Si el tiempo no existe, jamás será la constante, el espacio un amigo, el espacio distante. Quiero hoy romper el telón, quiero jamás dejar de lado lo alucinante. Quiero desquiciarme de pasión, quiero un juego que me permita...
Al borde del vacío, volteo, la luz de la bicicleta lo único que alumbra el camino, la bruma, el frío, la montaña. Y te paras sobre la baranda, y te sientes como un niño. Y vuelves a tomar aire... tus pies se elevan... te encuentras en el abismo, y gritas... sabes de nuevo que sigues aquí, que estás vivo.
F.M.
miércoles, enero 26
En actment
Primera pregunta, ¿dónde estás? No tiene sentido.
Segunda pregunta, ¿más allá? Por si nunca supiste que estuviste acá.
La voz, la voz dentro que es lo único que te recuerda, de tu sentimiento, soledad, la soledad. Y su dulzura. Que te embarga hasta el sueño de una existencia que pregunta por la necesaria condición de una existencia más allá de lo que crees conocer. Y sin embargo las palabras no te alcanzan para describir todo lo que puedes sentir debajo de la tierra, todo su susurro, todo lo vivo, todo lo enterrado.
A cada movimiento de la danza de la aguja el tuyo se vuelve lento. Como si el compás fuese más allá que un simple mecanismo de la dulzura que te ha empalagado el tiempo. Y por un instante te sientes liberado porque después de tanto no habías podido realizar un ejercicio, no habías podido respirar. Y te preguntas si en algún momento has necesitado hacerlo, más por siempre se ha encontrado aquí, justo aquí dónde te encuentras, dónde te encuentras? Y tienes que rebobinas. No comienza. Una vez más pones la maquinaria en marcha.
Y de nuevo comienza el pensamiento, muevo. Muevo hacia el fondo de lo que algún día necesitaba saber que era lo necesario, y sin embargo ahora justo, justo ahora aparecen los fantasmas que han hecho que todo esto llegase a tu mente, en principio. Más no sabes si es la mente lo único que se puede encontrar más allá de toda respuesta posible, más tú sabes que es la única que te puedes formular. Qué maldición esconde este nombre, sagrado, que se ha convertido en la fuente del divertimento de tu espíritu, endemoniado. Y sin embargo, te encuentras no frente a él, sino cogido por las entrañas, desde siempre. Y sientes el balanceo, sientes el dolor de cada una de las notas en tus dedos. Y te arrepientes. Y te preguntas si el mundo respira, en este momento como lo haces tú, desde aquí, desde este mecanismo que se convierte hacia ti y te hace escribir estas palabras que por más te enseñan que jamás has dejado atrás lo que eres. La soledad es tan dulce, dulce. Como la miel que poco a poco se esparce en el suelo, en el agua y se disuelve. Y cuál es la analogía certera de la continuación, cuando lo único cierto es que tu mente no puede recordar con exactitud ni cómo llegó aquí. Primer ejercicio para hilar la idea, que habrás olvidado después de la primera pregunta. Y por qué todo tiene que encontrarse tan obscuro. Por que la palabra es el único cáliz que te ayudará. Para jamás salir. Porque sin el ejercicio de la memoria, sin el ejercicio del dedo que juega jamás perderás lo que verdaderamente encuentras, pero que se encuentra muy muy adentro, durmiente. Y a cada palabra que viene a tu pensamiento equivale otra en acción, o será que sólo por la acción te encuentras condenado al eterno tintineo de eso que sientes que debes hacer.
Y tan sólo un pensamiento te lleva hacia una nueva faceta del pensamiento, hacia una nueva dimensión. Y Quizá ya no puedas hacerlo como antes ya que no existe un punto por el cual la inflexión hacia la tortura sea necesaria. Pero qué motivo tendría de existir. Muy sencillo, sin él no existe la inmersión. En tanto la afección por la soledad, entonces, la soledad es dulce porque permite la invensión en un mundo alterno, más no garantiza el viaje hacia la contemplación plena de la escena. Pareciera más sencillo entonces hacerla desde el punto, que habías ya señalado, pero bien, ya no se encuentra, en aquel estado. Punto. El siguiente trabajo lo sabes bien. Consiste en una segunda inmersión, en la verdadera inmersión de la idea más allá del pensamiento, que te hará sufrir, la verdadera.
Y entonces, respiras.
Y te das cuenta. El mimo, la princesa, la enfermera, el doctor, Fabián, tú mismo, tu demonio, el jocker, el teatro… y voltéas.
Aplausos.
Pero aún no acaba la obra. Por sólo ahora sabes que acaba de empezar.
Te encuentras en un negro total. Y la caja sobre tu cabeza, sobre tu cara, sobre tu respiración. Risas. Algo la golpea, te lleva deprisa y te azota. Pero te encuentras tranquilo. Sonido de sierra.
La función jamás había empezado.
Hasta ahora.
F.M.
viernes, enero 14
Lenguaje y psicología
A nadie le gusta la palabra en el vacío. Emme Petterson
Realizando algunas búsquedas por Internet, me encontré con un artículo bastante interesante sobre psicología y lenguaje, que hablaba del vacío. Ni al mismo vacío le gusta su palabra, que dicho sea de paso, nada de suyo tiene. Reflexionemos un poco. En tanto vacío, para podértelo ejemplificar, te podría pedir que imagines el limbo, y la nada, o quizá hasta el purgatorio. El problema es que todos ellos se encuentran en algún lugar, en algo, y contienen algo. El vacío vacío es como la nada que nonea y así hasta la paradoja que el ejemplo más sencillo sería llevarte a pensar que tu mente está vacía de ejemplos de vacío. Por más encantadora que parezca la idea, de la romántica soledad y el trágico sufrimiento en el abismo, todos los espacios vacíos exasperadamente tienen que encontrarse llenos, y para colmo en estabilidad de sus habitantes, o eso quiere parecer. Preferimos lo fáctico, lo estable y lo que nos haga creer que hay algo.
La estabilidad y progreso, en tanto la utopía de perfección, poseen el grado máximo de una cualidad o defecto menciona la RAE objetivamente. En una aplicación práctica del concepto, por ejemplo, aquel que escribió estás palabras se valió de la segunda paradoja del pensamiento inútilmente complejo, abstraerse al vacío. Sería más fácil, o hubiese sido más fácil obtener una definición plausible, algo que sin tantos rodeos te llevara al concepto, pero la Dra. Petterson es clara y lo calcula en tanto nuestra comprensión del mundo complejo, a nadie le gusta la palabra en el vacío.
Los reveladores estudios de la Dra. Señalan un sin fin útil de las palabras vacías. En tanto se explica; la destrucción lleva al vacío, que dentro de todos los procesos de remodelación y perfeccionamiento involucra la sustracción de cosas del todo para dejar un hueco vacío o su aumento material para llenar lo vacío. Lo único realmente más cercano a la perfección será ese instante etéreo fuera de las dimensiones del espacio y del tiempo entre llenar lo vacío y sustraerlo, hueco que reina y no existe más allá de. La verdadera cualidad de la perfección, el no tiempo no espacio, toca la nada y se consolida.
De aquí me hace pensar, que la única manera posible de llegar a la perfección es el vacío, que con toda razón, mediada por la destrucción paulatina de cada idea y concepto preestablecido apunta hacia el camino de la duda metódica de Descartes, anunciando tácitamente su giro trascendental, ya no hacia las ideas, y dejando muy por detrás a Kant, consolida la verdadera sustancia de la perfección, y por ende de nuestra finalidad.
La abstracción al vacío, se está volviendo cada vez una herramienta utilizada por los filósofos e inclusive algunos científicos de la postmodernidad. En tanto sus cualidades expansivas y trascendentales, obviamente enmarcadas por nada, permite un crecimiento y desarrollo de la idea sin precedente, fuera de la palabra. Volviendo a mencionar, la Dra. Señala que la técnica sin embargo no es nueva, el caos como materia dominante se niega a cobrar estabilidad, de ahí que en búsqueda de un funcionamiento preciso nos hallamos perdido no en la razón, sino sólo en el concepto vacío, para definir nuestra mente en un fin útil, que será para la ciencia, anticipa, el último fin de la ardua investigación sobre sí.
¿Hasta cuándo llegará el vacío?
Referencias:
Petterson, Emme. (2010) Comprensión, psique y lenguaje. Anales de salud y psicología posmoderna para América Latina.
F.M.
