Es aún necesario, aún más que efectivo volver a reiterar. Parece distante y sin embargo se encuentra tan próximo. La palabra del día ha sido designada como una, y parece encontrarse surtiendo efecto en cada cosa que toca, que la envuelve y la desenvuelve. Es como un rey Midas que a su paso convierte en oro lo que toca. Pero en verdad será tan poderosa, ¿en verdad será que tan sólo un montón de letrás podrán tener y encontrar la fuerza para cambiar todo un universo? Fabián lo creé, está convencido de ello. Sino no sería que un instante lo hiciera, que tan sólo por un momento fueran capaces esas pequeñas de hacer estragos en su vida, en su mente y en todo su ser. Hay Fabián, cómo ha sido posible que lleguemos a este punto de la vida. Simplemente se da, puede ser que un buen día te despiertes y todo parezca claro, conciso, objetivo. Posible. Porque ese es el efecto a corto plazo, una efectividad inevitable que te llena. Revelador.
Así es el efecto de la palabra que por sí misma constituye toda un acontecimiento. Cuando rebasa sus límites, cuando trasgrede sus letras, cuando es capaz de actuar por si misma por tan sólo el hecho de ser palabra. Su creador, se ve cegado ante ella, en ocasiones no sabe cómo usarla, hacia dónde dirigirla. Revelador.
Lo saca del ensueño, lo vuelve para sí una apariencia menos difusa de una realidad confusa que lo atormenta. Parece revelador el simple hecho de descubrirla y pronunciarla, porque en su sólo nombre lleva toda su carga. Revelador.
Y ahora, de repente, cuando me doy cuenta del pasado, que sonará redundante, que ha pasado, ahora en este tiempo pasado participio de la primera persona del indicativo, a veces esa persona se desdibuja, pasa a convertirse quizá en tan sólo un pronombre más, uno neutro, aunque siga siendo indicativo. Uno fácil de decir pero difícil de indentificar en cualquier tiempo, por su multitud de rostros, multitud de sexos, multitud de concordancias que precisamente lo vuelven adaptable, sujeto de sujeto porque no es ninguno en particular. Particular del tiempo y el espacio de una oración infinita. Revelador.
Un sujeto, más no el sujeto. Un sujeto en un día cualquiera entonces haya la fuerza necesaria para encontrar lo que siempre ha deseado y darse cuenta de que a pesar de las circunstancias...
La mancha. La mancha lo dice todo para el corazón. La mancha, la leyenda, la etiqueta. Todo aquello que permite volver esto verocimil y un tanto misterioso.
Pero finalmente la cosa, objetivamente alternativa e inclusive casual se vuelve parte del juego de la antilógica. Porque impera ante ella una pragmática rebelde, que ve donde no hay nada, que descubre cuando todo es claro. Mancha por café, por montón de un mazo. Revelador.
Y en ese momento Fabián no puede dormir. Se pregunta será acaso posible perder encanto. En qué momento he perdido toda mi fuerza, mi vileza. Y sabe que no lo ha hecho. Y no comprende. Cómo puede seguir viendo demonios, cómo puede seguir pensando en hazañas, y aún así combinarlo con su nueva... revelador... cara que parece recién adquirida, que sabe que el mismo infierno ah ayudado a levantar, pero que no es mortal, ni dañina, ni lastimera. Es tan sólo una cara más, una cara de locura, una cara de inmensa felicidad.
Sabe es su culpa, pero es una culpa que le sienta bien. El miedo ha perder el sentimiento es grande. Porque sabe más de la bondad al conocer más de cerca la vileza. Porque no puede estar ya a gusto sin su eterna compañera, y duerme con ella porque ya no quiere seguir siendo su amante. Ahora quiere uno que satisfaga la carne. Pero no para curtirlo entre sus suaves cuchillos, sino más bien para compartir un viaje interminable a través de la recién adquirida sensación.
Fabián tiene hambre, tiene sed. Quiere más de lo de siempre. Sueña con ese carmesí intenso que le hace burbujear la sangre, que la habre el apetito de las entrañas. Será acaso que esa es la señal que no podía ver. Porque resulta contradictorio entonces la razón. Será que la razón más nunca fue contradictoria porque siempre estuvo ausente. Sabe por qué, más no se explica cómo, no le interesa.
Sólo lo quiere a él. Sólo quiere su sangre. Lo ha visto en sueños, sabe que es el indicado, o al menos eso creé que los demonios le indican. Y aún así tiene miedo. Jamás había dudado tanto, jamás se encontraba más cierto de su premonición, porque por primera vez la ha pensado, la ha maquinado. Y ahora se muere por primera vez en dejarla de pensar. La quiere ya pasa sí en sus brazos. La quiere a ella sólo entre sus labios alejados ya de todo veneno.
Quiere todo cuanto es, cuanto significa. La campanada está próxima a sonar.
Resuena desde una noche anterior, especial, marcada por el oro que Midas toca para que Fabián olvide el grano de sus sueños. Misterio olvidado que recuerda la tormenta del pasado pero ahora hace grata la redención.
Revelador no olvidar, olvido no en la cuenta del mañana. Revelador.
miércoles, diciembre 31
lunes, diciembre 29
Filosofika
La mente, pues, construye los ejes del espacio y el tiempo que permiten que el mundo cobre una objetividad espacial y temporal. A causa de tal habilidad, el actor encuentra cosas y entiende que están "ya constituidas" de antemano.
Husserl.
Husserl.
domingo, diciembre 28
Tarde de ocio, P.
Tarde de ocio, de pasatiempo. Yo y mi lap top de nuevo juntos. qué cosas. Echado en el escritorio, la cama estaba deshecha. Desde el día lunes que no he tenido tiempo. Quién tiene tiempo de hacer una cama cuando tiene una vida tan ocupada como la mía, no way. Únicamente retiro el plato con migas que he dejado sobre ella. Parece que a las ratas les encataría venir a comer todos lo de comida que dejo sobre mi cama, pero esta noche no lo harán. Los restos son para mi valedor, mi fiel Lipstic. Luego me dicen, hey Piloto, por qué le dices a ese cabrón así, lo vas a volver marica no más con el puro nombre. Chingen a su madre, yo les digo, y entre carcajadas llamo a Lipstick. Este fiel perrito es de una raza muy fina. Anda siempre con su colita toda parada, como perrito de caza. Tiene un pelaje maravilloso y cuida más que bien aquí el jacal. Bueno, eso del pelo hermoso creo recordar que algún día lo tuvo. Desde que llegó no lo he bañado. Sinceramente no tengo tiempo. Además, quién lo va a ver, aquí adentro, solito, pos nadie. Entonces así está mi Lipstic que más bien ya está peor que rimel barato. Pero se escribe así eh, Lipstic sin k, no crean que no sé inglés. Siempre fui muy inteligente. No más que pos el día que me trajeron al perrito éste, me dijeron; no tiene nombre aún el pobrecito, mejor bautízalo tú para que se vaya encariñando contigo. Y ya dentro del depa, pff, yo ni pinche idea de cómo ponerle al costalito este que me acaban de traer. Bien Piloto, cómo le pondrás a la bola de pelos ésta... mmm... firulaís, ash no, todos los pinches perros se llaman firulaís, mmm... coco, demasiado infantil, mmm... y di vueltas y vueltas al rededor de mi apartamento pensando cómo ponerle al este hijo mio que me acababa de dejar la sigüeña canina. De repente, así como que por ilumináción divina un rayito de luz entro por mi ventana. Sí, así todo ñoño y cursi como te lo cuento así fue... iluminó la basura y ahí estaba, coronándola. Un lapiz labial. Al principio pensé que esa mariconada de señal qué, ni que le fuera a poner al pinche perro Meibelín. No sonaba tan mal... mmm... pero no, igual quería algo original pero más sustancioso, por así decirlo. Lipstic! grité. El perrito empezó a ladrar. Bien, parece que te agrada tu nombre, así que te pondremos Lipstic. En ese momento olvidé que era macho, pero what the fuck! Si hay pendejos que se llamen María, que un puto perro no se pueda llamar Lipstic.
Bueno ya, que me estoy poniendo medio grosero. A veces me da por decir pura pendejada así, no más a lo idiota, sin fijarme en mi vocabulario. Perdón. Desde la party pasada prometí ya reformarme y ser una persona decente, así toda educada y formal. De esas que andan con corbata y traje. Pero la verdad... qué pinche trabajo cuesta. Pero como dice el Chulo, si quieres puedes. Así que comenzaré quitando un poco de mugre de mi boca. Quitemos un poco por aquí y un poco por allá. Hay, espérate Lipstic. Ahorita te doy lo que quedó, nada más déjame lo junto, carnal, si sí te voy a dar de tragar. Espérate un segundo, ¿si?. ¡Ya vez pinche perro lo que me hiciste hacer! Se me cayó toda la pinche comida en el suelo, me lleva la mierda, trágatelo, ándale, tenías urgente pinche wey, no te podías esperar.
Puta madre, ya te parece al pinche Guti ese, ese cabrón que no se puede esperar un segundo a que uno le dé las cosas. Todo lo quieren rápido, de seguro te llevarías bien con él, cuando venga te voy a regalar.
Piloto tropieza con algo grande, mira hacia bajo para ver qué es. !Hay pinche maleta! Ya este cabrón ni me habló.
En el ordenador de la pantalla un mensaje tintineante ha aparecido. Piloto sobresaltado brinca hacia la pantalla.
¡Hay wey! Ya me respondieron. Yo pensé que se iban a tardar más. Qué raro, no esperaba su respuesta hoy.
De: Guty Arché gutave_fenix@hotmail.com
Para: estbanace34@hotmail.com, gatubelo212@hotmail.com, papiloto_jairo@hotmail.com, arribat_kiero@hotmail.com , xprincex@hotmail.com
Por este mail les informo que el día de ayer en la noche mi hermano Agustín falleció a causa de un accidente. Ya que he encontrado sus direcciones en la lista de contactos de mi hermano, creí conveniente avisarles. El velorio se llevará a cabo en la casa de la familia Archundia Aceves localizada en la colonia Roma.
Amalia Archundia.
No mames! Pero si yo hablé contigo ayer en la noche.
Bueno ya, que me estoy poniendo medio grosero. A veces me da por decir pura pendejada así, no más a lo idiota, sin fijarme en mi vocabulario. Perdón. Desde la party pasada prometí ya reformarme y ser una persona decente, así toda educada y formal. De esas que andan con corbata y traje. Pero la verdad... qué pinche trabajo cuesta. Pero como dice el Chulo, si quieres puedes. Así que comenzaré quitando un poco de mugre de mi boca. Quitemos un poco por aquí y un poco por allá. Hay, espérate Lipstic. Ahorita te doy lo que quedó, nada más déjame lo junto, carnal, si sí te voy a dar de tragar. Espérate un segundo, ¿si?. ¡Ya vez pinche perro lo que me hiciste hacer! Se me cayó toda la pinche comida en el suelo, me lleva la mierda, trágatelo, ándale, tenías urgente pinche wey, no te podías esperar.
Puta madre, ya te parece al pinche Guti ese, ese cabrón que no se puede esperar un segundo a que uno le dé las cosas. Todo lo quieren rápido, de seguro te llevarías bien con él, cuando venga te voy a regalar.
Piloto tropieza con algo grande, mira hacia bajo para ver qué es. !Hay pinche maleta! Ya este cabrón ni me habló.
En el ordenador de la pantalla un mensaje tintineante ha aparecido. Piloto sobresaltado brinca hacia la pantalla.
¡Hay wey! Ya me respondieron. Yo pensé que se iban a tardar más. Qué raro, no esperaba su respuesta hoy.
De: Guty Arché gutave_fenix@hotmail.com
Para: estbanace34@hotmail.com, gatubelo212@hotmail.com, papiloto_jairo@hotmail.com, arribat_kiero@hotmail.com , xprincex@hotmail.com
Por este mail les informo que el día de ayer en la noche mi hermano Agustín falleció a causa de un accidente. Ya que he encontrado sus direcciones en la lista de contactos de mi hermano, creí conveniente avisarles. El velorio se llevará a cabo en la casa de la familia Archundia Aceves localizada en la colonia Roma.
Amalia Archundia.
No mames! Pero si yo hablé contigo ayer en la noche.
sábado, diciembre 27
Cotidiano, Ordinario, Inhumano.
Paseando por la calles inóspitas de esta extraña ciudad, me encuento con habitantes aún más raros aún más deformes. Parece que aquí las cosas no tienen del todo sentido, carecen del todo de una forma normal, de algo humano que nos haga compatibles. En tanto que la paz reina la tierra, el aire se encuentra viciado de un frío murmurante, un frío que anuncía consigo el humor de los habitantes, sus penas, sus calamidades. Parece cotidiano, parece ordinario. Sim embargo resulta incomprensible a ojos recién llegados. Parece aletargado, más bien es cauteloso. Se encuentra un poco confundido. Mira a su pareja, no sabe del todo qué pensar. Le menciona que ha pasado por aquí antes, y aún así encuentra menos familiar el sitio. Lo que más le aterra es pensar en que le llama la atención por lo mismo que lo aleja. Por lo siniestro, lo morboso, lo perverso. Porque sus ojos no entienden las pulsaciones de su corazón. Porque ese frío embabucador lo azota, lo castiga, lo besa. Corre aún, antes que te quedes petrificado. El verde de la luz, en la luz de la inhumano.
F. M.
No más confidencias, Y.
Transcripción de la nota del 20 de dic de 08.
Nota prohibida introductoria.
Q tal! Tiene apenas una hora que llegué y ya siento algunas cosas. Será patético. Algunas noches soy fácil y no sé si es amor lo que siento hoy es lo que suena en mi carísimo iPod, jajaja. Suspiro. Give me a break! Todo esto es tan extraño, como siempre. No sé realmente si me encante la idea, pero heme aquí, esperando a que salga el sr. Sol, jajaja. Aún tengo algunos pendientes, pero bueno, prometí hacerlo y he de hacerlo. Qué hago con mis labios si me ruegan tus besos, jajaja. Chale! Esto está medio intenso. Pero bueno, ya acabé el libro, al fin! Así cómo Óscar, ahora yo soy, a partir de este preciso momento Fabián Montenegro, perra profesional, cómo no jajaja. QUizá confieso que no me siento en el mejor estado/condición para el final, pero de verdad que eso le importa a alguien?...
Pues... a mí!!! jajaja. Así que, it's show time!!! bitch!!! jajaja.
------------------------------------------------------------------
Transcripción de la nota del 21 de diciembre de 08.
Nota perdida en el bar a las 10:32 p.m.
Nothing else matters.
Never care for things you do.
Bien, he acabado de cenar. La verdad es que creo que estoy un poco mareadón, ese mojito venía un poco cargado eh! no importa!!!! jajaja. De verdad que no me quiero ir, pero esta vez no es por nadie, es absolutamente por mí. Y es que la erdad se ha portado súper lindo, pero no sé! jajaja. Ya se lo decía, estoy así como indeciso. De si haría algo así o no. La verdad es que es raro, no lo sé. Como que estos días me he dado cuenta, aunque ya lo sabía, que mi mente es lo más poderoso que tengo.
El día de hoy me siento por demás inspirado. Ah realizado un magnífico trabajo. Lo ha terminado. Acaba de cenar celebrando su triunfo. Viene en esta ciudad nueva, a hacer cosas nuevas, eso le emociona, le causa alegría. Es feliz, sabe que ha hecho bien. Sabe, sabe, está seguro que todo está bien. Nada, nada se comprara a esto. Esto, Esto es Magnífico. Te Amo.
Nota prohibida introductoria.
Q tal! Tiene apenas una hora que llegué y ya siento algunas cosas. Será patético. Algunas noches soy fácil y no sé si es amor lo que siento hoy es lo que suena en mi carísimo iPod, jajaja. Suspiro. Give me a break! Todo esto es tan extraño, como siempre. No sé realmente si me encante la idea, pero heme aquí, esperando a que salga el sr. Sol, jajaja. Aún tengo algunos pendientes, pero bueno, prometí hacerlo y he de hacerlo. Qué hago con mis labios si me ruegan tus besos, jajaja. Chale! Esto está medio intenso. Pero bueno, ya acabé el libro, al fin! Así cómo Óscar, ahora yo soy, a partir de este preciso momento Fabián Montenegro, perra profesional, cómo no jajaja. QUizá confieso que no me siento en el mejor estado/condición para el final, pero de verdad que eso le importa a alguien?...
Pues... a mí!!! jajaja. Así que, it's show time!!! bitch!!! jajaja.
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Transcripción de la nota del 21 de diciembre de 08.
Nota perdida en el bar a las 10:32 p.m.
Nothing else matters.
Never care for things you do.
Bien, he acabado de cenar. La verdad es que creo que estoy un poco mareadón, ese mojito venía un poco cargado eh! no importa!!!! jajaja. De verdad que no me quiero ir, pero esta vez no es por nadie, es absolutamente por mí. Y es que la erdad se ha portado súper lindo, pero no sé! jajaja. Ya se lo decía, estoy así como indeciso. De si haría algo así o no. La verdad es que es raro, no lo sé. Como que estos días me he dado cuenta, aunque ya lo sabía, que mi mente es lo más poderoso que tengo.
El día de hoy me siento por demás inspirado. Ah realizado un magnífico trabajo. Lo ha terminado. Acaba de cenar celebrando su triunfo. Viene en esta ciudad nueva, a hacer cosas nuevas, eso le emociona, le causa alegría. Es feliz, sabe que ha hecho bien. Sabe, sabe, está seguro que todo está bien. Nada, nada se comprara a esto. Esto, Esto es Magnífico. Te Amo.
Cocinando té, N.
Otra vez me encuentro ante esta insulsa situación. Sentado aquí frente a mi ordenador tomando una taza de té. Maldita la hora en que me fui a enfermar, pasar todo el día en este monótono cuarto de cuatro paredes. Bueno, cuatro paredes y una puerta, que conducen a otras cuatro paredes, y esas cuatro a más puertas y más paredes, y así hasta el infinito. Me encuentro un tanto solo, y de repente me surgió la idea de escribir. No tengo clara idea de qué es lo que quiero escribir, sólo me dije, siéntate, toma un respiro y ponte a escribir. Pero antes de todo prepárate un buen té. Y con toda sinceridad he de decir que prefiero aún más el café al té, pero resulta que en los últimos días mi situación se ha desarrollado extraña, e inclusive yo diría que un poco intranquila. En ocasiones siento la presencia de algo, algo que me vigila. Pero no quiero comenzar este relato hablando de fantasmas ni espíritus sobrenaturales, si es que existen. La verdad yo quiero empezar hablando de una cosa bien diferente. Es así, tan tan diferente que ni yo mismo sé qué tan diferente resulta de lo demás. Ya sé, divago demasiado. En ocasiones me reprenden porque señalan que dejo ideas inconclusas y sin sentido en el aire, y así sin más ni más cambio de tema. O que en ocasiones me pierdo en mi propio monólogo hasta parecer que comencé hablando de algo que nunca supe qué fue. Yo no creo del todo estas afirmaciones, pero si me las dicen algo de verdad han de contener. La verdad es, siempre he querido ser escritor, de eso no hay la menor duda. En ocasiones escribo sin parar un montón de ideas que me vienen a la mente. Dicen que eso de la lluvia de ideas es bueno. Yo digo que quién sabe, porque mírenme, he visto llover, grazinar e inclusive nevar y ni una sola buena idea llega a mi cabeza. Será que no las estoy dejando hablar. No sé, no soy adivino. La única manera en la que pueden hablar es a través de mí. Cómo será posible entonces que las deje hablar libremente sin que pasen por mi cabeza un poco antes de que salgan por mi boca. Me parece bastante cuestionable. Yo creo en las emociones, los instintos. Creo en todo eso que se puede sentir, tocar, vivir. No creo para nada en aquello que se obstinan en llamar razón. Bueno, quizá sólo crea un poquito, pero no es mucho en realidad. Creo, poquito, porque si no existiera tal razón entonces de qué manera ordenaría cada uno de mis pensamientos de manera que estos no resultaran un caos sin principio ni fin. De qué manera, sin la razón, podríamos vivir en el mundo. Pues no, no lo concibo tampoco. Las mismas leyes de la razón me han hecho inclusive aprender un lenguaje, mismo que estoy usando en este momento para escribir las palabras que estoy dejando plasmadas. Y bien, parece que dicha situación se genera de manera automática. Casi casi como si no lo pensara. Pero ahí está el secreto, creo que no lo pienso, cuando en verdad sí lo pienso nada más que no me doy cuenta. Parece bastante obvio, ¿no?. En las emociones no estoy seguro que pase lo mismo, o quizá sí. Todos tenemos un cúmulo de emociones que varían en intensidad y hacen de nuestra vida más plena o no. No quiero sonar a libro de autoayuda, porque esa etapa ya la dejé atrás en mi vida. Pero simplemente es inegable el hecho por ejemplo de sentir amor, que es a todas luces lo más trillado. No hay manera de que no te des cuenta que lo sientes, que no lo quieras aceptar es otra cosa. Aunque claro, nadie se anda preguntado a cada instante, ¿cómo me siento hoy? O nadie dice, hoy hace un día frío, el cielo está gris, es un fin de semana y nadie me ha invitado a salir. Ergo, o sea, "por todo lo anterior", hoy me debo sentir triste, porque los días así son para sentirse triste. No creo. Sabes que te sientes triste, pero en verdad no razonas el por qué, simplemente lo sientes y ya.
Más no puedes negar que estás triste, y quizá si te preguntan por qué no sabes decir con atino por qué. Yo no sé, a veces cuando me pongo a pensar en las cosas es cuando me doy cuenta de ellas. Por ejemplo, mientras preparaba mi té hace rato, me di cuenta que sentía hambre. Entonces vi comida que sobrara en la estufa y dije, tengo hambre. Quizá fue al revés, no estoy seguro. Quizá fue que de reojo vi la comida y después pensé tengo hambre. Si, así fue. Un sensor dentro de mi cabeza se activó cuando vio la comida. Y lo sentí. Pude sentir ese inmenso hoyo dentro de mi que me gritaba por devorar un bocado. Exactamente igual me pasa. De repente estaba sentado frente al ordenador y sentí unas inmensas ganas de escribir. Cómo si algo más allá de mí me estuviera alentando a hacerlo. Obviamente que todo viene de mi interior de mis sentimientos. Y a veces suele pasar que la gente cuando está triste le da por escribir. Le da por contarle sus penas al mundo como si de verdad fueran interesantes. A quién le va a importar si te sientes triste o no. Pero así son las cosas. Que yo opino esto, que yo digo que esto está bien, que ha pasado esto, que fíjense queridos amigos que el día de hoy me di cuenta qué... Eso es mera blasfemia. En verdad que eso me suena demasiado terapeútico, aunque quizá no sea del todo malo. Dicen que aquellos que reprimen sus sentimientos no ven cómo sacarlos. Bueno no tan así. Según la teoría psicológica entre inconsciente y consciente hay siempre una lucha campal. Entre que reprimes y actuas o no reprimes y no actúas. Ambos habitan en ti, pero depende de una serie de configuraciones de tu inconsciente, que a mi parecen reflejan bien el término de cultura, que tu consciente actúa en "pro" de la normalidad. Y así es como se genera tu conducta. Claro, yo lo estoy diciendo así como lo he recordado en este momento, aunque el asunto no puede ser tan sencillo.
Más allá de todo siempre hay algo que estamos buscando. Yo supongo que aún no encuentro algo qué buscar, o quizá es que siempre lo he estado buscando. Sí les digo que de repente me llegan esas frases sabias a mi cabeza, aunque a veces siento que hasta ellas se mofan de mí.
Que más da, ya no puedo decir nada más. Parece que el té se ha terminado de mi taza y ahora me encuentro vacío. Bueno, yo no, la taza. Sin té no hay inspiración. Y parece ser que mis deditos obedecen a la suave infusión de manzana que llenaba mi taza. Pero ahora ya están perdiendo fuerza, empiezan a perder vigor. Mejor he de rellenar mi taza y seguir con la lluvia de ideas. Parece ser que el día de hoy no podré comenzar mi historia nuevamente. No sé, quizá en el futuro próximo lo haga. Siempre hay un mañana eso es lo que creo. Y como dicen que uno se puede programar a si mismo, pues programemos este costal para que lo haga. Lástima que no le puedo poner rostro.
Tengo ganas de más té, iré por el a la cocina. Quizá me de hambre... dentro de esas otras cuatro paredes.
Más no puedes negar que estás triste, y quizá si te preguntan por qué no sabes decir con atino por qué. Yo no sé, a veces cuando me pongo a pensar en las cosas es cuando me doy cuenta de ellas. Por ejemplo, mientras preparaba mi té hace rato, me di cuenta que sentía hambre. Entonces vi comida que sobrara en la estufa y dije, tengo hambre. Quizá fue al revés, no estoy seguro. Quizá fue que de reojo vi la comida y después pensé tengo hambre. Si, así fue. Un sensor dentro de mi cabeza se activó cuando vio la comida. Y lo sentí. Pude sentir ese inmenso hoyo dentro de mi que me gritaba por devorar un bocado. Exactamente igual me pasa. De repente estaba sentado frente al ordenador y sentí unas inmensas ganas de escribir. Cómo si algo más allá de mí me estuviera alentando a hacerlo. Obviamente que todo viene de mi interior de mis sentimientos. Y a veces suele pasar que la gente cuando está triste le da por escribir. Le da por contarle sus penas al mundo como si de verdad fueran interesantes. A quién le va a importar si te sientes triste o no. Pero así son las cosas. Que yo opino esto, que yo digo que esto está bien, que ha pasado esto, que fíjense queridos amigos que el día de hoy me di cuenta qué... Eso es mera blasfemia. En verdad que eso me suena demasiado terapeútico, aunque quizá no sea del todo malo. Dicen que aquellos que reprimen sus sentimientos no ven cómo sacarlos. Bueno no tan así. Según la teoría psicológica entre inconsciente y consciente hay siempre una lucha campal. Entre que reprimes y actuas o no reprimes y no actúas. Ambos habitan en ti, pero depende de una serie de configuraciones de tu inconsciente, que a mi parecen reflejan bien el término de cultura, que tu consciente actúa en "pro" de la normalidad. Y así es como se genera tu conducta. Claro, yo lo estoy diciendo así como lo he recordado en este momento, aunque el asunto no puede ser tan sencillo.
Más allá de todo siempre hay algo que estamos buscando. Yo supongo que aún no encuentro algo qué buscar, o quizá es que siempre lo he estado buscando. Sí les digo que de repente me llegan esas frases sabias a mi cabeza, aunque a veces siento que hasta ellas se mofan de mí.
Que más da, ya no puedo decir nada más. Parece que el té se ha terminado de mi taza y ahora me encuentro vacío. Bueno, yo no, la taza. Sin té no hay inspiración. Y parece ser que mis deditos obedecen a la suave infusión de manzana que llenaba mi taza. Pero ahora ya están perdiendo fuerza, empiezan a perder vigor. Mejor he de rellenar mi taza y seguir con la lluvia de ideas. Parece ser que el día de hoy no podré comenzar mi historia nuevamente. No sé, quizá en el futuro próximo lo haga. Siempre hay un mañana eso es lo que creo. Y como dicen que uno se puede programar a si mismo, pues programemos este costal para que lo haga. Lástima que no le puedo poner rostro.
Tengo ganas de más té, iré por el a la cocina. Quizá me de hambre... dentro de esas otras cuatro paredes.
viernes, diciembre 26
Aterrador, M.
Fabián se siente arrebatado por un nuevo sentimiento, uno diferente y original que no había sentido antes. Bueno, en realidad es que ya lo había sentido muchas veces con reiteración, pero tenía tanto que no cruzaba por su mente, por sus venas, que ya no lo recordaba. Hoy Fabián está enfermo, cansado, decaído. Fabián ha sido atacado por el virus más inmundo y popular que puede existir. Cómo es que se atrevió, cómo fue capaz de atacarme a mí, Fabián Montenegro, se pregunta para sí. Parece que todo lo que hago se sale tan fuera de la norma, de la cotidianidad, y yo no puedo escapar ante él. Ante su humor, ante su venganza. Ante su arribo que es tan común, tan corriente, tan peculiar. No puede ser posible que yo sea presa de tan insulsa creatura, de tan pobre y sin chiste ocasión. Pero aquí me encuentro, con los ojos llorosos, rojos y un malestar dentro de mi nariz. Me duele ya la cabeza, y en ocasiones siento que está a punto de explotar. Cómo, cómo fue que ayer sentía otra cosa totalmente diferente a lo que siento hoy. Y, sin embargo, no me siento del todo mal, del todo decaído. Fabián recuerda cómo se sentía hace unos días, cómo es que el agotamiento de la nada lo invadía, le llenaba el cuerpo, el ser, el alma. Y hoy, a pesar de todo, a pesar de su condición, me siento bien. Sabe que eso no se lo puede perdonar. Sabe que el inquilino que se atreve a corromper su paz no es capaz de creer que un ser pueda ser capaz de sentirse feliz a pesar de la desgracia. Tan sólo por eso Fabián se siente contento, complacido. Por que es capaz de hacer todo, todo aún cuando no debe. Es cierto, no se siente pleno, pero eso qué, eso qué, eso no tiene la relativa menor importancia. Por que aquí está, aquí, sólo en este momento. Y sabe que siente y se siente así porque es alguien, porque está en esta tierra y le gusta sufrir, le gusta vivir la desgracia. Y el inquilino se esfuerza en turbarlo, en destruirlo, poco a poco va corrompiendo sus entrañas, y aún así se mantiene entero, se mantiene aquí. Porque aquí el único asesino soy yo. Yo soy el único que mata, que destruye, que es capaz de ir más allá que los demás. Yo soy el asesino, no tú. Me harás sufrir, me harás chistar, pero nunca, nunca me verás decaer. Porque yo soy el que manda sobre esta materia, sobre esta mente. Yo le digo que pensar, que decir, que hacer, e inclusive qué sufrir. Y en este momento yo le ordeno que sufra, pero no por ti, más bien por mí. Porque tú no eres nadie para mí, y en cualquier momento te invoco, te traigo hacía mí y ya está, entras en mi cuerpo, alteras mis nervios, mi humor, pero nunca me tomas bajo tu poder. Nunca lo podrás hacer.
Fabián en ocasiones cree que él mismo caé por su propio gusto, y quizá así sea, porque así es Fabián. Ese es nuestro Fabián. O salve Fabián que obra en contra de sí mismo, que es capaz de sufrir con el sufrimiento de sí mismo y no tener misericordia de él. Bendito, Bendito, Bendito sea Fabián. La muerte que canta y alaba su figura, más no lo alcanza, no lo oprime, no lo tortura. Sino más bien ella se ve perseguida por esta infernal creatura, que sólo manipula, sentencia y se mofa cual vil chiquillo de ella.
Sin esto no se puede hacer diferencia entre el ayer y el hoy, y a pesar de que a Fabián le cueste trabajo admitirlo es inevitable, se escapa de las manos de la propia voluntad. Más no he de dejar que ningúna vaga contingencia pertube mi fiel estado de vigila. No dejaré destruir este capullo. La catarsis ya ha comenzando, mucho antes de lo que cualquiera hubiera podido imaginar.
La creatura se encuentra insulsa en el cuerpo de su habitante, y espera. Creé que sólo es una batalla más, más no sabe lo que está a punto de desencadenar. Porque después de esto lo que sigue es mayor, lo que sigue es... aterrador.
La leona espera tranquila a que la presa se relaje. La loba se encuentra atenta a los sonidos de su pobre víctima. La ataca por la espalda, sigilosa, mientras el otro pasa sin sentir por la vida. Porque el águila sale de la nada, y toma entre sus garras su botín, poco a poco lo estruja, lo oprime, lo vuelve suyo.
La presa es presa de un pánico, aterrador, tan aterrador. Pero aún no se sabe si se aterra de su pobre vida de ratón. De saber que durante esa vida de búfalo que tuvo, no hizo nada más que mascar pastura, más que encontrarse a la deriva en la nada, sin vigila alguna. Porque a pesar de que corrió a la par de las demás liebres, nunca fue libre verdaderamente, nunca hizo lo que quizo, y eso le resulta terriblemente aterrador. Se muere entre tus garras, presa del miedo, atento quizá no a tu hocico, pero sí al horror de ella, que la domina. Nada. A pesar de un estornudo... llegará el silencio, aterrador.
Fabián en ocasiones cree que él mismo caé por su propio gusto, y quizá así sea, porque así es Fabián. Ese es nuestro Fabián. O salve Fabián que obra en contra de sí mismo, que es capaz de sufrir con el sufrimiento de sí mismo y no tener misericordia de él. Bendito, Bendito, Bendito sea Fabián. La muerte que canta y alaba su figura, más no lo alcanza, no lo oprime, no lo tortura. Sino más bien ella se ve perseguida por esta infernal creatura, que sólo manipula, sentencia y se mofa cual vil chiquillo de ella.
Sin esto no se puede hacer diferencia entre el ayer y el hoy, y a pesar de que a Fabián le cueste trabajo admitirlo es inevitable, se escapa de las manos de la propia voluntad. Más no he de dejar que ningúna vaga contingencia pertube mi fiel estado de vigila. No dejaré destruir este capullo. La catarsis ya ha comenzando, mucho antes de lo que cualquiera hubiera podido imaginar.
La creatura se encuentra insulsa en el cuerpo de su habitante, y espera. Creé que sólo es una batalla más, más no sabe lo que está a punto de desencadenar. Porque después de esto lo que sigue es mayor, lo que sigue es... aterrador.
La leona espera tranquila a que la presa se relaje. La loba se encuentra atenta a los sonidos de su pobre víctima. La ataca por la espalda, sigilosa, mientras el otro pasa sin sentir por la vida. Porque el águila sale de la nada, y toma entre sus garras su botín, poco a poco lo estruja, lo oprime, lo vuelve suyo.
La presa es presa de un pánico, aterrador, tan aterrador. Pero aún no se sabe si se aterra de su pobre vida de ratón. De saber que durante esa vida de búfalo que tuvo, no hizo nada más que mascar pastura, más que encontrarse a la deriva en la nada, sin vigila alguna. Porque a pesar de que corrió a la par de las demás liebres, nunca fue libre verdaderamente, nunca hizo lo que quizo, y eso le resulta terriblemente aterrador. Se muere entre tus garras, presa del miedo, atento quizá no a tu hocico, pero sí al horror de ella, que la domina. Nada. A pesar de un estornudo... llegará el silencio, aterrador.
jueves, diciembre 25
En silencio, M.
Fabián despierta con una nueva sensación un nuevo sentimiento. Qué es todo esto que está pasando, se pregunta para sí. Cómo es que me he perdido todo este tiempo, de qué me he perdido, nunca pude creer que era lo que pensaba y ahora está pasando. Lágrimas resbalando por las mejillas, piernas que no responden, todo se turba, todo se vuelve obscuro, todo empieza a girar, a moverse con velocidad. No comprendo qué es esto, qué demonios es esto. Definitivamente tiene que ser un demonio, algo que se ha metido hasta el fondo de mis entrañas.
Termina en la punta de mi cabeza, comienza en el fondo de mi corazón. Ahí está enraizado, ahí está detenido. El tiempo no existe, la velocidad tampoco. Todo es etéreo, todo efímero, aunque muy sutil. Las piernas no dejan de moverse, parece un sentimiento, parece que algo psciótico se ha apoderado de todo el ser, de todo lo que lo rodea. No comprende la alucinación, no comprende qué es esto, las risas, las bestias, los deseos, las caras, las manchas, las luces, los días, las luces, no sé, no puedo ver, no entiendo, no sé que pasa, no sé qué pasa, no sé que pasa. Qué es esto, acaso habrá llegado, acaso ya ha llegado mi final, no comprendo. Por qué, cómo, cuándo comenzó que no me di cuenta, se suponía que yo lo controlaría, que yo haría lo que quisiera, y ahora no sé dónde terminar toda esta extraña pesadilla. No quiero, no puede ser que todo esto empiece sin mi autorización, no lo puedo permitir, tengo que luchar contra esto, así sea lo último que realice en mi vida. Me deslizaré léntamente por el corredor, poco a poco hasta llegar a su recinto. Ahí sabré qué hacer, ahí conoceré su cara, su rostro su nombre.
Comienza a caminar lentamente entre las tinieblas, entre todo aquello que parece tener forma, sentido, significado, esencia. Pero nada es, nada lo parece en absoluto a como en realidad corresponde, porque la verdadera correspondencia se encuentra obstruida ante unos ojos ciegos que se niegan a creer en tan sólo un verdadero nombre, una verdadera clasificación. Qué pasará cuando el sujeto tropiece, quién será aquel que lo levante, que lo ayude en el sueño eterno de la locura, de la vida sin ataduras que le ocasiona tremendo pesar. No lo sé, quizá sea sólo que se encuentra destinado al abismo de la soledad, acompañado de la resignación de saber que nadie más se encuentra ahí. Sale de entre las sombras, pero no para jalarlo, tan sólo para tocarlo, sentirlo. Su piel, sus ojos, su boca, su cuello. Su pecho, su abdomen, su sexo. Su todo que se encuentra fundido en una materia llamada cuerpo, que ruega por ser liberada por la cárcel que lo corrompe, lo reprime, lo pudre, lo viola. Penetrado hasta el fondo del intelecto, penetrado una y otra vez, sin piedad, sin piedad. Por qué, qué puede ser ese tortuoso sentimiento sino sólo una vil alusinación de un final distinto, de algo diferente que tan sólo podrá ocurrir en el momento en que toda esta realidad termine, todo aquel prólogo intenso que seduce, que atrae, que corrompe hacía sí, pero que finalmente se corrompe a sí mismo, se vuelve hacia sus entrañas. Se vuelve gris, se vuelve frío. Parece que las calles son angostas, parece todo tan sucio, tan descuidado, tan gris, tan deprimente, tan extraño, tan abundantemente podrido, tan lleno de... de nada. Tan sólo silencio reina entre pasillos infinitos sin nadie entre ellos. Pero entonces dónde ha quedado él, silencio. Acaso no merece ser tomado en cuenta, ahí está, míralo, óyelo, siéntelo, vívelo. Se encuentra sobre de ti, detrás tuyo. Te toca, te acaricia, te hace cosquillas. Coquetea contigo, pasa por todo rededor tuyo. Te toca, se apodera de ti, te vuelve suyo, para sí. Se vuelve poderoso, misterioso, revelador. Se sabe como rey de un lugar dónde nada más puede existir, y tú lo dejas que te penetre, que te llene de sí, que vacíe toda cuanta pervesión puede tener en tus pobres y minúsculas entrañas insginficantes que únicamente actúan en razón automatizada de un cuerpo inverve, inherte, irreal.
Cógeme!... gritas, desahogas, te sofocas con tu propia saliva. Cógeme!... le vuelves a gritar al desgraciado,al infeliz, a ese hijodeputa que se ha apoderado de tí, que te tiene entre sus brazos, que no te suelta, que te lastima. Cógeme!... tú sudor lo recorre, se encuentra en todo tu ser. Tu respiración ya no sabe de tiempo de espacio, sólo infinito reina en tu ser. Cógeme! Cógeme!...
Se fue, ya no está.
Lo mataste.
Te da un revuelco el corazón con lágrimas entre tus pantorrillas. Ah desaparecido, sin decir adiós, sin decir su nombre, su edad, su sexo. Y cómo tenías tanto sin verlo, tanto sin sentirlo dentro de ti y poco te duró el gusto de, tan poco y tan pleno. Pero aún quieres más, lo deseas. Te encanta porque te destruye, te transforma, te hace daño. Y esperas algún día bajar a los infiernos. Ahí donde nada más queda. Y encontrarlo solo, aislado, apartado. Porque ni aún los demás demonios lo comprenden, porque para ellos es maligno, es perverso, es aterrador. Inalcanzable. Y tú te sabes que le gustas, que gusta de tu cuerpo, de tu alma, de todo tú. Y lo buscas, y no sabes cuándo, pero algún día volverás a gritarle.
Cógeme!, en silencio.
Termina en la punta de mi cabeza, comienza en el fondo de mi corazón. Ahí está enraizado, ahí está detenido. El tiempo no existe, la velocidad tampoco. Todo es etéreo, todo efímero, aunque muy sutil. Las piernas no dejan de moverse, parece un sentimiento, parece que algo psciótico se ha apoderado de todo el ser, de todo lo que lo rodea. No comprende la alucinación, no comprende qué es esto, las risas, las bestias, los deseos, las caras, las manchas, las luces, los días, las luces, no sé, no puedo ver, no entiendo, no sé que pasa, no sé qué pasa, no sé que pasa. Qué es esto, acaso habrá llegado, acaso ya ha llegado mi final, no comprendo. Por qué, cómo, cuándo comenzó que no me di cuenta, se suponía que yo lo controlaría, que yo haría lo que quisiera, y ahora no sé dónde terminar toda esta extraña pesadilla. No quiero, no puede ser que todo esto empiece sin mi autorización, no lo puedo permitir, tengo que luchar contra esto, así sea lo último que realice en mi vida. Me deslizaré léntamente por el corredor, poco a poco hasta llegar a su recinto. Ahí sabré qué hacer, ahí conoceré su cara, su rostro su nombre.
Comienza a caminar lentamente entre las tinieblas, entre todo aquello que parece tener forma, sentido, significado, esencia. Pero nada es, nada lo parece en absoluto a como en realidad corresponde, porque la verdadera correspondencia se encuentra obstruida ante unos ojos ciegos que se niegan a creer en tan sólo un verdadero nombre, una verdadera clasificación. Qué pasará cuando el sujeto tropiece, quién será aquel que lo levante, que lo ayude en el sueño eterno de la locura, de la vida sin ataduras que le ocasiona tremendo pesar. No lo sé, quizá sea sólo que se encuentra destinado al abismo de la soledad, acompañado de la resignación de saber que nadie más se encuentra ahí. Sale de entre las sombras, pero no para jalarlo, tan sólo para tocarlo, sentirlo. Su piel, sus ojos, su boca, su cuello. Su pecho, su abdomen, su sexo. Su todo que se encuentra fundido en una materia llamada cuerpo, que ruega por ser liberada por la cárcel que lo corrompe, lo reprime, lo pudre, lo viola. Penetrado hasta el fondo del intelecto, penetrado una y otra vez, sin piedad, sin piedad. Por qué, qué puede ser ese tortuoso sentimiento sino sólo una vil alusinación de un final distinto, de algo diferente que tan sólo podrá ocurrir en el momento en que toda esta realidad termine, todo aquel prólogo intenso que seduce, que atrae, que corrompe hacía sí, pero que finalmente se corrompe a sí mismo, se vuelve hacia sus entrañas. Se vuelve gris, se vuelve frío. Parece que las calles son angostas, parece todo tan sucio, tan descuidado, tan gris, tan deprimente, tan extraño, tan abundantemente podrido, tan lleno de... de nada. Tan sólo silencio reina entre pasillos infinitos sin nadie entre ellos. Pero entonces dónde ha quedado él, silencio. Acaso no merece ser tomado en cuenta, ahí está, míralo, óyelo, siéntelo, vívelo. Se encuentra sobre de ti, detrás tuyo. Te toca, te acaricia, te hace cosquillas. Coquetea contigo, pasa por todo rededor tuyo. Te toca, se apodera de ti, te vuelve suyo, para sí. Se vuelve poderoso, misterioso, revelador. Se sabe como rey de un lugar dónde nada más puede existir, y tú lo dejas que te penetre, que te llene de sí, que vacíe toda cuanta pervesión puede tener en tus pobres y minúsculas entrañas insginficantes que únicamente actúan en razón automatizada de un cuerpo inverve, inherte, irreal.
Cógeme!... gritas, desahogas, te sofocas con tu propia saliva. Cógeme!... le vuelves a gritar al desgraciado,al infeliz, a ese hijodeputa que se ha apoderado de tí, que te tiene entre sus brazos, que no te suelta, que te lastima. Cógeme!... tú sudor lo recorre, se encuentra en todo tu ser. Tu respiración ya no sabe de tiempo de espacio, sólo infinito reina en tu ser. Cógeme! Cógeme!...
Se fue, ya no está.
Lo mataste.
Te da un revuelco el corazón con lágrimas entre tus pantorrillas. Ah desaparecido, sin decir adiós, sin decir su nombre, su edad, su sexo. Y cómo tenías tanto sin verlo, tanto sin sentirlo dentro de ti y poco te duró el gusto de, tan poco y tan pleno. Pero aún quieres más, lo deseas. Te encanta porque te destruye, te transforma, te hace daño. Y esperas algún día bajar a los infiernos. Ahí donde nada más queda. Y encontrarlo solo, aislado, apartado. Porque ni aún los demás demonios lo comprenden, porque para ellos es maligno, es perverso, es aterrador. Inalcanzable. Y tú te sabes que le gustas, que gusta de tu cuerpo, de tu alma, de todo tú. Y lo buscas, y no sabes cuándo, pero algún día volverás a gritarle.
Cógeme!, en silencio.
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