Soy maestro del recuerdo, a veces propicio en el instante
en que se desencadena la furia, las emociones, en que aparece la duda,
a veces constante.
Soy maestro del recuerdo, de la evocación de cada momento
en que apareció en una vida, la sensación de tenerte y no extrañarte.
A veces las emociones fluyen, a veces catapultan hacia la constante
en que los recuerdos se vuelven de piedra, lejanos,
como las rosas que alguna vez se convirtieron en diamante.
A veces imposible de entender la lógica, de lo extraño
a veces un encuentro casi fortuito, con la poesía
que se convierte en prosa, una batalla cambiante.
Aquel día en que el viento me hirió, gritó, cógeme en aquel instante.
Mis manos aún tienen movimiento, aún se presentan con furia
en la espina dorsal de los amantes.
Hoy la vida ha cambiando, ha dado un giro hacia otra parte
y sin embargo sigo atento, a la sensación de mis labios al besarte.
lunes, mayo 13
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