lunes, agosto 31

Fantasía temática, !1

Miles de pedazos de cristal se caen sobre mi cabeza. Miles de ellos laceran, miles de ellos penetran en mis cavidades. A través de que instinto, a través de que momento dejé de hacer esto. Yo tan sólo me encontraba caminando, tan sólo me encontraba solo por la calle. Qué pasó, qué fue aquel ruido que me desconcertó. Ruidos, emociones. No lo sé, no tengo ganas de averiguarlo, sólo quiero clavarme estos cuchillos, estos cuchillos en el pechos, estos insesables destellos de locura, estas insesantes e incandecentes tentaciones de perdición. A pesar de nada, a pesar de hallar un lugar en el universo. Patafísica astronómica. Y ahora llega el momento de la sublimación, de la culminación en la eterna llama de la verdad. Por qué como dice el filósofo, somos tan cobardes, somos tan insesatos. Cuántas veces te pude hablar de horror. Cuántas veces desee extrangularte, dejarte sin vida por la callejuela. Caminar tan sólo al otro lado de la orilla mientras veía tu sombra, tu sombra volverse más que color de un jugo espeso, apestoso, vibrante. Y ahora comprendo que llegó, que llega el momento de la fantasía.
Para qué tantos escepticismos, para qué tantos rencores cuando dije que lo único que importaba era sólo aquello que me dejaba de importar. No revisaré mis palabras, no me interesa que me comprendas, tan sólo quiero sublimarme, sublimarme ante la impasible sensación de que mis dedos puedan morder, puedan matar, puedan sentir. Puedan ejercer su violento y eterno peso sobre estas pésimas lágrimas que me muerden, que me matan, que me hacen creer que lo único que vale en la vida es no poder saber del instante. De aquel instante que tanto guardo en mi corazón, en una caja de fuerte. En esa fuerza que desea verte aquí, quizá verte muerto, vivo, no me importa. Me da igual. Increíble ejercicio de sublimación, la luz comienza a enardecer, las bestias se ponen tensas, mis corazón comienza a palpitar fuerte. Y ahora todo termina. Qué pasa, qué jodidos pasa---- La infastuosa venida no puede culminar en un orgasmo frágil, poco sutil.
Y ahora que me calmo, te digo, mi carácter surrealista no intenta ser entendido, más por sólo he entendido que la expresión será por devenir mi verdadero cometido: Deseo la involuntaria inmaterialidad, más si he de perderte por ser, por sentir, vale mierda la ineptitud del destino.
Mierda!
Tan sólo una palabra que engloba tantos sentidos. Tantos disgustos.
Y aquí, te digo, la sexualidad que por décadas he sufrido, mi amor. No confundas inocencia con recelo, no confudas beatiutud con sarcastica sensación de malestar.
Te deseo, te deseo más que a nadie en la vida.
Más eso no lo sé, lo siento pero aún no sé sublimarlo más allá de mis vísceras putrefactas que día a día reclaman más de mis humores, de mis alientos.
Sólo me queda por citar al loco filósofo que me dijo, que me habló y me dijo... cógeme. Cógeme como quieras, como puedas, como se te de la gana. Maltrátame, hazme mierda, hazme gracia, hazme voluntad. Destrúyeme, desvirtúame, perviérteme, sedúceme. Si por decadentista deseas tomarte, bienvenido. Más bienvenido serás para mis adentros. El recato es sólo recelo, y en él se me irá quizá la vida. Pero por no más muerte, no más deseo de expresión, el sexo no tiene sentido si tan sólo sexo involucra. Me da asco, me da nausea, me da nada. Y la nada no la soporto, no tolero sentirla, ni siquiera olerla cerca.
Me repugna, la detesto, y de ahí mi malestar. Prefiero vivir enfermo y caludicar en la locura a obligar a mi alma a adaptarse a condiciones de conformidad, de estúpida humanidad tolerante. No es para mí, no soy humano, ya lo dije y lo sostengo. Si por via de mi castigo has de violarme, que sea tan sólo con motivo, que sea tan sólo cuando de verdad desees matarme. La muerte a medias no me inspira, la muerte a medias me dan ganas de odiarte.
Y lo peor es, que no puedo.
Por tu boca se vuelve esfinter la conveniencia.
Prefiero callar, y hacer sangrar mientras tanto cada uno de mis dedos.

Al fin, sublimado.
Salí a la tormenta, sin paraguas, con abrigo. Me abracé al árbol, a ese mi árbol favorito. Por favor Dios, concédeme de tu gracia si existe, el único y divino favor. Mátame, párteme en dos mientras te maldigo. Maldito. Maldito seas.

Un abrigo, mojado, húmedo, humeante. Prensado a un árbol. La lluvia. Llora. Dios. No sabe llorar.

F.M.

Lógica práctica, L.

Egoista es pensar que no se puede amar a más que sólo uno. - Comentó con resentimiento. - Sin embargo resulta lógico decir que a nadie se debe amar. - Y una presa de sus sentimientos arrojó al laberinto.
Por consiguiente la experimentación práctica retomó. ¿Qué sería aquello que tanto miedo causa?
En la curva, por artificio malévolo se revela. En la sinuosidad de su expresividad, mata y seduce porque sangra hasta el placer de lo inimaginable. Y aún no sabe.
Y aún no sabe si el olor a sangre o el perfume dulce es lo que lo seduce.
Uno, sólo uno, más ninguno por amor.
El placer negado, el placer abstraído.
La verdadera naturaleza está más allá, más allá de los aromas que perturban mi cuerpo.
La trasdendencia de las líneas seduce más, por que curva tu sexo, porque te penetra hasta el infinito.
Ninguno por amor, no se puede amar. Destino trágico de los hombres.
Soy F.M. - Comentó con resentimiento - Sin embargo resulta lógico decir que soy el minotauro del laberito, mata y seduce y sangra. Por más que sólo un hombre.
Más allá.
No soy hombre.

F.M.

lunes, agosto 17

Contrato de exclusividad

Carta de amor de Jean-Paul Sartre a Simone de Beauvoir:

Querido pequeño ser: Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: "¿De que se ríe?". Y le contesté: "Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo". Y replicó: "Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía". Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.Te beso tiernamente,
Simone de Beauvoir.

martes, agosto 4

La lobotomía

De qué sirve la fe y la esperanza.
Nefasta y desastrosa, fastuosa. Condena áspera que raspa.
Después de tantos intentos en progresar, después de múltiples intentos en no caer en el abismo, te constriñes, te osbtruyes por las raíces de tu propio pensamiento. Doloroso malestar, sin duda alguna, más por quién he de ser considerado, Ser. Muy a mi pesar, muy a mi maldita insolencia, te detesto. Poeta, el único que por bien se acerca. Poeta. Uno que por bien interesa. Poeta.
Maldita casta de mendigos, maldita multitud de compasiones. Más tú no las tienes conmigo, Poeta, por qué será que en ti eso envidio. Interesante anotación, correspondiente a cada comentario.
Más por vez única y primera comprendí desde siempre la desilución de tu llegada. Ahora todo es un poco más claro.
Yo quiero.
Estúpido. Increíbles las razones por las que los destinos se entrecruzan. En un momento oportuno, magnífico, triunfal. Llegaste y de la nada apareciste ante mí. Llegaste y yo dudé por un momento de mi cometido. Al verte tan igual a mí, tan semejante. Ahora veo que eres tú de todos el que menos me comprende. O quizá sea que te aterra el acercarte un poco más. Lo puedo vislumbrar en tu rostro, poeta. Soy un monstruo. Lo admito. Muy a mi pesar no siento ninguna sensación más allá del mero gozo que cualquiera sentiría. Sin embargo tú sabes que no es así, que mi poesía traspasa venas, órganos, y se entierra en lo más íntimo de la conciencia. Tú sabes lo que quiero decir, y sin embargo eres sordo ante mis palabras. Más por siempre te he buscado, y ahora, bien, no puedo decir que te desprecio. De ti muchas cosas he de conseguir, contigo muchas cosas podré lograr, porque descubro que el círculo se encuentra limitado, es único. La gente no entiende, Poeta. Cierto. Verdad. Más por verdad yo no puedo vivir de la suya. Me niego y vuelvo loco al pensar en hacerlo, Poeta. Soprendeme tu juicio, tu sensatez. Y por eso mismo dudo, porque no pertenezco, no soy. Mentira. Soy metira, más de qué podría ser verdad? Sin embargo no existe, lo comprendo, y a cada día en tus versos me reflejo más.
He tomado mis decisiones poetas, he decidido romper con mis cadenas y atarme grilletes, y tan sólo una estaca en el pecho, directa hacia el corazón. No vale la pena poeta, si no tengo inspiración.
Tantas oportunidades, tantos juegos en lo que de aquí y de allá la esperanza siempre tiene un galardón, un lugar privilegiado. Como si su asiento fuese más fuerte que la madera que lo construye. Como si el ocupante fuese ahora parte del mueble, y se uniera en nuevo curso con las fuerzas del universo. Eso no es para mí, Poeta. Lo sabes, por eso tienes miedo de adentrarte, porque me sabes obscuro, confuso, y la poca nitidez de tu pensamiento me deja ver con claridad la realidad. La que no existe.
Bien que no tengo nada, maestro. Poeta. Sensual admiración por las formas que jamás dejarán de seducirme. No caeré en tu mortal pecado hasta ser más allá de lo que no puedo dejar de imaginar. Admiro, tu precisión y técnica y te devoraré, lo juro. No tendré consideración alguna más con tu cuerpo.
Más por bien un cisne, un dragón, una raíz en la hierba del cultivo se ha encontrado. Más por bien, más así, no seré más que un dulce canto de resoplidos suaves, sinceros.
Eso quieres? eso deseas? Basura. Todo lo que con cadencia se adorna son versos inútiles, al menos a fines más allá de un poco de lógica. El objetivo siempre es claro, sólo falta acertar el gatillo. Más nunca será una cacería. No niego jamás me podré despegar quién soy. Eso jamás te atreverás a pensarlo. Y si por un momento lo dudaste, Poeta, aunque de mi sangre no pueda, no haya razón ni manera de obtener un verso limpio, una rima perfecta que te lleve al infinito, en los ojos del jaguar se encuentra mi narciso, estanque al cual de necesidad caeré, y suspiro.
Prefiero ahogarme y ser arrastrado por los lirios, que encontrarme seguro en la balsa, del alivio, de la falsa gratitud, de la siempre beata, Esperanza.
La detesto, pero, en todo, la pondré a prueba bajo la influencia de su peor castigo. La torturaré hasta los límites de lo inimaginable, disfrutando de torcerla, de perforarla. De ver expandidas cada unas de sus lágrimas y cuagularse en el pavimento frío, revueltas con polvo y sus estractos salinos.
Prefiero. Uno. Romper el hielo en la cima de la montaña, la más alta, y llenar de hielo, de escarcha, cada milímetro de Esperanza. Hoda, Égloga, Elegia. Absurdo. Desconozco el sendero. La calzada de los muertos te conducirá al renacer del Paraíso. Frisos de jaguar, tan fríos, tan desgastados. Tan bellamentes saturados. Así corrí y tropecé. Más entre fauces quiero renacer. Más de su aliento, en sus entrañas quiero reconocer. Y al salir, lobotomía. Con sus fauces, con colmillos. Cada célula de mi cabeza, en mi mente, en mi memoria. Confusa condición de luces abismales. El órgano, de un puño, tan dulce como una fresa, explotará más no sobre la vertiente, sino en la mente. Recipiente. Flecha clavada, atravesada. San Sebastián lo comprendió mejor, dulce Apolo de la daga, ruega por él. Cirugía sin retorno, sin anestecia, sin igual. Acaso mi mano colgará de tu cuello?, en buena suerte, Jaguar.
Buena suerte.
La Esperanza de los tontos. Yo prefiero cirugía, Dr. Máteme, me está matando ya. Habrá alguna otra manera de redimir sin desangrar. Más mea culpa sin pecado, concebido de la mente y por única vez originado. Poeta, tú no has de hacerme tuyo por disección, más si por elevación. Jaguar, desgarrado. Estoy mutilado. Sin cabeza, la sangre fluye mejor. Desde aquí, colgada, cabeza, encuentra, en su creador, inspiración. Jaguar.
Bestia absoluta de la madre creadora, te amo, porque tú eres la conexión con el concepto. Metamorfos trascendental de un agujero negro rodeado de ámbar, donde una línea se curva y pareada, se proyecta hasta tocar el punto más sensible del universo.
Demonio muerto, no estoy muerto.
Principio.

F.M.
(siempre un grito es mejor al final del laberinto) Shouting Pope

lunes, agosto 3

Figuras infinitas

En el principio todo era.
Más magnánimo e impredecible el carácter del Uno en el Universo. Por primera vez, por primera cuenta, la primera piedra fue asentada, la primera estrella, la primera nube, la primer señal de vitalidad, de esperanza. Por entre la infinidad del abismo, de aquello que rodeaba todo, vino y vivió la nueva armonía. Par. Por entre pareadas las sombras y la luz jugueteban. Revoloteaban alegremente por entre las fauces del abismo. A veces presas de la emoción, de la exasperación del nuevo momento, absorbidas se veían por aquel impetuoso mar en que tan sólo domina la calma. Uno. Par. En compañía de luces y sombras más Uno, multiplicación infinita de la maginificencia de la vida, se desborda ante el abismo, lo debora, lo absorbe, lo vuelve para sí. La infinidad de luz llena, la gracia se expande, la única y verdadera realidad llega a ocasión de la inagotable fuente de todo pensamiento. De toda idea. Más por magnificencia plena la forma, ahora presente en el abismo explota, se libera. Sucumbe la nada ante su inminente derrocamiento. No más a la intricada negritud, se tuerce, retuerce, compone, y mezcla. Da forma, sentido, luz. La culminación última de la existencia, la forma, las formas, las plastas, los intrincados caminos que llevan y van hacia donde toda la complejidad lleva su esencia. El Uno sale proyectado por el tiempo, espacio, infidad.
Fin del pensamiento.
Punto.
Un Punto.
Un punto en medio del cañón. Un punto en medio del abismo. Desde arriba. Punto. Desde abajo. Punto. Un punto que no tiene la mayor esencia, el mayor sentido. Punto. Para qué me encuentro en estado de transición, por qué no puedo ser finitud. Avanza un poco hacia las piedras que rodean el lago. Día. Noche. Transitorio. Como transitoria mi existencia. Si no puedo formar parte de nada, sí sólo soy un punto, qué soy. Se mira reflexivo en el espejo de agua. Sin materialidad, sin peso, sin existencia, el punto, mínimo, si quiera alcanza a distinguirse. Tan inferior que no puede contemplarse a sí mismo. Se da risa. Sin sonido. Nada. Y sin equivalencia, qué sirvo. Si no se puede ahogar, si no se puede sostener. Sin nada en el universo. Punto. Al fin. Sólo en medio de la vastedad de las formas, de las inacabables verdades un punto no encuentra nada más allá del espacio vacío de saberse punto.
El abismo, Uno, grande y magnífico. Es inerte.
Muerto.
Sepulcral.
Por su infinita vastedad la sombra es única, se encuentra sola. No se distingue una de otra, no se ve a si mismo, no se sabe decir. Sabe. Cree encontrar en sí misma aquello de lo que no hay. Y no lo logra encontrar. El abismo se encuentra sólo, único, tan lleno de todo y vacío de nada. Y si está lleno o vacío qué más le da. Un poco de aquí un poco de allá. Porque el vacío no es en sí mismo lo que contiene. Es otra cosa. El abismo grande, fuerte, imponente. Plantas, ríos, montañas, seres. Más qué es. Sabe abismo. Y será que en el abismo hay tantas cosas o será que no hay absolutamente nada. El abismo llora y llena su río. El abismo ¿siente? si quiera sabe que sentir. Qué es. Nada. Punto. El abismo enorme, el punto pequeño, se saben, más nada son. Punto.
Un punto.
Luz.
Un punto. Un punto. Un punto.
Puntos aislados que poco a poco van golpeando en el abismo, por la imparable causa de la luz. Procedencia, como siempre, transitoria. Inmaculada. Punto. Despierta. Abre los ojos. Punto. Reacciona. Punto. Elévate. Punto. Magnifícate. Punto.
Punto. Depresión de la incompletud del universo. Incompletud, insensitud, infinitud. Talúd. Punto.
Más punto, punto que viaja, transita, reacciona, visita, insita. Punto llega con la nueva luz. Punto camina, corre, brinca, punto viene del universo. Punto no tiene nave, punto no tiene terreno, punto es punto y punto, no hay más allá de él. Y sin embargo sabe de sí más que nada en el universo. Escuchose llorar, abismo. Y llega a él. Se le inserta en las entrañas. Vasta! Quién es. Me haces cosquillas. Punto. Qué punto? Punto. Nada más allá. Si tú no lo quieres. Atrápame.
Qué? Tócame. Qué? Aplástame! Ven tras de mi! Crees que puedes con un punto? No sabes nada señor infinito.
El abismo al principio no sabe qué hacer. Aplástame? qué es eso, lo ha oído, pero, cómo se hace cuando no se es nada en el universo. Abismo no soporta más, punto brinca. Brinca. Brinca. Es imparable. Basta! No lo haré. Para! No lo haré! Detente! No lo haré. No lo haré. Tócame, Búscame, Aplástame, Encuéntrame.
La roca comienza a moverse, la roca comienza a crujir. Dentro del abismo algunos sonidos huecos se oyen desde las profundidades. Punto voltea, una roca pasa encima de sí y cae en el charco donde se intentaba ver reflejado. Una roca. Muchas rocas. Por todo el ancho de la gruta las paredes comienzan a rechinar, a retumbar, se oyen quejidos, alaridos. Por encima sobre todo comienza a haber un estruendo, roca que choca contra roca. Roca que modifica y crea. La luz, la luz es capaz de encontrarse más sitios. Más lugares en el infinito, que ya no es tan grande dentro del abismo.
Abismo logra desprender. Abismo logra transmutar. Abismo.
Basta! Basta!
No lo haré!
Quejidos, rocas, fuentes de luz por doquier.
Punto comienza a ver con claridad. Punto comienza a comprender, Punto. Se mira hacia arriba, hacia sí mismo. Todo el tiempo se ha encontrado proyectado por un haz de luz. Punto sube, escala entre la tempestad. Punto jamás había volteado hacia arriba, punto no sabía del haz de luz. Punto comienza a preguntarse si en los demás haces habrá más puntos. Punto sigue, sigue, se tiene que multiplicar a sí mismo, o eso siente, se dobla, se filta, se controsiona y cada vez sube más y más rápido. Entre más arriba más rocas caen, más espacios se abren. Punto comienza a escuchar, en verdad nunca había escuchado, oye los gritos del abismo, oye una voz que se parece a la suya que ríe, que juega, que canta. Punto choca. Con piedra. punto voltéa. Sigue y jamás te detengas hasta llegar a otro universo, sigue en línea recta y verás cómo poco a poco te curvas, poco a poco pierdes de vista el trayecto. Sigue Punto, como yo, sigue y llega lejos. Libera abismos, sacúdelos. Rómpelos. Destrúyelos. Crea. Más tú quién eres? pregunta Punto.
-Yo soy sólo el Uno. Y sólo uno vasta para proyectarse hasta el Universo.
Punto se fue volando, Punto, Uno, Universo.
Destruye, crea, retúercete en la inacabada línea curva del infinito.

F.M.