viernes, enero 23

Hasta que el diablo te bese en los labios

El cambiar el destino hace que te cambie la vida. Ayer, solo, ante la inmensidad de la incertidumbre me di cuenta que no soy, que no estoy, que ese elemento se encuentra desaparecido se encuentra ausente. Aún menos próspero, aún menos adverso. Retorcido del imaginario de lo muerto. Será acaso capaz tal posibilidad. Así como la posibilidad de la perfección se manifestaba por espacios, por segmentos de la realidad a la que llamamos cuerpos, asi la increíble materialidad de la muerte, de su imaginario, se encuentra sobrevolando la habitación que hoy a primera vista está desierta. El destino hace que te cambie la vida. Un día el diablo llega, te anima. Un dia lo conoces, te dice cosas al oído. Un día llega, un día en que llegó y te dijo las cosas más bellas de universo. Pero el diablo siempre vivía en el imaginario de lo muerto. Elemento que se encuentra desaparecido, asuete. Así como la imposibilidad de imperfección que se encuentra dominada por mi propia mente, por mis propios instrumentos. Será acaso posible tal posibilidad. Imposibilidad de los cuerpos al cambio, al estatismo. Metamormófis mítica de las formas, de la vida. Más nunca posible, más nunca más allá de lo terreno. Siempre existente dentro de este caos, al que tú insistes en llamarle mundo. De verdad se llama mundo. Por qué no llamarlo tragedia, por qué no llamarlo intuición. Por qué no llamarlo tan sólo un instante, tan sólo un momento en que la verdad no existe, en que más bien absolutamente nada existe... el cambiar la vida hace que te cambie el destino. Será acaso posible esta capacidad. Será acaso posbile que la inmaterialidad de la muerte te llegue a la puerta. Te llegue en tan sólo ese instante, por siempre. Un día lo conocs, te dice cosas al oído. Un día llega, un dia en que llegó y te dijo las cosas más bellas del universo. Pero la vida siempre vivía, en el imaginario, de todas las cosas. Y ese día ha terminado. La muerte seducíó a la vida, se fueron juntos... ahora sólo queda el diablo, nada más. Recuerda sólo que no hay nada oculto bajo el sol, hasta que el diablo te bese en los labios.

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