lunes, diciembre 6

Busca

La reflexión en un día que no quiero saber.
La reflexión en un momento donde no he de recordar quién soy, qué soy, tan sólo por la mera sensación de recordar. De saber del pasado, que lo único cierto, que lo único que puedo tener en mi mente es el saber que ya pasó, que está ahí, pero aún cautivo. Cautivo entre ideas y pensamiento, cautivo entre sueños e ilusiones, cautivo entre unos recuerdos que me dicen lo que creen recordar, pero sólo eso, una ligera y vaga creencia de lo que creen ser, de lo que creen saber.

Me pregunto si de hoy día puedo decir alguna otra cosa. Diferente. Ya sabes. No así. Diferente.
Me pregunto si el de hoy antes que ayer fue diferente. Me pregunto si el día anterior a antes de ayer fue de otro modo. Me pregunto si el día anterior antes de antier, no estaba yo, un poco quizá más loco. Quizá un poco. Quizá ese poco loco que no me permita recordar. Más no confundas, recordar, siempre y claro. No importa que exista, recuerda. Pero de hoy imposible, recordar, me refiero a la esencia, el transcurso, pero por transcurrido y ocurrido no está aún en pasado, no está aún concatenado en un núcleo de una etapa de un sistema. Y sin embargo lo veo llegar. Lo veo llegar justo en una oleada de recuerdos, de emociones, de cuestionamientos. En un montón de ideas que aterran a mi pensamiento, que lo sonsacan y lo reprimen. Le patean el culo y le dicen ten. Pero así son.

Y cuando llegan al fondo e intiman, es por que ya se encuentran, indigesta. Parece ser que aún no me doy cuenta de lo que siempre he creído, por tan sólo el pensamiento, que en más ya he dicho que jamás me ha quedado claro. Y siempre la incompletud, que ni siquiera sabré cómo se conforma la palabra, mucho menos mi Palabra al viento, en que las hojas bailan con la brisa del viento. Del viento. Jamás el mío. Busca.

Y en la búsqueda, en el transcurso de la insolencia me he perdido un poco. Mejor momento, que el continuo y sucedente para preguntarme de estas cosas, más cuando por ocurrir estuviesen muy mal en mi retorcido pensamiento caerían. Y por cada día más cerca, mis garras que se acercan a tu cuello, se vuelven inútiles contra la sensación de pesadez y destreza. En apariencia contradictorio, falta de lógica dirás. Por lo que jamás te darás cuenta de la rima... nunca... mucho menos si no existe.

En apariencia confuso, como el lobo se viste de oveja y se lanza al vacío del rebaño. Curioso el sentimiento de exactitud, plena, ante la negación del tiempo presente en un correcto sentido, claro, gramatical. La ofrenda del reto vacío, más por héroe, comprometo morir en el resquicio de la poca verdad que me sobra.

Un pensamiento demasiado insolado.

Memoria. Busca. Lola.

F.M.

miércoles, diciembre 1

Del rosal y el viento

En prado fresco un sitio de amantes
reposa el embrujo de la verdad del tiempo
jóvenes, hermosas, frescas y flagrantes
son las flores que hace bailar el viento.

La paz en la roca
cubre el malestar del tiempo
más las rosas, insinuantes
susurran siempre al llegar el viento.

No quiero alterna la brisa distante
que mis hojas mueve al pasar el viento
fugaz el juego de la memoria en el instante
en que pasa, me acaricia, y se vuelve cierto.

Ansías.

El juego de la lucha constante
fuera del dolor que causa lo incierto.

Ansías.

Pensar en mi propio y mortal amante
sus besos y mis risas
y mis pétalos sin avaricia
que lanza al abismo de lo eterno.

Pese a fecundas y distantes
son las llagas que me hace el viento
de todos mis amantes
es el único que por morir
ansío a cada momento.

F.M.