En esta ocasión nos encontramos ante la sala capitular. Esta magnánima sala se encuentra en medio del país de los corazones. Sí sí. Aun que tú no creas. Todo se encuentra aquí, aquí reunido. Qué va, no seas así. Ya sé que esto no es un libro de niños. Y qué. Acaso no me digas que no te puedes imaginar mi reino. Todos los corazones esparcidos por el suelo, las paredes, inclusive los ríos. No no, niña. Nunca jamás te podrás imaginar lo grande del reino de los corazones. Sí ya sé, todo parece como sacado de un sueño, todo parece una referencia. Pero no, de verdad te juro que nunca he pensando cosa semejante. Te gustaría tomar una taza de té. A ya, comprendo. Está bien, aunque debes aprender que es de... digamos, "mala suerte", hacerle un desaire a la reina. Sí mi niña. Recuerda, al final de cada frase debes decir, "sí su majestad", y por favor inclínate al hablar. Sí, inclínate al hablar. No niña, no seas así. No no. No es de esa forma. Mira. Aquí las cosas funcionan de una manera. Una manera muy especial. No. No es que todo sea complicado, quién te ha metido esa idea tan tonta en la cabeza. Las cosas son por que son y punto. Sin más. Si yo te digo, te inclinas, te inclinas y ya. Cómo que eso no es inclinarse. Pues entonces ¿qué demonios es? Que es levantar la cabeza, estás loca niña! Aquí nadie levanta la cabeza, eso es de muy mala educación. No lo vuelvas a hacer te lo advierto. Así, muy bien. Una larga y prolongada reverencia. Qué dijiste. Que ahora sí te inclinaste. Pero siempre lo has estado haciendo. Niña deja de decir tonterías. Niña! Niña! La obscuridad empieza a reinar dentro del reino donde reinan los corazones. Así cada uno, cada uno de ellos comienza a latir en la pared, en los techos, en los pisos, en todo lugar, en cada obscuro rincón del reino de los corazones hay un corazón. Abierto? No. Todos se encuentran en su lugar. Es así como debe de ser. Por qué no hay gente en el reino de los corazones? evidente! claro que hay gente, si no, de dónde vienen los corazones? sólo que quién necesita un cuerpo pegado, Bah! nadie necesita un inútil cuerpo pegado, con sólo el corazón basta.
Alicia está muy desconcertada. Pero si la reina existe, seguramente debe tener un corazón! Claro que tiene corazón, niña boba! Pues es la reina de corazones. Y la reina de corazones tiene cuerpo? Claro niña boba, la reina de corazones tiene cuerpo. Sería estúpido tener un corazón si no se tiene cuerpo donde funcione. Pero cómo es que me dijiste que era estúpido tener cuerpo. Niña boba, la estúpida eres tú! Tu cuerpo no te deja razonar como lo debería de hacer sólo tu corazón.
En un lugar, la obscuridad ha caído en el reino de los corazones. Poco a poco el Aktarba comienza a ponerse, y así empieza a obscurecer el lugar. Indertam sale, justo a tiempo para alumbrar a la reina de corazones. La corona del rey está lustrosa. Ante ti, mi corte! Una hermosa guadaña brilla. Siempre fiel. Siempre justa. Mi guadaña como la única arma, cómo la única justiciera. El rey pide un banco. Se sube. Se acerca al oído de la reina. Reina mia, reina mía! Esa niña tiene cuerpo, deberíamos de cortarle la cabeza! La reina le propina un bofetón al insolente rey, cómo se le ocurre decir cómo mandar en sus dominios. Ven acá dulce niña, por qué tan sola en este reino. Estaba platicando con el mimo. No hables cuando nadie te pregunta. Pero usted me acaba de dirigir la palabra. El rey ni siquiera ha meneado un dedo. Yo no dije el rey, dije usted. Niña, la tautología no está permitida. Qué es una tautología. Dónde está el mimo? No lo sé, desapareció. Aquí nadie sabe nada! Por eso le digo que no lo sé. Aquí nadie dice nada! Pero usted me lo preguntó! Aquí nadie pregunta nada! Pero... pero... por qué todos ustedes son tan extraños!!!... NIña, querida niña! corre. Pero por qué. La reina saca de su bolso un reloj. Parecen ser las 3 del medio día. Niña corre. El rey voltéa hacia el Comodín. Empieza a darle cuerda. El mimo! Suena una voz, más allá del reino de los corazones. A las 3 con 30 Alicia estará muerta. Cómo conoce mi nombre? A las 3 con 30 Alicia estará muerta. Pero por qué? Pregunta Alicia anonadada. A las 2 con 30 Alicia estará muerta, dice la Reina. Niña corre. Corre. La reina voltéa a ver al rey. Da un golpe rápido de su guadaña. El rey ha quedado sin cabeza. El Comodín abre y cierra los ojos fugazmente. Comienzan a oirse ruidos a la lejanía. Ruidos materiales. Ruidos de fábrica. Los ojos de la reina se tornan rojos, misteriosos. La cabeza del rey rueda hasta donde está Alicia. A las 3 con 30 Alicia estará muerta, dice el rey a Alicia. El ruido ahora es identificable, son corazones, corazones palpitantes. Los corazones que decoran la sala comienzan a iluminarse, comienzan a tomar forma, volumen. Los corazones comienzan a palpitar más fuerte, se vuelven más rojos. Los corazones comienzan a palpitar, palpitar, palpitar. En la sala capitular el techo a desaparecido. Alicia se encuentra ahora sentada, en un gran corazón. Está en medio de él. Puede sentir como late debajo de ella. Puede olerlo. Puede sentir el correr dentro de él. La cabeza del rey en las piernas de Alicia. La cabeza del mimo en las piernas de Alicia. La cabeza de la reina en las piernas de Alicia. Todos han desaparecido de la sala. Todos se encuentran susurrándole al oído. A las 3 con 30 Alicía habrá muerto. A las 3 con 30 Alicia habrá muerto. Alicia comienza a ver, cómo su bata blanca se tiñe. Cómo la sala capitular se comienza a llenar de un rojo intenso que palpita. El rojo que pinta, el rojo que baña. Alicia se lleva las manos a la boca, quiere gritar y no puede. Alicia no tiene boca. Alicia abre los ojos aún más desmesuradamente, no tiene manos. Alicia. Qué es Alicia. Alicia es una masa de carne en medio de un corazón. Un corazón palpitante que comienza. El palpitar de los corazones. El palpitar de los corazones. Alicia ve un reloj entre sus piernas. Son las 3 con 20, marca el reloj. Tic, toc, tic, toc. Alicia. Muévete Alicia. Corre. Corre. Corre. Alicia a las 3 con 30 morirá. Alicia sálvate. Sálvate. tic, toc. Alicia. Tic toc. Los corazones palpitan. Los corazones palpitan. Alicia. los corazones. Alicia. Voltea. El reloj marca las 3 con 00. Alicia. A las 3 con 30 Alicia morirá. Corre. Alicia no se puede mover, no puede gritar. No puede hacer nada. Corre! Corre! Risas. Palpitar del corazón. Corre. Alicia. No. Sálvate. Tic. Alicia. Toc. NO puede. Tic. Gritar. Toc. El reloj marca las 3 con 30, a las 3 con 30 Alicia morirá. Alicia. Alicia absorvida por un corazón gigante. Alicia. Tic. Alicia. Toc. Alicia es ahora, está ahora, dentro del fluido rojo. El fluido viscoso. Su cabello. Su cuello. Sus piernas. Siente el frío. Siente el palpitar. Lo viscozo. Alicia. Sientes lo viscozo? Alicia, lo sientes? Alicia sientes el palpitar. Alicia siente el palpitar. La reina de corazones la mira de frente. La cabeza de la reina de corazones se encuentra frente a la de Alicia. Corre! No mueve la boca. Sientes lo vizcoso. la voz de la reina. Alicia, siente lo viscozo, alicia siente el palpitar, Alicia se muere de miedo! Alicia no pued gritar! ALicia se muere. Viscoso, palpitar, miedo, tic, toc. Muere.
Alicia abre los ojos. Voltéa a ver el reloj de su buró. Son las 3 con 30. A las 3 con 30 Alicia morirá.
miércoles, enero 28
viernes, enero 23
Hasta que el diablo te bese en los labios
El cambiar el destino hace que te cambie la vida. Ayer, solo, ante la inmensidad de la incertidumbre me di cuenta que no soy, que no estoy, que ese elemento se encuentra desaparecido se encuentra ausente. Aún menos próspero, aún menos adverso. Retorcido del imaginario de lo muerto. Será acaso capaz tal posibilidad. Así como la posibilidad de la perfección se manifestaba por espacios, por segmentos de la realidad a la que llamamos cuerpos, asi la increíble materialidad de la muerte, de su imaginario, se encuentra sobrevolando la habitación que hoy a primera vista está desierta. El destino hace que te cambie la vida. Un día el diablo llega, te anima. Un dia lo conoces, te dice cosas al oído. Un día llega, un día en que llegó y te dijo las cosas más bellas de universo. Pero el diablo siempre vivía en el imaginario de lo muerto. Elemento que se encuentra desaparecido, asuete. Así como la imposibilidad de imperfección que se encuentra dominada por mi propia mente, por mis propios instrumentos. Será acaso posible tal posibilidad. Imposibilidad de los cuerpos al cambio, al estatismo. Metamormófis mítica de las formas, de la vida. Más nunca posible, más nunca más allá de lo terreno. Siempre existente dentro de este caos, al que tú insistes en llamarle mundo. De verdad se llama mundo. Por qué no llamarlo tragedia, por qué no llamarlo intuición. Por qué no llamarlo tan sólo un instante, tan sólo un momento en que la verdad no existe, en que más bien absolutamente nada existe... el cambiar la vida hace que te cambie el destino. Será acaso posible esta capacidad. Será acaso posbile que la inmaterialidad de la muerte te llegue a la puerta. Te llegue en tan sólo ese instante, por siempre. Un día lo conocs, te dice cosas al oído. Un día llega, un dia en que llegó y te dijo las cosas más bellas del universo. Pero la vida siempre vivía, en el imaginario, de todas las cosas. Y ese día ha terminado. La muerte seducíó a la vida, se fueron juntos... ahora sólo queda el diablo, nada más. Recuerda sólo que no hay nada oculto bajo el sol, hasta que el diablo te bese en los labios.
viernes, enero 16
Teatro del Anfiteatro -_ C
Cómo explicarte corazón, todo lo que estos días ha pasado. La verdad no sé ni por dónde comenzar. Pero tú sabes, siempre he sido así, un poco dubitativo a cerca de todas las cosas del mundo. Lo sé, no me mires con esa cara, con esa mirada de que aún no entiendes nada. En verdad no te esfuerces, sólamente te cansarás en vano. Sabes, lo sabes. Sí de verdad. Es que acaso creés que yo podría estarte mintiendo. Aunque en verdad vida mía no tienes la menor idea. Pero es normal cariño. Sí sí, normal a pesar de todo. Normal que te encuentres así. Es por tu propia seguridad cielo mío. Imagínate que no me hubiera preocupado por todas tus comodidades, por ver por tus gustos. Hasta tendrás al borde de los pies lo que más te gusta. Sí cariño, pero no son condones. Qué más hubiera querido yo que dejarte un hombre. Pero no, no es así. Si fuera así, estarías aquí del todo para divertirte. Pero tampoco me pidas esas cosas, primor, que con qué es que me vas a pagar ese tipo de diversiones. Aún quizá tengas a tu hombre, uno más. No te sientes como Pinocho. No sientes que tu nariz está hoy un poco... más grande. Esto es divertido sabes, ver cómo te esfuerzas por encontrar eso a tus pies. Si lo sé, está aquí, justo debajo lo siento. Pero no alcanzo a ver bien qué es, maldición. Es sólo algo, algo extraño. Así, corazón, te genero un poco de expectativa. Sí, porque no tienes idea de lo aburrida que se me hace tu vida. No tengo idea de cómo la soportas. Conozco perfectamente cada movimiento, eso es perfectamente más que comprensible. Si vivo contigo las 24 horas, e inclusive más. Imagínate que no me tuvieras en todo momento para ayudarte y apoyarte. Entonces a quién recurrirías cuando no supieras qué hacer. Recuerdas aquella vez que dijiste que en un dejavú supiste qué debías hacer cuando te encontraste ese maletín lleno de dinero. Apoco creíste que fue suerte del destino todo lo que pasó después. No mi vida, si así no se dan las cosas en la vida. No seas ingenua, que sin mí no serías nada. No te ennecies en creer otra cosa. Ya mi vida, deja de lado esa cara de dolor y sufrimiento que en nada te ayuda. En realidad nunca te lo dije, bueno es que yo no estaba para eso, pero siempre creí que podías dar más. Desde aquella vez que me hiciste caso, todo mejoro, menos una cosa. Nunca fue esa la razón por la que andaba contigo, o acaso crees que sí. Hay mi amor, no pongas esa carita de arrepentimiento, yo mira que sólo estoy aquí para volverte las cosas un poco más claritas de lo normal. Pero es que simplemente no, no es así. El destino lo decidió y punto. Que gracias a mi ayuda fuiste más exitoso, no lo niegues. Te acuerdas cuánto nos costó que tiraras esa estúpida moneda. Sí la que aventabas. Esa merita la que cada que querías algo tirabas. Pero es que todo es cuestión del destino. Si la moneda dice no, no se puede hacer nada contra de ella, es digamos, una manifestación de la gracia de Dios en la tierra. Y crees que yo no creo. No sé que pensar. Pero claro que sí, si soy el primer partidario de esa clase de juegos, pero mi vida, usa más tu imaginación. Conseguiste finalmente lo que querías que ese era el punto. La pregunta es, ¿después qué? no lo sé sólo pasó. Pasó lo que tú después quisiste que pasara. Pero yo no controlé nada. La influencia estaba dada. Nunca quice lastimarlo. No me intentes engañar, recuerda que sé más de lo que tú piensas. Qué tienes. Quieres estar un poco más cómodo. No entiendo qué hago aquí. Pronto lo enterás cariño, no te desesperes. Aunque quizá sea demasiado para ti, para esos ojos tan puros y castos que siempre tuviste. Ya vez, no puedes evitar una sonrisa pícara. Lo sabes, somos confidentes, amigos. Más allá de todos los secretos estamos tú y yo. Apoco no es fascinante no saber dónde estás. No. A mi siempre me resulta completamente fascinante. Y saber que estás a mi lado me calma. Bueno, no literalmente al lado, sólo lo usé para que imagines mi presencia. Me puedes oler. Me puedes sentir. Tócame. Siénteme recorrerte la piel. (Risa) Me has sentido. Respiración entrecortada. Un ligero aire recorre su oreja. Voltéa la cabeza, se pone rígido. Siente mi color, mi nombre, mi forma. Siente mis labios. ¿Has sentido alguna vez cómo la noche te hace el amor y se cuela entre tu alma? Manos frías que recorren el cuello desnudo. Una cabeza que comienza a moverse inquieta en el soporte que se encuentra. Aunque relajada, pero más bien nerviosa. No tengas miedo. Qué quieres. Nunca podrás. ¡Qué quieres! Nunca lo harás. ¡Quién eres! Te lo dije. ¡Quién eres! Estoy aquí. ¡Dónde estoy! En el mejor de tus sueños, en el lugar donde todas las fantasías comienzan, donde todos los deseos se cumplen. Siempre el aire recorrer tus muslos desnudos ante la multitud. Siente el aplauso. Siente la risa. Siente la multitud. Siente el golpe del deseo máximo. Supremo. Una silla bamboleante se descubre ante el escenario. Suenan sus patas en el piso duro de la duela. Ambas piernas pizan lo tirado, lo regado. ¡Para!
Una luz te deja ciego. Así es. Una luz. Todo tu cuerpo rígido. Poco a poco se destensa tu cuello. Sientes una corriente de aire frío recorrer tu cuerpo. Voltéas hacia arriba. Luces. Voltéas hacia frente, luces. El escenario se expande ante ti. Inmenso, inconmesurable. Qué pasa, acaso tienes pánico escénico, por qué no nos dirijes unas palabras. ¿Quién anda ahí? Vamos, anda. Comienzas a escuchar tu nombre. En multitud. Pareciera que una multitud aclama tu nombre. Y no lo sabes, no sabes en verdad de dónde proviene. No alcanzas a distinguir más allá de las luces del escenario. Algo frío recorre tu nuca. No te esfuerces en buscar, no hay nadie a tu lado. El grito del público se va haciendo más estridente. No comprendes. Comienzas a vivir un ligero sentimiento de exibición, de voyerismo. Extráñamente siempre lo soñaste. Cómo supo alguien, con quién harás el acto. Más frente a cuántos. No importa. ¿Qué haces aquí? Los aplausos. Voltéas al frente. Negro. !Qué alegría de verte¡ Negro. ¿Qué pasa perra, es que no me reconoces? Pasos al otro lado del escenario. Ya te dije que no hay nadie a tu lado. La voz provino de él. Cómo fue que no reconocí tu voz antes. Todo el tiempo has sido tú, esta vez sí me has pegado un susto. Negro. Los aplausos misteriosamente han cesado. Vamos, ¡deja de jugar! Dame mi ropa y déjame salir de aquí. Seguro que me has de estar filmando en pelotas para ponerme en ridículo, pero no hay nada que una buena mamada no pueda arreglar. Pasos del otro lado. Giras la cabeza. ¡No hay nadie! Hey! Qué pasa! ¿En dónde te has metido? Vamos cabrón, dame mi puta ropa que me empiezo a morir de frío. Ya me harté de este jueguito. Se va toda luz, de nuevo en tinieblas. Pasos. Paso grade. Paso pequeño. Paso grande. Grande. Pequeño. Paso. Paso. Paso grande. Pasito, pasito. Paso, Paso grande. Una pequeña luz a lo lejos se enciende. Parece iluminar una butaca. Un, un hombre al parecer comienza a aplaudir. Se levanta de su asiento. Elegante. Impecable. De cara blanca, pálida. Palida. Sonrisa roja. Oiga, ¡quién carajos es usted?! ¡Te dije que no había nadie! Algo caé en tus piernas. La luz cegadora de nuevo llega. Voltéas, lo ves. Tus hermosas pupilas, tan grandes, hinchadas y rojas. Tu boquita tan discreta, tan abierta. No te vallas a dislocar la mandíbula. Sus ojos fijos miran los tuyos. Tu amigo, o al menos su cabeza, se encuentra viéndote, ahí, en tu regazo. ¡Qué conmovedor! Ahora la silla comienza a moverse frenéticamente de nuevo. Deja de hacer eso, dañarás la duela. Sustancia salina que corre por tus ojos llenos de venas rojas y saliva que sale de tu dulce boquita. Corazón, siempre fuiste tan sensual. Saliva, lágrimas, rojo, rojo, gritos, saliva, lágrimas, grito, saliva, grito, grito, epilepsia de la silla. Tu cabeza se volvió loquita, gritas, gritas, gritas. No puedes dejar de gritar. Los aplausos se multiplican. ¡Sáquemne de aquí! ¡Déjemne salir! Hijos de su puta madre déjemne salir! Chingada madre déjemne salir! Saliva, baba, palabras entrecortadas. Lloras, saliva. ¡Gritas! ¡Auxilio! Lloras ¡Dëjemne salir!
De verdad te lo digo, deja de gritar. La cabeza gira, te mira. ¡No hay nadie! colérica. Gritas, gritas, gritas. Saliva, lágrima. Gritas. GRITAS con todas tus fuerzas!
De tu cabello hacia arriba jala tu cabeza. Cara pálida. Ojos negros, profundos. Una mano. Tu cabeza golpea desesperada en la duela. Rojo, rojo aunque es negro en ti. Dos hermosas canicas ruedan de la mano de cara pálida, junto con mucho rojo. Estrellas tu cara contra el piso, negro negro, el dolor desesperado del vacío que han dejado tus canicas. Arriba, abajo, arriba, abajo. Mucho mucho rojo.
Estoy en tu mente. Deja de manchar el piso de mi teatro, te dice la misma voz.
No hay nadie a tu lado.
F.M.
Una luz te deja ciego. Así es. Una luz. Todo tu cuerpo rígido. Poco a poco se destensa tu cuello. Sientes una corriente de aire frío recorrer tu cuerpo. Voltéas hacia arriba. Luces. Voltéas hacia frente, luces. El escenario se expande ante ti. Inmenso, inconmesurable. Qué pasa, acaso tienes pánico escénico, por qué no nos dirijes unas palabras. ¿Quién anda ahí? Vamos, anda. Comienzas a escuchar tu nombre. En multitud. Pareciera que una multitud aclama tu nombre. Y no lo sabes, no sabes en verdad de dónde proviene. No alcanzas a distinguir más allá de las luces del escenario. Algo frío recorre tu nuca. No te esfuerces en buscar, no hay nadie a tu lado. El grito del público se va haciendo más estridente. No comprendes. Comienzas a vivir un ligero sentimiento de exibición, de voyerismo. Extráñamente siempre lo soñaste. Cómo supo alguien, con quién harás el acto. Más frente a cuántos. No importa. ¿Qué haces aquí? Los aplausos. Voltéas al frente. Negro. !Qué alegría de verte¡ Negro. ¿Qué pasa perra, es que no me reconoces? Pasos al otro lado del escenario. Ya te dije que no hay nadie a tu lado. La voz provino de él. Cómo fue que no reconocí tu voz antes. Todo el tiempo has sido tú, esta vez sí me has pegado un susto. Negro. Los aplausos misteriosamente han cesado. Vamos, ¡deja de jugar! Dame mi ropa y déjame salir de aquí. Seguro que me has de estar filmando en pelotas para ponerme en ridículo, pero no hay nada que una buena mamada no pueda arreglar. Pasos del otro lado. Giras la cabeza. ¡No hay nadie! Hey! Qué pasa! ¿En dónde te has metido? Vamos cabrón, dame mi puta ropa que me empiezo a morir de frío. Ya me harté de este jueguito. Se va toda luz, de nuevo en tinieblas. Pasos. Paso grade. Paso pequeño. Paso grande. Grande. Pequeño. Paso. Paso. Paso grande. Pasito, pasito. Paso, Paso grande. Una pequeña luz a lo lejos se enciende. Parece iluminar una butaca. Un, un hombre al parecer comienza a aplaudir. Se levanta de su asiento. Elegante. Impecable. De cara blanca, pálida. Palida. Sonrisa roja. Oiga, ¡quién carajos es usted?! ¡Te dije que no había nadie! Algo caé en tus piernas. La luz cegadora de nuevo llega. Voltéas, lo ves. Tus hermosas pupilas, tan grandes, hinchadas y rojas. Tu boquita tan discreta, tan abierta. No te vallas a dislocar la mandíbula. Sus ojos fijos miran los tuyos. Tu amigo, o al menos su cabeza, se encuentra viéndote, ahí, en tu regazo. ¡Qué conmovedor! Ahora la silla comienza a moverse frenéticamente de nuevo. Deja de hacer eso, dañarás la duela. Sustancia salina que corre por tus ojos llenos de venas rojas y saliva que sale de tu dulce boquita. Corazón, siempre fuiste tan sensual. Saliva, lágrimas, rojo, rojo, gritos, saliva, lágrimas, grito, saliva, grito, grito, epilepsia de la silla. Tu cabeza se volvió loquita, gritas, gritas, gritas. No puedes dejar de gritar. Los aplausos se multiplican. ¡Sáquemne de aquí! ¡Déjemne salir! Hijos de su puta madre déjemne salir! Chingada madre déjemne salir! Saliva, baba, palabras entrecortadas. Lloras, saliva. ¡Gritas! ¡Auxilio! Lloras ¡Dëjemne salir!
De verdad te lo digo, deja de gritar. La cabeza gira, te mira. ¡No hay nadie! colérica. Gritas, gritas, gritas. Saliva, lágrima. Gritas. GRITAS con todas tus fuerzas!
De tu cabello hacia arriba jala tu cabeza. Cara pálida. Ojos negros, profundos. Una mano. Tu cabeza golpea desesperada en la duela. Rojo, rojo aunque es negro en ti. Dos hermosas canicas ruedan de la mano de cara pálida, junto con mucho rojo. Estrellas tu cara contra el piso, negro negro, el dolor desesperado del vacío que han dejado tus canicas. Arriba, abajo, arriba, abajo. Mucho mucho rojo.
Estoy en tu mente. Deja de manchar el piso de mi teatro, te dice la misma voz.
No hay nadie a tu lado.
F.M.
martes, enero 13
Teatro del anfiteatro - C.
Una nueva virgen ha caído en el calabozo. Una nueva agregada a esta hermosísima sala, dedicada a la contemplación absoluta. Pasa, siéntate, aquí tendrás un trato especial. ¿Qué dices? No, para nada, esto va por cuenta de la casa. Nos enorgullece mucho que te encuentres así de cómoda. Las instalaciones han sido pensadas plenamente para ti. Eres ahora nuestra invitada estrella. Por favor, tú, anuncia... El espectáculo tiene que comenzar. Todos, a sus puestos.
Detrás de la carpa ha llegado. A este santo lugar de consolación de los mortales. Aquí, donde cada niño, adulto, animal, viene a olvidar pena y satisfacción alguna. ¿Acaso no lo crees? No crees posible un lugar mágico, especial. Donde cada uno de nosotros pueda ser tan sólo él mismo, tan sólo uno mismo de muchos, de todos. Pasa, diviértete.
Aquí todo el mundo es bienvenido, aquí todos son bienvenidos al lugar del ensueño. El lugar al que muy pocos pueden olvidar una vez que han llegado a él. Transportador a una dimensión eterea. Desconocida. Tan fascinante. Donde nadie más que tú puede vivir la experiencia. Donde cada músculo de tu cuerpo vibra con la música. Donde el vaivén que mece tu cabello te hace sentir incomensurable la sensibilidad de la carne. Ese ardor que tienes en las entrañas. Esa llama del corazón que ruega. Que ruge. Que te quema. Fascinante, inaudíto. Todo aquello que el hombre ha siempre querido, ha siempre deseado. Hasta ahora prohibido para ti, vuelto hacia el ocultamiento máximo. Que más grande pasión que la que se vive a través de la carne, a través del deseo. Infinita la dicha de aquel que puede ver realizadas en carne viva los sucios juegos que le da su mente, que tiene dentro de su cuerpo. Bienvenido al mundo de las pasiones humanas, al fruto prohibido. Felicidades, te lo has ganado, todito, todititito para ti. Yo te lo doy. No necesito tu gratitud, ahora es todo tuyo. Lanzada la sentencia.
El payaso envidia al mimo, por su sonrisa, por su felicidad.
Felicidad que siempre traé la constancia de la memoria. Memoria que conlleva en los recuerdos sedimentos del pasado. Pasado tapizado de huellas. Huellas que dejan rastro de la época, de los momentos. Momentos de la vida, momentos cada vez más limitados hacia la muerte. Muerte la que espera paciente, atenta, mordaz. Mordaz las ganas de vivir, mordaz las ganas de no soportar un minuto más de esta inauténtica necedad. Necedad que no controla, que no permite respirar al corazón. Corazón que gotea, que palpita, en la palma de mi mano. Mano mia llena de huellas, de recuerdos. Recuerdos incisivos, recuerdos incidiosos, lacerantes. Lacerantes. Una por aquí, otra por allá. Cedantes. Necesarios.
No pretendo que te agites, no pretendo que vallas más allá de lo necesario. Mira niña que yo te quiero, te quiero como a nadie. Nadie más tendrá el goce de mis manos sobre su cuerpo. Has entrado por voluntad propia ¿Por qué pones esa cara? ¿Acaso la enfermera te ha hecho daño? Y ahora una lágrima por tu mejilla. Niña, ¡estoy más que emocionado! lo estás comenzando a vivir, lo estás comenzando a sentir. Deja pase un poco el sedante por tus nervios. Así no te ganarán las ansias de huir de tu público, que te aclama, que te aplaude, que te invita a la pista. No, niña, no. No necesitas atuendos caros, nada suntuoso. Ve, nada más que bonita estás así. La piel de una diosa, la piel de una devota de su cuerpo, que se dedica a él. Eres una mujer admirable chiquilla. Tus ojos delatan que ya estás preparada. Escúchalos, escúchalos así como me escuchas a mí. En tu mente. Existo, no creas que no, de verdad estoy aquí. Siempre he estado a tu lado mi dulce niña. Acaso no has sentido cómo el mimo te abraza por las noches y te da un beso suave en tu espalda. O no has sentido mis caricias en el verano, cuando vas a esa casa que tanto te gusta, sí donde eres libre y vives tu libertad disfrutando de las bondades de todo tu cuerpo. Es tiempo de salir mi niña, date prisa. Tu público te aclama. Óyelos, escúchalos. Ruega por ella. Escucha cada uno de sus gritos. Ruega por ella. Escuchalos aclamar tu nombre. Ruega por ella. Niña de piedad. Niña de bondad. Niña de verdad. Niña siempre virgen. Como en un principio hoy y siempre, por los siglos de los siglos. Así sea.
La silueta de las caderas se va haciendo cada vez más fuerte a medida que avanza hacia aquella deslumbrante vista. Qué será. Un paso en falso. No importa. Algo te acaba de invadir. Algo está en tu cuerpo. Quieres seguir la luz. Pero no entiéndes de que manera te estás volviendo ligera, sencilla... feliz. Ves en la negrura que te acompaña lo más hermoso del universo. Sientes la tierra y el cielo a tus pies. En tus manos. Vives la pasión en los músculos, más es algo relajado. Algo excitado. Te excita a morir esa luz que tienes frente. Sientes el calor de la negrura. Y a pesar de todo en su abrazo no hayas la total seducción. Habías tenido frío hace un momento, por qué. De que manera saliste. De dónde. Ahí viene. Ahí viene el mil veces solicitado.
Aplausos al rededor de toda la sala. La tela se mueve un poco. Aplausos. Siguen los aplausos. La música de inciación viene. Viene llegando, entrado, haciendo su presentación triunfal. Gritan. Aclaman. El calor de la sala es infernal. El sudor en tu sexo es iniaginable. Inigualables. Especial. No te sientes sucia, más te sientes liberada. Llagas. Libertad de las amarras.
A lo lejos, abre el telón. Sube la escalera. Da un paso atrás. Se lleva la mano a la boca. Enciende un cigarrillo. Una mano en el sexo. Apaga el cigarrillo en él. Vuelca el eenicero. Se ha dado media vuelta. La toma por el hombro. Beso. Ligero. Al aire. Fantasmal. La luz llena cada cavidad de su cuerpo, de su mente. Ahora junto al mimo es feliz, se siente tranquila. Oye los aplausos de la gente. Se siente inmensamente feliz. Aquella blanca cara de rostro. Tranquilo. Feliz. Ilusionado. Mano con Mano. Mejilla con mejilla. Parece que no se despinta. Parece un blanco natural. Como si de verdad se encontrara. Incrustado. Llaga. Los ojos azules recorren con asombro la sala. Los aplausos son inauditos. Son... son... Ahí.
Círculo sobre de ti. Música de fondo. Emoción. Algarabía. Éxtasis. No encuentras la mano. Prestidigitación. Tentación de voltear. No voltees. Tentación de sentir. No lo hagas. Tentación de los labios. Tentación en el espacio. De su mano. Caricias. En la piel. Un deseo más que oculto se esconde. Secreto. Un instinto que ninguno podría conocer. Rápida respiración. Más allá de todo bien y mal. En el cuello. Más allá de toda tentación. En el sexo. Más allá de todo. Voltéas. En susurro... SobreVivencia.
Un leve silbido corta el aire. Lo parte en dos lo divide. Es tan sútil, tan inmensamente seductor. Es brillante, hermoso, resplandeciente. Tan fínamente trabajado. Tan largo, duro, sensual. Tus manos se llenan de carmesí al tocarlo.
Sable. Gotas caén. Sable. Ojos dilatados. Sable. Escalofrío. Sable.
Atravesado en las entrañas.
Tocas tu espalda. Ha sido un corte limpio. Profundo. No tiene mango, por ninguno de sus dos lados visibles.
Es hora de comenzar el espectáculo... mi dulce asistente. Primer acto. De tripas corazón enamorado.
El mimo sin mover la boca, ha hablado.
F.M.
Detrás de la carpa ha llegado. A este santo lugar de consolación de los mortales. Aquí, donde cada niño, adulto, animal, viene a olvidar pena y satisfacción alguna. ¿Acaso no lo crees? No crees posible un lugar mágico, especial. Donde cada uno de nosotros pueda ser tan sólo él mismo, tan sólo uno mismo de muchos, de todos. Pasa, diviértete.
Aquí todo el mundo es bienvenido, aquí todos son bienvenidos al lugar del ensueño. El lugar al que muy pocos pueden olvidar una vez que han llegado a él. Transportador a una dimensión eterea. Desconocida. Tan fascinante. Donde nadie más que tú puede vivir la experiencia. Donde cada músculo de tu cuerpo vibra con la música. Donde el vaivén que mece tu cabello te hace sentir incomensurable la sensibilidad de la carne. Ese ardor que tienes en las entrañas. Esa llama del corazón que ruega. Que ruge. Que te quema. Fascinante, inaudíto. Todo aquello que el hombre ha siempre querido, ha siempre deseado. Hasta ahora prohibido para ti, vuelto hacia el ocultamiento máximo. Que más grande pasión que la que se vive a través de la carne, a través del deseo. Infinita la dicha de aquel que puede ver realizadas en carne viva los sucios juegos que le da su mente, que tiene dentro de su cuerpo. Bienvenido al mundo de las pasiones humanas, al fruto prohibido. Felicidades, te lo has ganado, todito, todititito para ti. Yo te lo doy. No necesito tu gratitud, ahora es todo tuyo. Lanzada la sentencia.
El payaso envidia al mimo, por su sonrisa, por su felicidad.
Felicidad que siempre traé la constancia de la memoria. Memoria que conlleva en los recuerdos sedimentos del pasado. Pasado tapizado de huellas. Huellas que dejan rastro de la época, de los momentos. Momentos de la vida, momentos cada vez más limitados hacia la muerte. Muerte la que espera paciente, atenta, mordaz. Mordaz las ganas de vivir, mordaz las ganas de no soportar un minuto más de esta inauténtica necedad. Necedad que no controla, que no permite respirar al corazón. Corazón que gotea, que palpita, en la palma de mi mano. Mano mia llena de huellas, de recuerdos. Recuerdos incisivos, recuerdos incidiosos, lacerantes. Lacerantes. Una por aquí, otra por allá. Cedantes. Necesarios.
No pretendo que te agites, no pretendo que vallas más allá de lo necesario. Mira niña que yo te quiero, te quiero como a nadie. Nadie más tendrá el goce de mis manos sobre su cuerpo. Has entrado por voluntad propia ¿Por qué pones esa cara? ¿Acaso la enfermera te ha hecho daño? Y ahora una lágrima por tu mejilla. Niña, ¡estoy más que emocionado! lo estás comenzando a vivir, lo estás comenzando a sentir. Deja pase un poco el sedante por tus nervios. Así no te ganarán las ansias de huir de tu público, que te aclama, que te aplaude, que te invita a la pista. No, niña, no. No necesitas atuendos caros, nada suntuoso. Ve, nada más que bonita estás así. La piel de una diosa, la piel de una devota de su cuerpo, que se dedica a él. Eres una mujer admirable chiquilla. Tus ojos delatan que ya estás preparada. Escúchalos, escúchalos así como me escuchas a mí. En tu mente. Existo, no creas que no, de verdad estoy aquí. Siempre he estado a tu lado mi dulce niña. Acaso no has sentido cómo el mimo te abraza por las noches y te da un beso suave en tu espalda. O no has sentido mis caricias en el verano, cuando vas a esa casa que tanto te gusta, sí donde eres libre y vives tu libertad disfrutando de las bondades de todo tu cuerpo. Es tiempo de salir mi niña, date prisa. Tu público te aclama. Óyelos, escúchalos. Ruega por ella. Escucha cada uno de sus gritos. Ruega por ella. Escuchalos aclamar tu nombre. Ruega por ella. Niña de piedad. Niña de bondad. Niña de verdad. Niña siempre virgen. Como en un principio hoy y siempre, por los siglos de los siglos. Así sea.
La silueta de las caderas se va haciendo cada vez más fuerte a medida que avanza hacia aquella deslumbrante vista. Qué será. Un paso en falso. No importa. Algo te acaba de invadir. Algo está en tu cuerpo. Quieres seguir la luz. Pero no entiéndes de que manera te estás volviendo ligera, sencilla... feliz. Ves en la negrura que te acompaña lo más hermoso del universo. Sientes la tierra y el cielo a tus pies. En tus manos. Vives la pasión en los músculos, más es algo relajado. Algo excitado. Te excita a morir esa luz que tienes frente. Sientes el calor de la negrura. Y a pesar de todo en su abrazo no hayas la total seducción. Habías tenido frío hace un momento, por qué. De que manera saliste. De dónde. Ahí viene. Ahí viene el mil veces solicitado.
Aplausos al rededor de toda la sala. La tela se mueve un poco. Aplausos. Siguen los aplausos. La música de inciación viene. Viene llegando, entrado, haciendo su presentación triunfal. Gritan. Aclaman. El calor de la sala es infernal. El sudor en tu sexo es iniaginable. Inigualables. Especial. No te sientes sucia, más te sientes liberada. Llagas. Libertad de las amarras.
A lo lejos, abre el telón. Sube la escalera. Da un paso atrás. Se lleva la mano a la boca. Enciende un cigarrillo. Una mano en el sexo. Apaga el cigarrillo en él. Vuelca el eenicero. Se ha dado media vuelta. La toma por el hombro. Beso. Ligero. Al aire. Fantasmal. La luz llena cada cavidad de su cuerpo, de su mente. Ahora junto al mimo es feliz, se siente tranquila. Oye los aplausos de la gente. Se siente inmensamente feliz. Aquella blanca cara de rostro. Tranquilo. Feliz. Ilusionado. Mano con Mano. Mejilla con mejilla. Parece que no se despinta. Parece un blanco natural. Como si de verdad se encontrara. Incrustado. Llaga. Los ojos azules recorren con asombro la sala. Los aplausos son inauditos. Son... son... Ahí.
Círculo sobre de ti. Música de fondo. Emoción. Algarabía. Éxtasis. No encuentras la mano. Prestidigitación. Tentación de voltear. No voltees. Tentación de sentir. No lo hagas. Tentación de los labios. Tentación en el espacio. De su mano. Caricias. En la piel. Un deseo más que oculto se esconde. Secreto. Un instinto que ninguno podría conocer. Rápida respiración. Más allá de todo bien y mal. En el cuello. Más allá de toda tentación. En el sexo. Más allá de todo. Voltéas. En susurro... SobreVivencia.
Un leve silbido corta el aire. Lo parte en dos lo divide. Es tan sútil, tan inmensamente seductor. Es brillante, hermoso, resplandeciente. Tan fínamente trabajado. Tan largo, duro, sensual. Tus manos se llenan de carmesí al tocarlo.
Sable. Gotas caén. Sable. Ojos dilatados. Sable. Escalofrío. Sable.
Atravesado en las entrañas.
Tocas tu espalda. Ha sido un corte limpio. Profundo. No tiene mango, por ninguno de sus dos lados visibles.
Es hora de comenzar el espectáculo... mi dulce asistente. Primer acto. De tripas corazón enamorado.
El mimo sin mover la boca, ha hablado.
F.M.
domingo, enero 11
La sacerdotisa del templo derruido, C.
Toda venebolencia se vuelve ínfima ante el rastro de la verdad. Sabías tú que esto te iba a pasar. Tenías plena conciencia de ello. Sin embargo no hiciste nada para evitarlo. Todo se fue al carajo. Todo ha dejado de valer la pena. Quizá no será el fin del mundo, lo sé. Pero ambos sabemos que tuviste oportunidadades. Pensaste que todos lo iban a soportar. Que nunca nadie te iba a descubrir. Pero así es la vida, mi amigo, así es la vida. Ahora todo tiene sentido. Ahora la odias porque ella fue la única capaz de hacerte ver la verdad. Porque de antemano tú nunca la creíste. Creíste que todo era un cuento. Que los demás eramos meros personajes de tu cuento, que todos estabamos ahí para servirte. Para encontrarnos a tus pies. Y mira, ahora ya ni tus pies vemos, porque ya no existes. Estupidez ante todo del corazón humano. Dulce muy dulce anhelo del pobre hombre desconsolado. Qué pensará de ti, no lo sé. Le he evitado la molestia. Ya no tiene que pensar, el viaje ha sido ahorrado. Simplemente tu existencia se fue de esta realidad, simplemente has pasado a ser un fantasma, un espejismo. Pero resulta que todo toma su curso. Todo se vuelve claro, trasparente. Venganza por las cosas del pasado. No. No te creas. No te tengo tanto resentimiento ni te doy tanta importancia. Suenan argumentos ardidos, desconcertantes. No. Durante todo este tiempo más bien, fui agradecido. Sabes, el agradecimiento también es hacia lo que creí correcto. Porque a pesar de todo me debo a mi. No a ti. Tú no me hiciste, a pesar de todo lo que me diste. Así que ahora, me toca devolverte el favor. De verdad. Lo hago con todo el corazón, por el cariño que te tengo. Que te vas a burlar de mí, pero, no tienes idea de cuánto te llegué a amar. Carajo, tenías que tener ese corazón. La sentencia está lanzada...
Inconmesurables errores de sacerdotizas suicidas, más no por eso menos putas.
Triste es el destino que has deseado llegar. Llegada hacia el puerto de la inmesa soledad. Soledad que te llevó a creer en que llenarían tus deseos. Deseos sin control, dominación de la pasiones. Pasiones prisionero de la estúpida insensatez. Insensato de tu mundo, deconstrucción de tu torre de Babel. Tantos arrobos del espírtu, inconmensurable creiste tu suerte. Reto a Dios, ¿lo harás ahora en la muerte? Más errores con alto kilataje, dejame aumentar un poco el voltaje. Porque esas muecas retorcidas, acaso te hace sentir más, yo creía que tu alma ya estaba más que perdida. Perdida en el torbellino de lo incierto que nunca viste venir. Lamento, inconcluso, insolente. Inútil. Inútil así como llegó hasta tu mente la necesidad. Esa necesidad que insiste, que corrompe. La búsqueda insaciable de ocultarte, de esconder siempre. Escondido el corazón se encontraba, porque nunca supo entregarse a nadie. Repartido en mil pedazos, tantos que ninguno fue valorado, tantos que ninguno supo apreciar lo que tenía. Acabaron en la basura. Creés que le importa. Crees que está consciente. No es engaño, es ceguera. La vida sigue, la vida miente. Porque llevaste a la perdición lo que habías creado contigo. Y poco te importó, todo. Nada absolutamente nada pasó por tu conciencia. Así que, consideralo una ayuda. Un analgésico contra ese olvido. Yo te ayudo a recordar amigo, no te apures. Las señales fueron claras, los designios estaban dados. Tarotista, ni vidente, quizá demasiado perceptivo. Cosas que no se juzgan. Sentimientos arrebatados. Todo, todo fue en bano. Banalidad que se salva por el sacrificio de corazones. Que en un tiempo fueron de otros, ahora toca... el tuyo. Te habrás de quedar sin él, en pago a los demás. Aunque poco a poco antes, te ayudaremos a recordar.
No insistas, no sabrás cómo. En otro momento lo encontrarás. Tuviste tu lección. Primero piensa en que vas a sentir dolor, después, vendrá. Para que lo gozes con pasión.
F.M.
Inconmesurables errores de sacerdotizas suicidas, más no por eso menos putas.
Triste es el destino que has deseado llegar. Llegada hacia el puerto de la inmesa soledad. Soledad que te llevó a creer en que llenarían tus deseos. Deseos sin control, dominación de la pasiones. Pasiones prisionero de la estúpida insensatez. Insensato de tu mundo, deconstrucción de tu torre de Babel. Tantos arrobos del espírtu, inconmensurable creiste tu suerte. Reto a Dios, ¿lo harás ahora en la muerte? Más errores con alto kilataje, dejame aumentar un poco el voltaje. Porque esas muecas retorcidas, acaso te hace sentir más, yo creía que tu alma ya estaba más que perdida. Perdida en el torbellino de lo incierto que nunca viste venir. Lamento, inconcluso, insolente. Inútil. Inútil así como llegó hasta tu mente la necesidad. Esa necesidad que insiste, que corrompe. La búsqueda insaciable de ocultarte, de esconder siempre. Escondido el corazón se encontraba, porque nunca supo entregarse a nadie. Repartido en mil pedazos, tantos que ninguno fue valorado, tantos que ninguno supo apreciar lo que tenía. Acabaron en la basura. Creés que le importa. Crees que está consciente. No es engaño, es ceguera. La vida sigue, la vida miente. Porque llevaste a la perdición lo que habías creado contigo. Y poco te importó, todo. Nada absolutamente nada pasó por tu conciencia. Así que, consideralo una ayuda. Un analgésico contra ese olvido. Yo te ayudo a recordar amigo, no te apures. Las señales fueron claras, los designios estaban dados. Tarotista, ni vidente, quizá demasiado perceptivo. Cosas que no se juzgan. Sentimientos arrebatados. Todo, todo fue en bano. Banalidad que se salva por el sacrificio de corazones. Que en un tiempo fueron de otros, ahora toca... el tuyo. Te habrás de quedar sin él, en pago a los demás. Aunque poco a poco antes, te ayudaremos a recordar.
No insistas, no sabrás cómo. En otro momento lo encontrarás. Tuviste tu lección. Primero piensa en que vas a sentir dolor, después, vendrá. Para que lo gozes con pasión.
F.M.
jueves, enero 8
Obscuridad (la visita), M.
Y a través de todo camino, a través de todo sendero, tiene que existir la contemplación. Si no, el camino lo habrás recorrido en vano. Será inútil tu esfuerzo.
Los demonios no son ciegos, a pesar de que en tortura les saquen los ojos.
Cómo mirar. Cómo enfrentar aquella penetrarte y sin fin mirada que me poseía. Que se volvía una. Que, maligna, regaba su influencia por mis músculos. A pesar de todo nadie lo cree, a pesar de nada todos lo saben. Porque inclusive a veces acontece, que durante el sueño, durante el más sagrado tiempo de reposo, llegan las miradas. Las malditas miradas que corrompen. Vigilia constante de los lamentos. Más no siempre de pesares. Invocación por vez segunda de los altos poderes, de la suma divinida, más de cabeza se encontraba. Aún Fabián no sabe, si puede decir que vio un demonio o no. Creé que quizá sí, porque recuerda que él mismo le dijo su nombre. Cuando se metió entre sus sábanas. Cuando acarició su pecho. Cuando deslizo sus escamas por entre su sexo. Curiosa, instigadora mirada de siempre. Actitud pacífica sin embargo. Cómo tenerle miedo al demonio, si ya lo había visto antes. Al menos eso creé. Al menos eso está creyendo al momento de despertar. Cuando inequívocamente sabe. Sabe de la pasión que creció entre sus piernas. Más aún extraña conmoción. De ruido en el silencio.
No precisaría correctamente el punto en sueño en que llegó. Simplemente fue una oleada. Caliente. Del ambiente, que se coló por entre la ventana. Más aún no sé si fue la ventana, o se encontraba ya en el aire. La respiración entrecortada. La sustancia regada en el cerebro. Se encontraba en el jardín del paraíso. Deambulando como siempre entre las cuatro paredes que parecían más grandes en la negrura. Cuando ninguna pared es suficientemente amplia como para no cruzarla. Cuando inclusive se juega. La mente poderosa. La demente ausencia del tiempo. El tiempo del increíble arrobo de emotividad. Así tus ojos se cruzan, se entretienen. Se dejan ver más sólo cerrados. Más sólo visibles, porque no los puedes ver. Voltéas a tu alrededor. No hay nadie. Quietud. Alas negras extendidas en las alas del águila. De nuevo la visión, más ahora sigue teniendo cara, sigue teniendo cuerpo, sigue teniendo rostro. Y detectas la insignia de la verdad. Un desliz por entre la tela. Una pequeña perturbación en la fibra que tus ojos ven. Y a pesar de todo no ves nada porque está obscuro. Comienzas a hacer preguntas, juegas a la ouija, crees. Confías en la presencia, de quién ha llegado a tu lecho. Inclusive se aproxima el beso. Sentimental. Confección de tela no hecha para la materia inmaterial. Pero la materialidad no es forzosa condición de existencia. Así que no quiere levantar la sábana. Más la ouija se apodera de tu ser. Y ahora tu mano actúa como el indicador de verdad. Cómo aquello que te lleva hasta la locura. 2. Dos son los que se encuentran. Y sin embargo te toca a ti, ya que no le conoces el sexo. Tu has de ser receptáculo de pasión, de verdad. El secreto estará contigo. Misión. 3 misionero que actúa en favor de la virilidad. Que se vuelva en un hombre que tiene colmillos. Que es bífido, que su piel raspa. Que a pesar de todo entiendes su código. Lo entiendes pero no lo oyes. Sabes que las pertubaciones se dirigen a ti. Saber. Poder interpretar la sensacion que te absorve. Se vuelca sobre de ti, comienza a meterse en tus adentros. No seas ingenuo. Es obvio. Sabes que siempre he estado contigo. Que nunca me has atendido. Debajo de tu pelvis por siempre he vivido. Dulce creatura has el amor conmigo. Suaeve. Sutil. Preocupación hacia el daño. Tan sólo la cadera se bambolea. Es ella. Ella que en 3 vive. Aunque ella instinto de dos no reconoce. El 6 a pesar de todo considera su vocación, más producto de su ambivalencia resulta. No importa, contigo ha decidido. Te viola. Y parece tentación. Parece que la represión no actúa en ti. Te dejas, te acaricia. Se cuela, hace cosquillas. Te quiere. Besar. Una boca que termina al lado de la cama. Negación. A pesar de todo. A pesar de todo lo que quieres no. No puede ser de esa manera. Pero ya está en tu cama. Cómo sacarla si ni siquiera te diste cuenta cuándo la invitaste. La kundalini trata más en el engaño falla. Y sin embargo los oidos se abren ante la revelación. No. Negación. Escucha atenta ante los designios del destino. Revelador. Declinación. Los patrones que marca el libro de los muertos no pueden ser siempre ciertos. Qué. Thanatos te ha besado. Ahora eres suyo. Más ninguno cambia. Te han hecho el amor. Y en la violencia logras convencer. Revelador. La vorágine es imposible de detener. Por qué la verdad duele. Más no es por dilatación, que en ese espacio no existe. Vulgarización constante de la imcomprensión del contacto. Y así fue. Deseo que corre en cada vena de la materia. Más fue mejor. Absoluto. Comprensión verdadera que evocó antes el corazón de la manzana. Pero bien no pretendía. Quizá te vuelva a visitar, Fabián. Quizá vuelva en las alas negras que has visto. Más ninguna pluma. Ni un sólo rastro. Peligrosa evocación. Fulminante. Curiosa consecuencia de... ironía. Qué mejor visita, Asesino. Bendito reloj que te derrites. Memoria. Así se nos va el alma. Así lo he decidido. Así.
Líquidos recuerdo en los influjos de mis pasiones. Más no líquidos materiales. Ahora no se completa la frase. Pequeño abismo en el orden. Más interesante comienzo. Hacer por no hacer. Sentir por no sentir. Pasión. Respiración. Observa sus ojos. Tus caricias. Vista noctura. Que bifurca. De la torre te has caído. No importa, tendrás también que jalar el carruaje. Mata al instinto. Clávale la espalda. De todas las maneras. Bebe de la copa de oro. Pronuncia el nombre.
Más se cauteloso. No cometas pecado. Oportuno. Misterioso. Angustia prometida, más con cara de Obscuridad.
Los demonios no son ciegos, a pesar de que en tortura les saquen los ojos.
Cómo mirar. Cómo enfrentar aquella penetrarte y sin fin mirada que me poseía. Que se volvía una. Que, maligna, regaba su influencia por mis músculos. A pesar de todo nadie lo cree, a pesar de nada todos lo saben. Porque inclusive a veces acontece, que durante el sueño, durante el más sagrado tiempo de reposo, llegan las miradas. Las malditas miradas que corrompen. Vigilia constante de los lamentos. Más no siempre de pesares. Invocación por vez segunda de los altos poderes, de la suma divinida, más de cabeza se encontraba. Aún Fabián no sabe, si puede decir que vio un demonio o no. Creé que quizá sí, porque recuerda que él mismo le dijo su nombre. Cuando se metió entre sus sábanas. Cuando acarició su pecho. Cuando deslizo sus escamas por entre su sexo. Curiosa, instigadora mirada de siempre. Actitud pacífica sin embargo. Cómo tenerle miedo al demonio, si ya lo había visto antes. Al menos eso creé. Al menos eso está creyendo al momento de despertar. Cuando inequívocamente sabe. Sabe de la pasión que creció entre sus piernas. Más aún extraña conmoción. De ruido en el silencio.
No precisaría correctamente el punto en sueño en que llegó. Simplemente fue una oleada. Caliente. Del ambiente, que se coló por entre la ventana. Más aún no sé si fue la ventana, o se encontraba ya en el aire. La respiración entrecortada. La sustancia regada en el cerebro. Se encontraba en el jardín del paraíso. Deambulando como siempre entre las cuatro paredes que parecían más grandes en la negrura. Cuando ninguna pared es suficientemente amplia como para no cruzarla. Cuando inclusive se juega. La mente poderosa. La demente ausencia del tiempo. El tiempo del increíble arrobo de emotividad. Así tus ojos se cruzan, se entretienen. Se dejan ver más sólo cerrados. Más sólo visibles, porque no los puedes ver. Voltéas a tu alrededor. No hay nadie. Quietud. Alas negras extendidas en las alas del águila. De nuevo la visión, más ahora sigue teniendo cara, sigue teniendo cuerpo, sigue teniendo rostro. Y detectas la insignia de la verdad. Un desliz por entre la tela. Una pequeña perturbación en la fibra que tus ojos ven. Y a pesar de todo no ves nada porque está obscuro. Comienzas a hacer preguntas, juegas a la ouija, crees. Confías en la presencia, de quién ha llegado a tu lecho. Inclusive se aproxima el beso. Sentimental. Confección de tela no hecha para la materia inmaterial. Pero la materialidad no es forzosa condición de existencia. Así que no quiere levantar la sábana. Más la ouija se apodera de tu ser. Y ahora tu mano actúa como el indicador de verdad. Cómo aquello que te lleva hasta la locura. 2. Dos son los que se encuentran. Y sin embargo te toca a ti, ya que no le conoces el sexo. Tu has de ser receptáculo de pasión, de verdad. El secreto estará contigo. Misión. 3 misionero que actúa en favor de la virilidad. Que se vuelva en un hombre que tiene colmillos. Que es bífido, que su piel raspa. Que a pesar de todo entiendes su código. Lo entiendes pero no lo oyes. Sabes que las pertubaciones se dirigen a ti. Saber. Poder interpretar la sensacion que te absorve. Se vuelca sobre de ti, comienza a meterse en tus adentros. No seas ingenuo. Es obvio. Sabes que siempre he estado contigo. Que nunca me has atendido. Debajo de tu pelvis por siempre he vivido. Dulce creatura has el amor conmigo. Suaeve. Sutil. Preocupación hacia el daño. Tan sólo la cadera se bambolea. Es ella. Ella que en 3 vive. Aunque ella instinto de dos no reconoce. El 6 a pesar de todo considera su vocación, más producto de su ambivalencia resulta. No importa, contigo ha decidido. Te viola. Y parece tentación. Parece que la represión no actúa en ti. Te dejas, te acaricia. Se cuela, hace cosquillas. Te quiere. Besar. Una boca que termina al lado de la cama. Negación. A pesar de todo. A pesar de todo lo que quieres no. No puede ser de esa manera. Pero ya está en tu cama. Cómo sacarla si ni siquiera te diste cuenta cuándo la invitaste. La kundalini trata más en el engaño falla. Y sin embargo los oidos se abren ante la revelación. No. Negación. Escucha atenta ante los designios del destino. Revelador. Declinación. Los patrones que marca el libro de los muertos no pueden ser siempre ciertos. Qué. Thanatos te ha besado. Ahora eres suyo. Más ninguno cambia. Te han hecho el amor. Y en la violencia logras convencer. Revelador. La vorágine es imposible de detener. Por qué la verdad duele. Más no es por dilatación, que en ese espacio no existe. Vulgarización constante de la imcomprensión del contacto. Y así fue. Deseo que corre en cada vena de la materia. Más fue mejor. Absoluto. Comprensión verdadera que evocó antes el corazón de la manzana. Pero bien no pretendía. Quizá te vuelva a visitar, Fabián. Quizá vuelva en las alas negras que has visto. Más ninguna pluma. Ni un sólo rastro. Peligrosa evocación. Fulminante. Curiosa consecuencia de... ironía. Qué mejor visita, Asesino. Bendito reloj que te derrites. Memoria. Así se nos va el alma. Así lo he decidido. Así.
Líquidos recuerdo en los influjos de mis pasiones. Más no líquidos materiales. Ahora no se completa la frase. Pequeño abismo en el orden. Más interesante comienzo. Hacer por no hacer. Sentir por no sentir. Pasión. Respiración. Observa sus ojos. Tus caricias. Vista noctura. Que bifurca. De la torre te has caído. No importa, tendrás también que jalar el carruaje. Mata al instinto. Clávale la espalda. De todas las maneras. Bebe de la copa de oro. Pronuncia el nombre.
Más se cauteloso. No cometas pecado. Oportuno. Misterioso. Angustia prometida, más con cara de Obscuridad.
martes, enero 6
Verdad (corazón de la manzana), M.
Todo demonio conoce, ningún demonio sabe en verdad.
A pesar de que el tiempo y la experiencia le dicen al sujeto, pensante, que todo tiene un cierto grado de verosimilitud, la apariencia, siempre corrompedora y corrompible, viene en contra de la verdad. En apariencia, los hechos no pueden ser nada más allá de sí mismos. Pero entonces en dónde queda el vacío, el vacío en sí mismo no significa nada. Y sin embargo significa más que los sucesos aislados del universo, es el único capaz de interrelacionarse con ellos y con él mismo en todo espacio y en todo momento. La gran apariencia, la gran proeza. La gran creencia del mundo, todo, a pesar de ser tan revelador lleva la interrogante bajo sus brazos. Porque se sabe necesaria, es cuál rémora, nadie puede vivir sin ella. Se pega a cada sustancia a cada hecho. Y cómo es que nos podemos librar de ella. Ahí donde viene el fundamento, donde entra la teoría. Y comenzamos a formular, a interrogar, a dilucidar. Sin darnos cuenta que ella misma caé ante las garras. Pareciera ser una irresistible seductora que se transforma, que trasnmuta, y que perturba cada cosa esencial de la existencia. Más bien no sólo lo esencial, sino más allá de la existencia misma. Inclusive en la nada existe ella, ella es la única capaz de habitar en ella. Porque más allá de ella no hay nada más poderoso. Y pareciera que la negación entonces de la verdad, es la única verdad más no es cierto. Porque en esencia, ni la misma esencia existe. Entonces cómo negar la posibilidad de algo sin poder si quiera poder poner en duda su mínima constitución. Hasta ella misma lleva su sello. Está estigmatizada, está desolada, está vacía de vacío y sin embargo es la gran portadora de la verdad que pareciera más reveladora. El universo, caótico en sí, entonces por qué aún no ha muerto. Por qué no se ha visto envuelto ante la inevitable necesidad de exlusión y se ha inmolado, haciendo, al menos más digna su existencia. Ahí está el sustento, ahí encontramos el radicalismo en donde pareciera ser que todo es contingente. Por que la estructura vive en el sujeto, al estructura va más allá de él. Amorfo, risorio, circunspicio y atemorizado. De una palabra que lo vuelve y lo toma a su antojo. Más sabe que dentro de todo una pequeña parte es cierta. Y a pesar de todo el engaño, dentro de la verdad queda la mentira, dentro de la mentira queda la verdad.
Su recibimiento fue más que una pesadilla. Pareciera que una se enamoró de la otra. Cómo fue posible tan antítesis, tal acontecimiento. Así como todo el universo, así calló, sin el menor presentimiento. Presentimiento de la realidad terrible que le esperaba. Y ahí habitaba, sola, preocupada, más siempre sonriente. Alentada. Verdad. Vivía para sí, porque en sí no necesitaba de nadie más. Y como pecado original llegó, bajo del árbol pero, no le dio sólo una manzana. Manzana la que acabo siendo, ella, y la sedujo, la atrajo hacia sí. Manzana en sustancia más forma pasional que aguarda. Forma que castiga a los ojos ante la hermosura de la imagen. Postrado así ante el árbol. Verdad. Econtróse en el primer momento. Angustia. Todabía no llega para los adentros del demonio, más nota le ha sido aclarada al momento de la muerte. Ansiedad. Ansiedad aún antes de la ansiedad. Porque de ella deviene la única manera de la intriga, pero también de la búsqueda, apriorística de la pasión, de la sinrazón, de la sensación que lleva a encontrar su designación. Verdad. Saber de todo, saber de nada. Y cómo fue que se coló en el mundo, cómo fue capaz la divina perfección de dejarla entrar. No será quizá entonces que la divina perfección es una invención de ella. No será quizá que la gran mentira. Podría. Saluda. Te extiende la mano. Y no sabes qué hacer. Te pones nervioso. Más allá de todo, porque no le encuentras. No le ves. Más le sientes. Eso te incomoda, te hace sentir indefenso. Revelador. Ahí viene el punto de histeria. El punto de la maldición en que comienza la tragedia. Inspirador. De la pasión loca de tu cerebro que sin embargo no sabes cómo, no entiendes. Te das un golpe. Árbol. Te das un golpe. Fruto. Te das un golpe. Te encuentras pisoteado por su fuerza. Y te das cuenta. Masoquismo. De nuevo, como siempre y para siempre eterna. Inspiración. Fuente de la verdad que revela el alma. Más no la encuentras. No sabes dónde la tienes. Encima. Montada. Ráfaga de viento que ya antes se ha llevado tu nombre, aún más extraño, no se lo sabe. Pero te sabe. Te tiene. Te retiene. Te quita la ropa. Te vuelve. Te besa. Te.
Emotivo. El proceso de siempre, la siempre misma culminación. Dejavú de un momento, de un instante, de la vida misma. Pasión que corre. Que se despliega en el suave correr que sale de tu cuerpo. Venas. Sangre. Líquido masoquista de resignación a no encontrar. Verdad. Método de seducción poseído. Desentedido. Deshinibido. Más cómo puede superar la materialidad en la que se encuentra encerrado. Demonio palpitante. Entre pierna que recurre a su eterno sufrimiento mortal. Más cómo engaño de la divina perfeción. Elocuente, denostable, satisfacción. Impura. Vehemente reverencia.
Concluida la trilogía, de nuevo. Parece ser que hay vida. Pero diferente postura. Otro malestar. Sentimiento de gratitud, en todo momento, no lo debes olvidar. No me creas tan ingrato. Doliente después de un parto. Podría ser acaso, sugestión postparto. Semilla maligna que provino de ti. Pero no te llamas Rosemarie, no te llamas como quiera la han llamado. Es más, tu sexo lo impide. Cómo es posible que en seducción hayas caído, sodomita del deseo entregado. Segundo pecado del confesor, absolución para él negada, imposible. Cuestión no anatómica, fisiológica, molecular. Gestión. Probabilidad. Entera pureza en la absolución del pecado capital. Que carga desde siempre, por los siglos de los siglos nunca morirá. Vuelta al inicio. Polo bipolar. Jano metafórico. Dios de verdad. Dios de uvas y dios del sol, juntos por siempre. Más no en acto genital, perene. Acto metafísico, de la constitución en sí misma de la cosa. Del objeto. Que si va más allá de si mismo no se puede nunca llegar a canonizar. Repleto de basofia caliente. Baba recién salida. Más no de caracol, que en si misma es inocente. Salida de tus entrañas maldita embustera, frígida penetradora de labios dulces. Más carente de labios.
Gozar de jugar contigo. Hacerte el amor. Provocación bifurcada del dar y recibir. No seas egoísta. No seas mala. Vuélvete hacía mí. Compruébales que no es cierto. Al menos. Universo propio no lo es. Y si es menos importa. Verdad porque no es verdad. Mentira porque es Mentir. Así de frágil es la dicotomía del fruto divino, dividido, podrido y suculento, manjar asqueroso, por dentro. Demasiado arrogantes las palabras. Tan sólo, palabras. Influencia precisa. Cierto. Arrobo de asco, angustia. Más vuelta a la paz que reinaba en los infiernos. Suculenta visión del arrepentimiento. Calma. Silencio. Muerte. Quietud. Más aún llama que no muere. Te repito, creencia arraigada no en la molestia, sino en la pasión. Pasión que día a día llena mis entrañas. Te amo. Verdad. Pantomima del mundo. Apariencia. Gratitud. Caos sin interpretación fija. Búsqueda. Revelador. Inspirador. Emotivo... Ansiedad... Angustia quizá sea lo siguiente. No lo sé. Aún falta encontrar la verdad. La única verdad queda, en la angustia que siempre. Corazón de la manzana.
A pesar de que el tiempo y la experiencia le dicen al sujeto, pensante, que todo tiene un cierto grado de verosimilitud, la apariencia, siempre corrompedora y corrompible, viene en contra de la verdad. En apariencia, los hechos no pueden ser nada más allá de sí mismos. Pero entonces en dónde queda el vacío, el vacío en sí mismo no significa nada. Y sin embargo significa más que los sucesos aislados del universo, es el único capaz de interrelacionarse con ellos y con él mismo en todo espacio y en todo momento. La gran apariencia, la gran proeza. La gran creencia del mundo, todo, a pesar de ser tan revelador lleva la interrogante bajo sus brazos. Porque se sabe necesaria, es cuál rémora, nadie puede vivir sin ella. Se pega a cada sustancia a cada hecho. Y cómo es que nos podemos librar de ella. Ahí donde viene el fundamento, donde entra la teoría. Y comenzamos a formular, a interrogar, a dilucidar. Sin darnos cuenta que ella misma caé ante las garras. Pareciera ser una irresistible seductora que se transforma, que trasnmuta, y que perturba cada cosa esencial de la existencia. Más bien no sólo lo esencial, sino más allá de la existencia misma. Inclusive en la nada existe ella, ella es la única capaz de habitar en ella. Porque más allá de ella no hay nada más poderoso. Y pareciera que la negación entonces de la verdad, es la única verdad más no es cierto. Porque en esencia, ni la misma esencia existe. Entonces cómo negar la posibilidad de algo sin poder si quiera poder poner en duda su mínima constitución. Hasta ella misma lleva su sello. Está estigmatizada, está desolada, está vacía de vacío y sin embargo es la gran portadora de la verdad que pareciera más reveladora. El universo, caótico en sí, entonces por qué aún no ha muerto. Por qué no se ha visto envuelto ante la inevitable necesidad de exlusión y se ha inmolado, haciendo, al menos más digna su existencia. Ahí está el sustento, ahí encontramos el radicalismo en donde pareciera ser que todo es contingente. Por que la estructura vive en el sujeto, al estructura va más allá de él. Amorfo, risorio, circunspicio y atemorizado. De una palabra que lo vuelve y lo toma a su antojo. Más sabe que dentro de todo una pequeña parte es cierta. Y a pesar de todo el engaño, dentro de la verdad queda la mentira, dentro de la mentira queda la verdad.
Su recibimiento fue más que una pesadilla. Pareciera que una se enamoró de la otra. Cómo fue posible tan antítesis, tal acontecimiento. Así como todo el universo, así calló, sin el menor presentimiento. Presentimiento de la realidad terrible que le esperaba. Y ahí habitaba, sola, preocupada, más siempre sonriente. Alentada. Verdad. Vivía para sí, porque en sí no necesitaba de nadie más. Y como pecado original llegó, bajo del árbol pero, no le dio sólo una manzana. Manzana la que acabo siendo, ella, y la sedujo, la atrajo hacia sí. Manzana en sustancia más forma pasional que aguarda. Forma que castiga a los ojos ante la hermosura de la imagen. Postrado así ante el árbol. Verdad. Econtróse en el primer momento. Angustia. Todabía no llega para los adentros del demonio, más nota le ha sido aclarada al momento de la muerte. Ansiedad. Ansiedad aún antes de la ansiedad. Porque de ella deviene la única manera de la intriga, pero también de la búsqueda, apriorística de la pasión, de la sinrazón, de la sensación que lleva a encontrar su designación. Verdad. Saber de todo, saber de nada. Y cómo fue que se coló en el mundo, cómo fue capaz la divina perfección de dejarla entrar. No será quizá entonces que la divina perfección es una invención de ella. No será quizá que la gran mentira. Podría. Saluda. Te extiende la mano. Y no sabes qué hacer. Te pones nervioso. Más allá de todo, porque no le encuentras. No le ves. Más le sientes. Eso te incomoda, te hace sentir indefenso. Revelador. Ahí viene el punto de histeria. El punto de la maldición en que comienza la tragedia. Inspirador. De la pasión loca de tu cerebro que sin embargo no sabes cómo, no entiendes. Te das un golpe. Árbol. Te das un golpe. Fruto. Te das un golpe. Te encuentras pisoteado por su fuerza. Y te das cuenta. Masoquismo. De nuevo, como siempre y para siempre eterna. Inspiración. Fuente de la verdad que revela el alma. Más no la encuentras. No sabes dónde la tienes. Encima. Montada. Ráfaga de viento que ya antes se ha llevado tu nombre, aún más extraño, no se lo sabe. Pero te sabe. Te tiene. Te retiene. Te quita la ropa. Te vuelve. Te besa. Te.
Emotivo. El proceso de siempre, la siempre misma culminación. Dejavú de un momento, de un instante, de la vida misma. Pasión que corre. Que se despliega en el suave correr que sale de tu cuerpo. Venas. Sangre. Líquido masoquista de resignación a no encontrar. Verdad. Método de seducción poseído. Desentedido. Deshinibido. Más cómo puede superar la materialidad en la que se encuentra encerrado. Demonio palpitante. Entre pierna que recurre a su eterno sufrimiento mortal. Más cómo engaño de la divina perfeción. Elocuente, denostable, satisfacción. Impura. Vehemente reverencia.
Concluida la trilogía, de nuevo. Parece ser que hay vida. Pero diferente postura. Otro malestar. Sentimiento de gratitud, en todo momento, no lo debes olvidar. No me creas tan ingrato. Doliente después de un parto. Podría ser acaso, sugestión postparto. Semilla maligna que provino de ti. Pero no te llamas Rosemarie, no te llamas como quiera la han llamado. Es más, tu sexo lo impide. Cómo es posible que en seducción hayas caído, sodomita del deseo entregado. Segundo pecado del confesor, absolución para él negada, imposible. Cuestión no anatómica, fisiológica, molecular. Gestión. Probabilidad. Entera pureza en la absolución del pecado capital. Que carga desde siempre, por los siglos de los siglos nunca morirá. Vuelta al inicio. Polo bipolar. Jano metafórico. Dios de verdad. Dios de uvas y dios del sol, juntos por siempre. Más no en acto genital, perene. Acto metafísico, de la constitución en sí misma de la cosa. Del objeto. Que si va más allá de si mismo no se puede nunca llegar a canonizar. Repleto de basofia caliente. Baba recién salida. Más no de caracol, que en si misma es inocente. Salida de tus entrañas maldita embustera, frígida penetradora de labios dulces. Más carente de labios.
Gozar de jugar contigo. Hacerte el amor. Provocación bifurcada del dar y recibir. No seas egoísta. No seas mala. Vuélvete hacía mí. Compruébales que no es cierto. Al menos. Universo propio no lo es. Y si es menos importa. Verdad porque no es verdad. Mentira porque es Mentir. Así de frágil es la dicotomía del fruto divino, dividido, podrido y suculento, manjar asqueroso, por dentro. Demasiado arrogantes las palabras. Tan sólo, palabras. Influencia precisa. Cierto. Arrobo de asco, angustia. Más vuelta a la paz que reinaba en los infiernos. Suculenta visión del arrepentimiento. Calma. Silencio. Muerte. Quietud. Más aún llama que no muere. Te repito, creencia arraigada no en la molestia, sino en la pasión. Pasión que día a día llena mis entrañas. Te amo. Verdad. Pantomima del mundo. Apariencia. Gratitud. Caos sin interpretación fija. Búsqueda. Revelador. Inspirador. Emotivo... Ansiedad... Angustia quizá sea lo siguiente. No lo sé. Aún falta encontrar la verdad. La única verdad queda, en la angustia que siempre. Corazón de la manzana.
lunes, enero 5
Cuentos para Niños en el los Últimos días antes del Apocalipsis, I.2
Ahí estaba el loco. Loco, loco de remate un poco. Todos decían del loco, que a causa de un porrazo, el pobre, había quedado medio loco. El loco loco poca cuenta se daría. Sabía que la gente muy resuelta lo decía. Pero qué pasa con el loco, por qué anda coqueteando un poco. Parecía que el loco no tenía coco, y a nadie le importaba un poco. Más el loco revuelo causaba, porque a todas las niñas espantaba. Mamá mamá el loco me persigue! hay niña endemoniada, por eso es que el diablo te sigue. Y loco loco sin tomar un poco siempre borracho parecía. En ninguna cantina un trago le donarían. El loco privado estaba, toda emoción, la gente negaba. Loco loquito siempre sonreía, y de día o de noche nunca más dormía. Pobre loco desde niño no entendía, cómo es que de a poco, su familia tampoco le quería. Maldición que estuviera loco, maldición se repetía. Su madre hasta el cansancio a todos los santos le pedía, que ya se llevaran al loco, o que de plano lo mataran un día. Loco loco la verdad no estaba, tan sólo por que sonreía, loco loco estaba, siempre de noche y de día. Un día el loco quería, que lo llevaran por favor a la peluquería. Para qué quiere un loco entrar en la barbería, lo único que consigue es que lo lleven a la loquería. El loco en la loquería acaba, como ratón en la ratonera andaba. Más que triste se sentía, porque ni en la loquería ahícabía. Y esque este loco, loco no estaba, más su único mal es que hablar no podía. Fue un espíritu del demonio, que su lengua se llevaría. Loco loco se volvía, por no poder expresar siempre lo que quería.
Más que loco, triste se encontraba. ¿Qué habrá hecho para que siempre le den una patada? El loco nunca sabía, que la muerte en la loquería le llegaría. Pasaron días y noches enteras, sin nadie se preocupara más por su encierro. Tan sólo papas con mierda le daban, y así tan triste las lombrices le ganaban. El loco loco por la ventana veía, que siempre en el horizonte el sol le sonreía. Loco soñador no seas inhumano, ¿no vez que en la tierra no tienes hermanos?
Locura toda arrasaría un día, con la población en que el loco vivía. Parecía una peste, un diluvio que caía y el loco en la cárcel no sabía que pasaba en el día. Pasaron tres noches, pasaron tres días, y ya ni las papas del cielo le caían. Loco pobrecito, de hambre se moría, cuando en una alucinación la reja vio que habría. Nunca supo de aquel acto, parecía que quizá todos tendrían un pacto. Loco loco como estaba, en la colina él dormía, y cuando salió de su encierro qué susto se llevaría. Colina abajo estaba mojado, ahogada la Lombardía. Loco no podía creer lo que su mente le decía. Loco te han liberado, has sido libre, llegó el día. Más loco no creía, que el mundo alguien le querría.
Loco un día del acantilado se tiraría.
Loco un día del acantilado caería.
Loco un día del acantilado veía.
Loco un dia del acantilado, no moría.
Loco recuerda con calma que una manta buscaría. Loco recuerda con llanto, que todos morirían. Loco loco no podía creer lo que veía. Que otro loco como él era el que sobrevivía. Loco sobreviente se bajó la falda al vientre. Cuál sorpresa loco tendría, fue la llave que loco robaría. A loco la comida le servían cuando la muerte al guardia le llegaría. Loco pasó por alto, qué daño un loco haría, y así fue como, loco y loco loco aún vivían. Loco no entendía, sería la lluvia, sería la envidia. Loco ya no lo sabía, tomaría toda una vida. Aquel loco respuesta no daría. Así que loco loco por fin partía. Parecía en el camino que hubiera una herejía. Alguien había atentado contra Lombardía. Loco loco por el acantilado partía, loco lo detendría. Loco loco se soltaría. Abajo habría una respuesta que le esperaría. No sería la muerte, definitivamente, estaba seguro que abajo tendría suerte. Pues un carruaje encontraría, después de un día que en la colina bajaría. El loco encontraría el séquito que en tragedia moriría. María. Quizá sería la reina,
de Normandía.
Más que loco, triste se encontraba. ¿Qué habrá hecho para que siempre le den una patada? El loco nunca sabía, que la muerte en la loquería le llegaría. Pasaron días y noches enteras, sin nadie se preocupara más por su encierro. Tan sólo papas con mierda le daban, y así tan triste las lombrices le ganaban. El loco loco por la ventana veía, que siempre en el horizonte el sol le sonreía. Loco soñador no seas inhumano, ¿no vez que en la tierra no tienes hermanos?
Locura toda arrasaría un día, con la población en que el loco vivía. Parecía una peste, un diluvio que caía y el loco en la cárcel no sabía que pasaba en el día. Pasaron tres noches, pasaron tres días, y ya ni las papas del cielo le caían. Loco pobrecito, de hambre se moría, cuando en una alucinación la reja vio que habría. Nunca supo de aquel acto, parecía que quizá todos tendrían un pacto. Loco loco como estaba, en la colina él dormía, y cuando salió de su encierro qué susto se llevaría. Colina abajo estaba mojado, ahogada la Lombardía. Loco no podía creer lo que su mente le decía. Loco te han liberado, has sido libre, llegó el día. Más loco no creía, que el mundo alguien le querría.
Loco un día del acantilado se tiraría.
Loco un día del acantilado caería.
Loco un día del acantilado veía.
Loco un dia del acantilado, no moría.
Loco recuerda con calma que una manta buscaría. Loco recuerda con llanto, que todos morirían. Loco loco no podía creer lo que veía. Que otro loco como él era el que sobrevivía. Loco sobreviente se bajó la falda al vientre. Cuál sorpresa loco tendría, fue la llave que loco robaría. A loco la comida le servían cuando la muerte al guardia le llegaría. Loco pasó por alto, qué daño un loco haría, y así fue como, loco y loco loco aún vivían. Loco no entendía, sería la lluvia, sería la envidia. Loco ya no lo sabía, tomaría toda una vida. Aquel loco respuesta no daría. Así que loco loco por fin partía. Parecía en el camino que hubiera una herejía. Alguien había atentado contra Lombardía. Loco loco por el acantilado partía, loco lo detendría. Loco loco se soltaría. Abajo habría una respuesta que le esperaría. No sería la muerte, definitivamente, estaba seguro que abajo tendría suerte. Pues un carruaje encontraría, después de un día que en la colina bajaría. El loco encontraría el séquito que en tragedia moriría. María. Quizá sería la reina,
de Normandía.

Ansiedad, M.
A todos los demonios les embarga la desesperanza.
Sentimiento tal cual, malentedido inhumano. Emociones con nombre, más nunca se les quiere dar la cara. Por qué será que los humanos le tienen miedo a las palabras. En tanto que las ven en un aparador, así, todas bonitas, en muestra. Cada una vistiendo sus mejores galas. Cada una haciendo honor de su raíz, de su función, de su complexión. Algunas más devaluadas que otras, pero ahí están todas, en el aparador de la llamada Léxico. Y parece curioso que todos ellos acuden a comprar a la tienda, y gastan inclusive más en accesorios que en otras cosas. El distingo entre hombres y mujeres da igual, eso no es de relativa importancia. Alegría, Éxito, Felicidad. Todas ellas más que demandadas por manadas y manadas de hombres que se encuentran desesperados en encontrarlas. Más curioso es el engaño. En léxico existen, en léxico todos están dispuestos a ponerle diferentes formas, diferentes colores. Siempre alegres los colores del éxito y la felicidad. Pero curioso es, que en fondo parece que nunca combinan. Y la horda llega en más y más cantidades, y palabras van y palabras vienen pero ninguna parece ajustarse a lo que la norma indica. La tendencia de temporada es negra. Negro que se disfraza de tonos ocres. Léxico está al tanto, léxico pinta de negro sus aparadores. Curioso es la sensación que logra. Al menos Fabián no está del todo seguro cómo fue que se llegó a este punto. Si bien no tiene ningún dilema cromático, parece ser que Léxico le cierra las puertas. Pero cierra puerta principal por donde se satura, se atasca, se oprime. La puerta de atrás, siempre libre, siempre dispuesta. La que no llega directa a los anaqueles, porque está dirige a los almacenes. Donde extrañamente Alegría y Éxito se encuentra tan sólo como una prenda más, donde el equilibrio parece exisitir. Donde no apartan mentira. Donde no apartan Ansiedad. Donde toda patología es libre de jugar con Psicología, inclusive hasta con Cordura. Porque entre ellas ninguna se tiene miedo. Son aún inocentes, inocentes hasta que llegan a manos de los compradores. Corrompidas y violadas por combinaciones que poco combinan. Ansiedad. Demonio obscuro de la noche. Pero que no sólo aparece en la nocturna, más bien se manifiesta a cada momento. A veces se incuba, a veces no molesta. En otras causa un escozor, una ligera comezón que parece sólo durar un piquete de mosco. Más mosco sin ansiedad, ella sólo en sus cabezas. Se le manda al rincón del castigo. Aquellos que no saben, porque alegría está en su apellido. Ahora la Ansiedad ronda el vacío. Parece que poco a poco ha llegado agua al pozo. Parece que el tiempo de sequía está por terminar. El temporal ha mejorado, más que nunca. Y curioso es que no se sabe si es mejor el agua o la sequía. Espera.
Garrafal atrocidad la que de tus labios ha salido. El decir eso, inaudito. Alicia piensa que morirá ahogada. Así es ella. Así le pasó. Demonios de la lluvia que muestran sus rostros. Al menos tienen rostro. Porque la sequía es su ausencia. Ausencia tranquilizadora, más, tolerable. Aún más lo tolerable no es lo necesario. Necesidad creada del tiempo. Palabra que no basta para la satisfacción de un alma, alma joven de niño reprimido, de niño soñador. De niño palabra en el vacío. Mente que pronto lo engañará. Más por qué privarse de morir ahogado, será mejor que nadie escuche tu grito, en el vacío. No pasará. Nadie te escuchará, morirás. Ansiedad. Ahí no se ecuentra el problema. El vacío en si mismo drena todo por su alcantarilla, más cómo llenarlo. Fácil respuesta a la. Premonición de la nueva piel, que vendrá en negro, vendrá en ocre, Vendrá. Palabra tan inhumana. Tan fría. Tan llena de sabiduría. Más la espada del secreto la hace fuerte. Porque vele cara de dragón, de león, ponle garras y pezuñas. Esa realidad es tuya. Parece ser que se ha encontrado la causa de los miedos. Control. Tan sólo persigue, sin ella. Ansiedad. Báculo de poder ilimitado, para eso te quiere, para eso te sirve el estúpido anhelo sin conmoción. Aceptación de utilidad golondrina, en la bolsa mágica del vacío, Incertidumbre, Ansiedad. No equívoco de camino, cuestión de libertad, condicional, existencia forzosa.
Ansiedad. Un escrito decidido. Ansiedad. El sueño sin un grito en el vacío. Ansiedad. La ducha que quizá te ahoga. Ansiedad, virtud que tú. Inspirador. Convertida. Emotivo. Parte desconocida de la Revelación. Ansiedad como profeta. Sello abierto, llaga doliente, sufriemiento palabra de un modo. Gusto por decir. Sin miedo a la palabra. Te ayudará. Amén. Ansiedad.
Sentimiento tal cual, malentedido inhumano. Emociones con nombre, más nunca se les quiere dar la cara. Por qué será que los humanos le tienen miedo a las palabras. En tanto que las ven en un aparador, así, todas bonitas, en muestra. Cada una vistiendo sus mejores galas. Cada una haciendo honor de su raíz, de su función, de su complexión. Algunas más devaluadas que otras, pero ahí están todas, en el aparador de la llamada Léxico. Y parece curioso que todos ellos acuden a comprar a la tienda, y gastan inclusive más en accesorios que en otras cosas. El distingo entre hombres y mujeres da igual, eso no es de relativa importancia. Alegría, Éxito, Felicidad. Todas ellas más que demandadas por manadas y manadas de hombres que se encuentran desesperados en encontrarlas. Más curioso es el engaño. En léxico existen, en léxico todos están dispuestos a ponerle diferentes formas, diferentes colores. Siempre alegres los colores del éxito y la felicidad. Pero curioso es, que en fondo parece que nunca combinan. Y la horda llega en más y más cantidades, y palabras van y palabras vienen pero ninguna parece ajustarse a lo que la norma indica. La tendencia de temporada es negra. Negro que se disfraza de tonos ocres. Léxico está al tanto, léxico pinta de negro sus aparadores. Curioso es la sensación que logra. Al menos Fabián no está del todo seguro cómo fue que se llegó a este punto. Si bien no tiene ningún dilema cromático, parece ser que Léxico le cierra las puertas. Pero cierra puerta principal por donde se satura, se atasca, se oprime. La puerta de atrás, siempre libre, siempre dispuesta. La que no llega directa a los anaqueles, porque está dirige a los almacenes. Donde extrañamente Alegría y Éxito se encuentra tan sólo como una prenda más, donde el equilibrio parece exisitir. Donde no apartan mentira. Donde no apartan Ansiedad. Donde toda patología es libre de jugar con Psicología, inclusive hasta con Cordura. Porque entre ellas ninguna se tiene miedo. Son aún inocentes, inocentes hasta que llegan a manos de los compradores. Corrompidas y violadas por combinaciones que poco combinan. Ansiedad. Demonio obscuro de la noche. Pero que no sólo aparece en la nocturna, más bien se manifiesta a cada momento. A veces se incuba, a veces no molesta. En otras causa un escozor, una ligera comezón que parece sólo durar un piquete de mosco. Más mosco sin ansiedad, ella sólo en sus cabezas. Se le manda al rincón del castigo. Aquellos que no saben, porque alegría está en su apellido. Ahora la Ansiedad ronda el vacío. Parece que poco a poco ha llegado agua al pozo. Parece que el tiempo de sequía está por terminar. El temporal ha mejorado, más que nunca. Y curioso es que no se sabe si es mejor el agua o la sequía. Espera.
Garrafal atrocidad la que de tus labios ha salido. El decir eso, inaudito. Alicia piensa que morirá ahogada. Así es ella. Así le pasó. Demonios de la lluvia que muestran sus rostros. Al menos tienen rostro. Porque la sequía es su ausencia. Ausencia tranquilizadora, más, tolerable. Aún más lo tolerable no es lo necesario. Necesidad creada del tiempo. Palabra que no basta para la satisfacción de un alma, alma joven de niño reprimido, de niño soñador. De niño palabra en el vacío. Mente que pronto lo engañará. Más por qué privarse de morir ahogado, será mejor que nadie escuche tu grito, en el vacío. No pasará. Nadie te escuchará, morirás. Ansiedad. Ahí no se ecuentra el problema. El vacío en si mismo drena todo por su alcantarilla, más cómo llenarlo. Fácil respuesta a la. Premonición de la nueva piel, que vendrá en negro, vendrá en ocre, Vendrá. Palabra tan inhumana. Tan fría. Tan llena de sabiduría. Más la espada del secreto la hace fuerte. Porque vele cara de dragón, de león, ponle garras y pezuñas. Esa realidad es tuya. Parece ser que se ha encontrado la causa de los miedos. Control. Tan sólo persigue, sin ella. Ansiedad. Báculo de poder ilimitado, para eso te quiere, para eso te sirve el estúpido anhelo sin conmoción. Aceptación de utilidad golondrina, en la bolsa mágica del vacío, Incertidumbre, Ansiedad. No equívoco de camino, cuestión de libertad, condicional, existencia forzosa.
Ansiedad. Un escrito decidido. Ansiedad. El sueño sin un grito en el vacío. Ansiedad. La ducha que quizá te ahoga. Ansiedad, virtud que tú. Inspirador. Convertida. Emotivo. Parte desconocida de la Revelación. Ansiedad como profeta. Sello abierto, llaga doliente, sufriemiento palabra de un modo. Gusto por decir. Sin miedo a la palabra. Te ayudará. Amén. Ansiedad.
domingo, enero 4
Emotivo, M.
El demonio aún está vivo.
A pesar de que trata de negar la existencia de la vida, a pesar de que todo lo que hace y todo lo que dice pareciera de seguir una lógica en contra de la vida, descubre que lo único que hace es afirmarla. Cómo es posible tal suceso. El demonio lo único que ha procurado es acabar con todo momento, con todo remordimiento. Pareciera ser como que la vida no es suficiente y por eso sólo el simple hecho de la muerte la supera. Por que lo único cierto, duradero, y verdadero de esta vida inmunda es su no existencia, la muerte. Pero entonces cómo. Fabián un día se encuentra sentado. En esos momentos en que verdaderamente no se esfuerza en comprender nada del universo. Simplemente se encuentra sentado y ya. Ha decidido ir al cine. A ese extraño espacio en donde los seres de la tierra van a divertirse un rato. Butacas incómodas, posiciones extrañas. Extraños aromas que penetran desde todos lados. Pareciera como que los patéticos seres humanos no pueden cargar con su existencia ni por sólo un momento, que deben encontrar lugar de reunión, inventar ocio, pero siempre en compañía, porque la soledad les aterra.
Los borregos entran. Los borregos están dispuestos a ser manipulados, trasquilados. Hechos a voluntad del granjero. Pero es curioso, nadie los retiene a la fuerza. Ellos mismos han decidido quedarse en ese lugar. Parece interesante ver sus caras, su atención. Algunos no soportan el lugar, y sin embargo se encuentran ahí, ritualizándose. Porque entre borregos se entienden, los balidos son insoportables y nunca cesan. Sólo en el silencio. Silencio aparente ya que la luz y el sonido violan el cuarto. Violan la quietud del momento.
Fabián se encuentra sentado. Viendo la acción: Fabián ya ha visto antes lo que tiene frente a él. No es que lo halla pensado con anterioridad, es cuestión que en verdad ya la ha visto. Hace dos semanas quizá. No importa. Él se siente complacido. Parece que en la histeria que lo embarga, hoy se ha sentido más que optimista, y a pesar de nada llenarle, ese tiempo no resulta tan desagradablemente perdido.
Emotivo. Un olor proviene de costado. Un olor proviene de otro costado. Parece que es el olor de la calma. Cuánta calma despide el olor de si mismo. Como si fuese un ser diferente, un ser aparte. La butaca de al lado resulta misteriosa. Pero todas resultan misteriosas. Ninguna es igual, ninguna maldita butaca es igual. Ningún olor es igual. Fabián no ha dejado de pensar en lo frágiles que son los emotivos olores de sus recuerdos. Y recuerda olores, recuerda espacios, recuerda lugares. Recuerda el pasto verde, recuerda la casa, recuerda el polvo. Estornuda. Salud. Gracias, qué amable. De Nada. Tú, ven aquí inmediatamente. A quién le está hablando. Parece ser que al sujeto que tiene el pijamas. Ya lo había visto. Qué tendrá para estar tan enojado. No lo comprendo antes no sucedió. Mi amor, dame un abrazo sin decírtelo te lo pido y me lo das sin abrir la boca. En qué momento. Un brazo cruza. La cabeza se va de lado. Estornudo. Emotivo.
Estoy confundido. Emotivo. El motivo verdadero aún no entiendo si carece de sentido, o es que siempre ha tenido toda la razón. Parece una voluntad que a voluntad propia escapa. Se cuela entre los asientos y ahora se encuentra en una nuca, que se vuelve pijama. Increíble la ráfaga que en la soledad se escucha. Tan sólo el aire acondicionado que parece que pega en la nuca, más nunca se deja sentir bajo la pijama. Íncreíble. Esto sobrepasa de lo revelador, esto sobrepasa de lo inspirador, Emotivo. Más nunca lo demás se comprendiera sin lo último. Porque lo primero es dueño de sí mismo, pero se vuelve más importante con su presencia. Porque lo segunda nacido en ausencia le dota de esencia al tercero que le regresa el favor a teraexponencialmente. Parece un embrollo matemático de una compleja diferencial, más nunca fue más claro cómo llegó a convertirse en tan sólo un paso de la clara integral. Identidad de un concepto que siempre se vio aislado más nunca estuvo aíslada, salvo en el infinito. Restringida hasta los huesos por seres viles y ambiciosos que sólo ancían para sí más poder en aras de sacrificar la verdadera comprensión de sí mismos. Demonios más cuales quiera que otros en la tierra, porque su vileza no radica en la pobreza, pobreza de espíritu más no devenido del santo espíritu. Delicado complejo de la interacción en que la paloma, pichón que ya han comido. Sabroza ración, en gula que nubla la inteligencia. Creencia de lo absoluto en el cúmulo de lo improbable, de lo adverso, más siempre comclusión en adelantado, verdad.
Emotivo. Inexistencia desde la raíz hasta la punta. Porque la negación misma de la mentira es mentira en sí misma. Y porque cada vez que manda a la horca, que quema, que castiga y tuerce lo huesos, los hace polvo, se vuelve un tanto más primigenia que su madre. Porque sólo el hijo crucifica a la madre sin sentir remordimiento alguno de conciencia. Eres tan vil que me volteas a ver con cara de impaciencia, y me pides que me calle. Y te contesto que no, que nunca me vas a hacer callar, que estoy harto de escuchar en todos lados tus regaños. Bofetada que me sueltas, piso. Todos en la sala sin embargo no se inmutan. A pesar de mi grito ahogado, nadie me ayuda, nadie creé que tenga que hacerlo. Y tú te ríes un poco y regresas a la pantalla. Y te pierdes en las imágenes. Reincorporado en la butaca del asiento, a pesar del dolor una mano cálida. Emotivo. Parece que de la nuca ha salido, de donde todo sale siempre. Así la mano se estira hacía mi propia nuca y con suave caricia me calma. Pequeños sonidos reconocibles en la negrura. Emotivos. Y ahora tú, al lado, voltéas al otro lado. Más aún no te da vergüenza, lo que está haciendo tu padre pasará a la historia. La literatura se muere en las hogueras. Se va a la basura como despreciar en el último día al filósofo más grande, y creer que su haber en la Biblioteca del Congreso es meramente incidental, tan sólo un acto de lectura de boiler calienta cuerpos. Te odio.
Emotivo. La hoguera ha empezado, desde mis entrañas se puede oler el chamuscado. Estofado recién cocido, con víceras, ahumadas. Rico. Suculento. Para tus dulces garras. Más es mío. Yo comeré sólo de él, porque de él es el reino, el poder y la gloria. Y a pesar de heréticos versos no crucifico a mi madre, estúpido arrogante. Pendejo. Emotivo.
Y todo se vuelca, la hoguera parece hacerse más grande. Hasta que ilumina todo el cuarto. Los gritos crecen. Cesa. Se escucha el silencio. Y la hoguera no puede dejar de crecer. La luz devela la fuerza. Emotivo ha sido suculenta hoguera de entrañas adormecidas. Míralos, que ni sus lágrimas apagan la hoguera. La mía parece que llena de ceniza ha renacido. Pero la suya. Que así como inicio veo extinguirse poco a poco, me emociona, pone leña a la mía. Volteo y sigue sin darte vergüenza. Y más bien risa es lo que se ve en tus labios. Cólera me ataca. Parece me va a dar fiebre. Nada me da. Estoy sentado. RIsa. Pendejo, la tuya. Y por partida doble. Parezco tan sólo un niño caprichoso. Nuca hacia atrás. La fuente de la nuca de frente no puede parar. Emotivo. Verdad. Fuera de la muerte hoy he encontrado la segunda verdad del universo. Me la ha traido la hoguera. Me ha hecho pensar en ti. En todo. En los tres y en que no te puedo sacar de casa. Porque aquí vives. Cómo quiera, no te daré tanta importancia. Porque ahora en vez de dos somos cinco. Hermosa orgía se va a armar. Y me miras cómo si acabara de decir palabra del demonio. Y ni los nueve nombres se comparan con la vileza de ti. Orgía. Emotivo. Realidad sólo uno. Más todo revelador. Inspirador anexado. Como en un pricipio, hoy y siempre por los siglos de los siglos, Emotivo.
P.D. El niño de la pijama a rayas.
A pesar de que trata de negar la existencia de la vida, a pesar de que todo lo que hace y todo lo que dice pareciera de seguir una lógica en contra de la vida, descubre que lo único que hace es afirmarla. Cómo es posible tal suceso. El demonio lo único que ha procurado es acabar con todo momento, con todo remordimiento. Pareciera ser como que la vida no es suficiente y por eso sólo el simple hecho de la muerte la supera. Por que lo único cierto, duradero, y verdadero de esta vida inmunda es su no existencia, la muerte. Pero entonces cómo. Fabián un día se encuentra sentado. En esos momentos en que verdaderamente no se esfuerza en comprender nada del universo. Simplemente se encuentra sentado y ya. Ha decidido ir al cine. A ese extraño espacio en donde los seres de la tierra van a divertirse un rato. Butacas incómodas, posiciones extrañas. Extraños aromas que penetran desde todos lados. Pareciera como que los patéticos seres humanos no pueden cargar con su existencia ni por sólo un momento, que deben encontrar lugar de reunión, inventar ocio, pero siempre en compañía, porque la soledad les aterra.
Los borregos entran. Los borregos están dispuestos a ser manipulados, trasquilados. Hechos a voluntad del granjero. Pero es curioso, nadie los retiene a la fuerza. Ellos mismos han decidido quedarse en ese lugar. Parece interesante ver sus caras, su atención. Algunos no soportan el lugar, y sin embargo se encuentran ahí, ritualizándose. Porque entre borregos se entienden, los balidos son insoportables y nunca cesan. Sólo en el silencio. Silencio aparente ya que la luz y el sonido violan el cuarto. Violan la quietud del momento.
Fabián se encuentra sentado. Viendo la acción: Fabián ya ha visto antes lo que tiene frente a él. No es que lo halla pensado con anterioridad, es cuestión que en verdad ya la ha visto. Hace dos semanas quizá. No importa. Él se siente complacido. Parece que en la histeria que lo embarga, hoy se ha sentido más que optimista, y a pesar de nada llenarle, ese tiempo no resulta tan desagradablemente perdido.
Emotivo. Un olor proviene de costado. Un olor proviene de otro costado. Parece que es el olor de la calma. Cuánta calma despide el olor de si mismo. Como si fuese un ser diferente, un ser aparte. La butaca de al lado resulta misteriosa. Pero todas resultan misteriosas. Ninguna es igual, ninguna maldita butaca es igual. Ningún olor es igual. Fabián no ha dejado de pensar en lo frágiles que son los emotivos olores de sus recuerdos. Y recuerda olores, recuerda espacios, recuerda lugares. Recuerda el pasto verde, recuerda la casa, recuerda el polvo. Estornuda. Salud. Gracias, qué amable. De Nada. Tú, ven aquí inmediatamente. A quién le está hablando. Parece ser que al sujeto que tiene el pijamas. Ya lo había visto. Qué tendrá para estar tan enojado. No lo comprendo antes no sucedió. Mi amor, dame un abrazo sin decírtelo te lo pido y me lo das sin abrir la boca. En qué momento. Un brazo cruza. La cabeza se va de lado. Estornudo. Emotivo.
Estoy confundido. Emotivo. El motivo verdadero aún no entiendo si carece de sentido, o es que siempre ha tenido toda la razón. Parece una voluntad que a voluntad propia escapa. Se cuela entre los asientos y ahora se encuentra en una nuca, que se vuelve pijama. Increíble la ráfaga que en la soledad se escucha. Tan sólo el aire acondicionado que parece que pega en la nuca, más nunca se deja sentir bajo la pijama. Íncreíble. Esto sobrepasa de lo revelador, esto sobrepasa de lo inspirador, Emotivo. Más nunca lo demás se comprendiera sin lo último. Porque lo primero es dueño de sí mismo, pero se vuelve más importante con su presencia. Porque lo segunda nacido en ausencia le dota de esencia al tercero que le regresa el favor a teraexponencialmente. Parece un embrollo matemático de una compleja diferencial, más nunca fue más claro cómo llegó a convertirse en tan sólo un paso de la clara integral. Identidad de un concepto que siempre se vio aislado más nunca estuvo aíslada, salvo en el infinito. Restringida hasta los huesos por seres viles y ambiciosos que sólo ancían para sí más poder en aras de sacrificar la verdadera comprensión de sí mismos. Demonios más cuales quiera que otros en la tierra, porque su vileza no radica en la pobreza, pobreza de espíritu más no devenido del santo espíritu. Delicado complejo de la interacción en que la paloma, pichón que ya han comido. Sabroza ración, en gula que nubla la inteligencia. Creencia de lo absoluto en el cúmulo de lo improbable, de lo adverso, más siempre comclusión en adelantado, verdad.
Emotivo. Inexistencia desde la raíz hasta la punta. Porque la negación misma de la mentira es mentira en sí misma. Y porque cada vez que manda a la horca, que quema, que castiga y tuerce lo huesos, los hace polvo, se vuelve un tanto más primigenia que su madre. Porque sólo el hijo crucifica a la madre sin sentir remordimiento alguno de conciencia. Eres tan vil que me volteas a ver con cara de impaciencia, y me pides que me calle. Y te contesto que no, que nunca me vas a hacer callar, que estoy harto de escuchar en todos lados tus regaños. Bofetada que me sueltas, piso. Todos en la sala sin embargo no se inmutan. A pesar de mi grito ahogado, nadie me ayuda, nadie creé que tenga que hacerlo. Y tú te ríes un poco y regresas a la pantalla. Y te pierdes en las imágenes. Reincorporado en la butaca del asiento, a pesar del dolor una mano cálida. Emotivo. Parece que de la nuca ha salido, de donde todo sale siempre. Así la mano se estira hacía mi propia nuca y con suave caricia me calma. Pequeños sonidos reconocibles en la negrura. Emotivos. Y ahora tú, al lado, voltéas al otro lado. Más aún no te da vergüenza, lo que está haciendo tu padre pasará a la historia. La literatura se muere en las hogueras. Se va a la basura como despreciar en el último día al filósofo más grande, y creer que su haber en la Biblioteca del Congreso es meramente incidental, tan sólo un acto de lectura de boiler calienta cuerpos. Te odio.
Emotivo. La hoguera ha empezado, desde mis entrañas se puede oler el chamuscado. Estofado recién cocido, con víceras, ahumadas. Rico. Suculento. Para tus dulces garras. Más es mío. Yo comeré sólo de él, porque de él es el reino, el poder y la gloria. Y a pesar de heréticos versos no crucifico a mi madre, estúpido arrogante. Pendejo. Emotivo.
Y todo se vuelca, la hoguera parece hacerse más grande. Hasta que ilumina todo el cuarto. Los gritos crecen. Cesa. Se escucha el silencio. Y la hoguera no puede dejar de crecer. La luz devela la fuerza. Emotivo ha sido suculenta hoguera de entrañas adormecidas. Míralos, que ni sus lágrimas apagan la hoguera. La mía parece que llena de ceniza ha renacido. Pero la suya. Que así como inicio veo extinguirse poco a poco, me emociona, pone leña a la mía. Volteo y sigue sin darte vergüenza. Y más bien risa es lo que se ve en tus labios. Cólera me ataca. Parece me va a dar fiebre. Nada me da. Estoy sentado. RIsa. Pendejo, la tuya. Y por partida doble. Parezco tan sólo un niño caprichoso. Nuca hacia atrás. La fuente de la nuca de frente no puede parar. Emotivo. Verdad. Fuera de la muerte hoy he encontrado la segunda verdad del universo. Me la ha traido la hoguera. Me ha hecho pensar en ti. En todo. En los tres y en que no te puedo sacar de casa. Porque aquí vives. Cómo quiera, no te daré tanta importancia. Porque ahora en vez de dos somos cinco. Hermosa orgía se va a armar. Y me miras cómo si acabara de decir palabra del demonio. Y ni los nueve nombres se comparan con la vileza de ti. Orgía. Emotivo. Realidad sólo uno. Más todo revelador. Inspirador anexado. Como en un pricipio, hoy y siempre por los siglos de los siglos, Emotivo.
P.D. El niño de la pijama a rayas.
Metafísica para Demonios Suicidas Contemporáneos, D.
Segunda Regla de la Metafísica para Demonios Suicidas Contemporáneos
2. La epistemología contemporánea, en apariencia profunda y compleja, es indiferenciadamente presente.
Dado que la epistemología contemporánea está basada en la ontología contemporánea, sus fundamentos, carentes de validez cronológica constante y sucesiva en un transcurso de generación positiva de conocimiento, se vuelven irresolubles salvo en el corto plazo. Esto deviene en la sinrazón histórico filosófica conceptual. Epistemología tardía, pragmática pero infundamental es lo que hoy en día sucita. Indiferenciada de la cronología aparente del tiempo, resulta formulada siempre en presente, bajo la salvedad de una lógica abstracta compleja. Sin más, el análisis sin función ni dirección caé en la univocidad de la norma capitalista.
Por lo anterior, la epistemología contemporánea no necesita de la epistemología clásica. El Demonio Suicida Contemporáneo se ha de atener a los hechos del presente para obrar. En tanto que nada lo ate, o lo menos a la realidad, mejor será su desenlace. Podrá vivirlo libre. Libertad traén las reglas de este manual.
2. La epistemología contemporánea, en apariencia profunda y compleja, es indiferenciadamente presente.
Dado que la epistemología contemporánea está basada en la ontología contemporánea, sus fundamentos, carentes de validez cronológica constante y sucesiva en un transcurso de generación positiva de conocimiento, se vuelven irresolubles salvo en el corto plazo. Esto deviene en la sinrazón histórico filosófica conceptual. Epistemología tardía, pragmática pero infundamental es lo que hoy en día sucita. Indiferenciada de la cronología aparente del tiempo, resulta formulada siempre en presente, bajo la salvedad de una lógica abstracta compleja. Sin más, el análisis sin función ni dirección caé en la univocidad de la norma capitalista.
Por lo anterior, la epistemología contemporánea no necesita de la epistemología clásica. El Demonio Suicida Contemporáneo se ha de atener a los hechos del presente para obrar. En tanto que nada lo ate, o lo menos a la realidad, mejor será su desenlace. Podrá vivirlo libre. Libertad traén las reglas de este manual.
sábado, enero 3
Cuentos para Niños en el los Últimos días antes del Apocalipsis, I.1
María llega de Día. María venía de Normandía. María va a ver a su tía. María tenía una tía, la cual venía de Picardía. María encuentra a María. María la de Picardía. María pregunta a María acerca del estado de su tía. María encuentra la cosa, la que le regalaría su tía. María está conmocionada hasta los huesos, María acierta sin muchos esfuerzos. María la de Normandía, heredaría un día de su tía, esa enorme colección que traía, traía cargando la tía desde Picardía. María comía sola de día. Día de la alegría. Alegría tiene sólo un día, el día que manda su tía. Tía Alegría está contenta. Hoy a venido a verme muy resuelta. Me decía con sus ojos alegría, hay una niña en Picardía, una niña muy risueña, que parecería que es tu hermana, que es hija de la que fue tía algún día. María está emocionada. María encontró a su tía. María haría algarabía, nadie sabía aquello de la tía. María estaba muy contenta. María se encontraba un poco irresuelta. María suelta ya esa perra, cuando siempre nos vamos de día. El día que María vio a su tía, ese la día la perra abandonaría Normandía. Sería que María amaba a la tía. Sería que María nunca quizo entrar de día. Nadie sabía lo de María, con aquella risa tan fría, parecía siempre que María, que María le daba luz al día.
María come albaricoque, María parece que hace enroque. María ha llegado resuelta. Algún día reclamaría Alegría. María está encantada con María. María ama a la ama María. Y no quiere atender a esa Alegría. María está celosa, pierde Picardía. María se encuentra muy a gusto en Normandía. María moriría por matar a la tía, a esa tía que rodaría, que viene haciendo algarabía. María no es tonta, sin embargo, y le dará un susto, qué embargo. María la abordará en su alcohoba. María empezará cuando le sobe la joroba. María, qué lista es María. María la de las trenzas de sandía. María comple la promesa, siempre de día. María es asesina, siempre resuelta. María ama a la ama María. María sería muy tomada en cuenta. En cuanto soba la joroba, María, María no te vuelvas hacia Picardía. Dejaría usted María, que una muerta se le arrimaría. Claro que fuera, niña espantada, nada comienza, nada se acaba. Se ve la lanza, ahí estaría. Pero resulta que la tía no podía moriría ese día. Así que llega María muy irresuelta, le da la cabeza vuelta ante aquella mujer suculenta. Muera María en Normandía, viva María, la ama María. María está acalorada, es que es de día. María domiría unas horas ante la alcohoba donde moriría. María piensa para generar calma, esa nunca llegará ni con balas de salva. Necesita la orden de María, María la de Normandía, que fuera se la daría, si estuviera conmigo, la preferida María.
Pero María falla en el embrollo, a María se le atoraría. María encuentra a María. María va ebría, aunque es de día. Esas cosas de la hombría, María necesita tomar valentía. Trepa por la ventana abierta. Ve a la silueta acostada. Que mejor, está amodorrada. María afina la puntería, acierta en la parte, da igual, se abriría. María clava a fondo el puñal, hace una llaga por si no moría. María abriría los ojos, vería a María. María soy yo, qué haría María. María cobraría la razón. Razonaría, esa no era María. María caé en tentación, María mato a su novia María. María la de Normandía, entra en el cuarto al oír a María. María se clava el puñal en cama de la tía, María está ebría, esa no era la tía. María llama al guardia. Nadie sabría lo de María. María la de Normandía, le da un beso a Alegría. Con María muerta, qué Alegría, podría ir ahora sola a Picardía. Qué Alegría, clamaba por la muerta, ahora faltaría que hagamos muerta a la tía, María. María te amaría, trae contigo nuestro tesoro, hasta Picardía.
F.M.
María come albaricoque, María parece que hace enroque. María ha llegado resuelta. Algún día reclamaría Alegría. María está encantada con María. María ama a la ama María. Y no quiere atender a esa Alegría. María está celosa, pierde Picardía. María se encuentra muy a gusto en Normandía. María moriría por matar a la tía, a esa tía que rodaría, que viene haciendo algarabía. María no es tonta, sin embargo, y le dará un susto, qué embargo. María la abordará en su alcohoba. María empezará cuando le sobe la joroba. María, qué lista es María. María la de las trenzas de sandía. María comple la promesa, siempre de día. María es asesina, siempre resuelta. María ama a la ama María. María sería muy tomada en cuenta. En cuanto soba la joroba, María, María no te vuelvas hacia Picardía. Dejaría usted María, que una muerta se le arrimaría. Claro que fuera, niña espantada, nada comienza, nada se acaba. Se ve la lanza, ahí estaría. Pero resulta que la tía no podía moriría ese día. Así que llega María muy irresuelta, le da la cabeza vuelta ante aquella mujer suculenta. Muera María en Normandía, viva María, la ama María. María está acalorada, es que es de día. María domiría unas horas ante la alcohoba donde moriría. María piensa para generar calma, esa nunca llegará ni con balas de salva. Necesita la orden de María, María la de Normandía, que fuera se la daría, si estuviera conmigo, la preferida María.
Pero María falla en el embrollo, a María se le atoraría. María encuentra a María. María va ebría, aunque es de día. Esas cosas de la hombría, María necesita tomar valentía. Trepa por la ventana abierta. Ve a la silueta acostada. Que mejor, está amodorrada. María afina la puntería, acierta en la parte, da igual, se abriría. María clava a fondo el puñal, hace una llaga por si no moría. María abriría los ojos, vería a María. María soy yo, qué haría María. María cobraría la razón. Razonaría, esa no era María. María caé en tentación, María mato a su novia María. María la de Normandía, entra en el cuarto al oír a María. María se clava el puñal en cama de la tía, María está ebría, esa no era la tía. María llama al guardia. Nadie sabría lo de María. María la de Normandía, le da un beso a Alegría. Con María muerta, qué Alegría, podría ir ahora sola a Picardía. Qué Alegría, clamaba por la muerta, ahora faltaría que hagamos muerta a la tía, María. María te amaría, trae contigo nuestro tesoro, hasta Picardía.
F.M.
Inspirador, M.
Cómo entender a cada uno sin su monstruo. Cómo entender a cada demonio.
La hora de dormir llega, las luces se apagan, la obscuridad llega al cuarto. Obviamente es de noche, obviamente el tráfico, obviamente deja de haber personas en la calle, al menos no tantas como suele haber de día. Te pones la pijama, te metes en tu cama, te acurrucas entre las cobijas. Aún no puede dormir. Qué te pasa, le pregunta Fabián, qué es lo que sucede, acaso tienes frío, cuestiona. No, frío no, calor tampoco. Es una nueva cosa que me ha venido a la mente. Un nuevo pensamiento que me está quitando el sueño, ese sueño tranquilo y sereno que me causaba la noche, el silencio. Y ahora escucha todas esas voces, ¿no las oyes? ¿no te lastiman? Los ojos voltéan hacia la ventana, no sabes qué respoder. Creés que quizá se ha vuelto un poco loco porque tú no escuchas nada, porque la calle está tranquila, la casa está tranquila. Toda la negrura con su monstruo está postrada sobre la casa, como debe ser, y sin embargo se encuentra agitado.
El beso de buenas noches, aunque ha quedado en el aire. Te preocupas un poco, ¿será normal la reacción? No sabes exactamente cómo responder, creés entonces que quizá obraste mal en algún momento, y ahora eso es lo que molesta, lo que pertuba la quietud. El brazo pasa por encima, sientes un calor y una felicidad innigualables. Sabes que ya, todo traquilo, viajarás.
Abres los ojos.
Miras fijamente a la ventana.
Giras hacia el otro lado.
No lo ves.
Sientes un enorme vacío en tus entrañas, sientes como si de repente hubiera decidido replegarse ahí. Como si te estuviera obstruyendo muy fuerte y no comprendes. Si te ama por qué te lastima. Por qué ha decidido poseerte de una parte sensible de tu cuerpo. Quieres gritar más te ha robado el aire.
Tu cabeza comienza a dar tumbos, la sensación es rara, no quieres torcerte el cuello. Sabes que en la negrura encontrarás la respuesta. Pero esto ya no es revelador en sí. Se vuelve más bien, raro.
El torbellino de olores comienza a fluir desde lo más recóndito de la calle. Entra por la rendija de tu ventana. Te percatas de la ráfaga, no quieres olerla, más es inevitable. Ahora, como un oráculo, comienzas a sentir la ligereza de la vida, la voluntad, torcida.
Piensas, pero no para seguir estructuras lógicas de razonamiento, sino a conformar frases incoherentes en sentido relativo, expansivo, veloz. Pensamientos entrecruzan los límites de tu mente. Los ojos abiertos, los ojos cerrados. Da igual. Sabes que sigues en cama, más no sabes del sueño. Ni si quiera te lo preguntas en ese momento.
El olor. Inspirador. Promete hacerce más fuerte, con mayor frecuencia. Pero sobre todo el silencio. Ese Silencio es lo que más raro te parece, y no comprendes por qué quizá sea lo más bello. Belleza, muy humana. Inspirador. Porque Sólo En El Silencio Soy Capaz de Admirar Tu Belleza. Inspirador. Espacio En Blanco, nulidad de la conciencia. Porque los Ojos son los transmisores del alma de los demonios. Quietud que me arroba para mis adentros, que aumenta los Sentidos que viven en Mí y vuelcan el Deseo en la Materialidad. Inspirador. Porque en vez del ataque sutil de la contemplación, me pierdo en el mar de la Palabra. Lo que se mete en mi boca no permite desistir del intento de clasificación. De la cabeza a los pies, todo se mantiene quieto controlado. Menos lo de adentro, que no sabe si en algún momento saldrá volando entre alguno de los gestos de tus diez dedos. Inspiración divina que deviene de una poesía, quizá un tanto retorcida de la mente del poeta. Pero que en realidad proviene del exterior, de lo que está afuera. Y no sabe Fabián cómo es que lo interpreta. No lo sabe aunque se da una pequeña idea. Así, minúscula. Porque en Mayúscula sólo está lo que le pertenece a Él. Sin Inspiración cada segmento de lo dicho se quedaria en la negrura, sin causar ese dolor de cabeza. Esa satisfacción. Ese sentimiento masoquista de extemo dolor. Porque el esperpento lo ronda, lo tiene a cada instante. Y aunque trata de hablar de él, no sabe si lo está alejando. Porqué la verdadera significación deviene en lo que no dice, pero no cualquier no decir, sino aquel que corresponde con los espacios en blanco que la metáfora le deja. Y por qué será entonces que le causa tanto. Inspiración. En un vacío. En belleza. En la temporalidad constante. Por que de ahí deviene su poesía. No Es Que No Sepa Que No Ha De Buscar. Aunque eso resultaría, abrumador, debido a su incapacidad mediocre de la constancia. Es Que La Búsqueda Será Constante, porque la verdadera experiencia enriquecedora es la Diferente, la que se Oculta, aunque ocurriera, en todo caso, en el Mismo Instante, Mismo Espacio, Mismo Tiempo. Y el simple hecho, Él, Ahí, Inspirador, Genera Móviles Que la Conciencia No Comprende, Porque No Son Para Ella. Son Para Él. Licencia Que A Si Mismo se Ha Dado y Que Aún Pareciese Siempre Develar. Más Un Grito, Corazón, Pretende Replegar.
Belleza Insana Demente. Mente Cuerpo, Viviente. De ahí la pura escencia. Inspiración. Oráculo Del Hecho. Del Suceso Anterior. Qué, Necesita Más. Inspiración.
Que no se pudiera Dar sin la Otredad. Que no Puede Vivir en el Vacío que la Genera, porque entonces se Volvería Metáfora de Sí Misma y qué sentido tendría Vivir para Sí en el Silencio. Él Sí puede, pero ella no. Porque su conciencia es Generadora de la Poesía de Su Mundo. y Quizá se vuelve ejercicio Egocéntrico Antropocéntrico de la Meditación. Sin embargo, Inspiración, Gira en Torno a encontrar El Espejo que Deforma, pero Refleja Inspiración.
Despierta Fabián de un sueño, una pesadilla que lo ha dejado aniquilado. Él se ha ido, lo ha dejado sólo, tranquilo. Y ahora, en la total y completa quietud ansía se acaba la negrura. Que no puede perder la angustia, sino con que ha de jugar su mente. Ahora lo sabe, nunca la perdió, sólo la dejó quietecita. Angustia extrema llena de paz. Proceso masoquista. Sádica pasión. Como una filosofía en el tocador que Sadisa las emociones. Así es la palabra en sí que genera tu belleza. Inspirador. Espacio Vacío sin límite de tiempo. Permanencía voluntaria de la inmanencia de los sentimientos. Actitud quizá un tanto renuente de un neutro revelador. Sin identidad, más ojos, nariz, boca. Boca Que Seduce Las Palabras, Boca Que las Deja Quietas. Inspirador en Momento y Lugar. Creés entender la retórica del demonio, porque la vez en ti mismo. Y bien, no pretendes el Demonio es Uno Solo. Más ahí está el embrollo. La problemática que tortura... a Fabián. Inspirador. Cazador de silencios. Ahora las luces. Lo ve al lado. Beso de buenos días. En el aire. Se pregunta, hasta cuándo tendrá que. Inspirador. Lo que le perturba las entrañas. Inspirador. En Un Pequeño Pedacito de La Nada.
La hora de dormir llega, las luces se apagan, la obscuridad llega al cuarto. Obviamente es de noche, obviamente el tráfico, obviamente deja de haber personas en la calle, al menos no tantas como suele haber de día. Te pones la pijama, te metes en tu cama, te acurrucas entre las cobijas. Aún no puede dormir. Qué te pasa, le pregunta Fabián, qué es lo que sucede, acaso tienes frío, cuestiona. No, frío no, calor tampoco. Es una nueva cosa que me ha venido a la mente. Un nuevo pensamiento que me está quitando el sueño, ese sueño tranquilo y sereno que me causaba la noche, el silencio. Y ahora escucha todas esas voces, ¿no las oyes? ¿no te lastiman? Los ojos voltéan hacia la ventana, no sabes qué respoder. Creés que quizá se ha vuelto un poco loco porque tú no escuchas nada, porque la calle está tranquila, la casa está tranquila. Toda la negrura con su monstruo está postrada sobre la casa, como debe ser, y sin embargo se encuentra agitado.
El beso de buenas noches, aunque ha quedado en el aire. Te preocupas un poco, ¿será normal la reacción? No sabes exactamente cómo responder, creés entonces que quizá obraste mal en algún momento, y ahora eso es lo que molesta, lo que pertuba la quietud. El brazo pasa por encima, sientes un calor y una felicidad innigualables. Sabes que ya, todo traquilo, viajarás.
Abres los ojos.
Miras fijamente a la ventana.
Giras hacia el otro lado.
No lo ves.
Sientes un enorme vacío en tus entrañas, sientes como si de repente hubiera decidido replegarse ahí. Como si te estuviera obstruyendo muy fuerte y no comprendes. Si te ama por qué te lastima. Por qué ha decidido poseerte de una parte sensible de tu cuerpo. Quieres gritar más te ha robado el aire.
Tu cabeza comienza a dar tumbos, la sensación es rara, no quieres torcerte el cuello. Sabes que en la negrura encontrarás la respuesta. Pero esto ya no es revelador en sí. Se vuelve más bien, raro.
El torbellino de olores comienza a fluir desde lo más recóndito de la calle. Entra por la rendija de tu ventana. Te percatas de la ráfaga, no quieres olerla, más es inevitable. Ahora, como un oráculo, comienzas a sentir la ligereza de la vida, la voluntad, torcida.
Piensas, pero no para seguir estructuras lógicas de razonamiento, sino a conformar frases incoherentes en sentido relativo, expansivo, veloz. Pensamientos entrecruzan los límites de tu mente. Los ojos abiertos, los ojos cerrados. Da igual. Sabes que sigues en cama, más no sabes del sueño. Ni si quiera te lo preguntas en ese momento.
El olor. Inspirador. Promete hacerce más fuerte, con mayor frecuencia. Pero sobre todo el silencio. Ese Silencio es lo que más raro te parece, y no comprendes por qué quizá sea lo más bello. Belleza, muy humana. Inspirador. Porque Sólo En El Silencio Soy Capaz de Admirar Tu Belleza. Inspirador. Espacio En Blanco, nulidad de la conciencia. Porque los Ojos son los transmisores del alma de los demonios. Quietud que me arroba para mis adentros, que aumenta los Sentidos que viven en Mí y vuelcan el Deseo en la Materialidad. Inspirador. Porque en vez del ataque sutil de la contemplación, me pierdo en el mar de la Palabra. Lo que se mete en mi boca no permite desistir del intento de clasificación. De la cabeza a los pies, todo se mantiene quieto controlado. Menos lo de adentro, que no sabe si en algún momento saldrá volando entre alguno de los gestos de tus diez dedos. Inspiración divina que deviene de una poesía, quizá un tanto retorcida de la mente del poeta. Pero que en realidad proviene del exterior, de lo que está afuera. Y no sabe Fabián cómo es que lo interpreta. No lo sabe aunque se da una pequeña idea. Así, minúscula. Porque en Mayúscula sólo está lo que le pertenece a Él. Sin Inspiración cada segmento de lo dicho se quedaria en la negrura, sin causar ese dolor de cabeza. Esa satisfacción. Ese sentimiento masoquista de extemo dolor. Porque el esperpento lo ronda, lo tiene a cada instante. Y aunque trata de hablar de él, no sabe si lo está alejando. Porqué la verdadera significación deviene en lo que no dice, pero no cualquier no decir, sino aquel que corresponde con los espacios en blanco que la metáfora le deja. Y por qué será entonces que le causa tanto. Inspiración. En un vacío. En belleza. En la temporalidad constante. Por que de ahí deviene su poesía. No Es Que No Sepa Que No Ha De Buscar. Aunque eso resultaría, abrumador, debido a su incapacidad mediocre de la constancia. Es Que La Búsqueda Será Constante, porque la verdadera experiencia enriquecedora es la Diferente, la que se Oculta, aunque ocurriera, en todo caso, en el Mismo Instante, Mismo Espacio, Mismo Tiempo. Y el simple hecho, Él, Ahí, Inspirador, Genera Móviles Que la Conciencia No Comprende, Porque No Son Para Ella. Son Para Él. Licencia Que A Si Mismo se Ha Dado y Que Aún Pareciese Siempre Develar. Más Un Grito, Corazón, Pretende Replegar.
Belleza Insana Demente. Mente Cuerpo, Viviente. De ahí la pura escencia. Inspiración. Oráculo Del Hecho. Del Suceso Anterior. Qué, Necesita Más. Inspiración.
Que no se pudiera Dar sin la Otredad. Que no Puede Vivir en el Vacío que la Genera, porque entonces se Volvería Metáfora de Sí Misma y qué sentido tendría Vivir para Sí en el Silencio. Él Sí puede, pero ella no. Porque su conciencia es Generadora de la Poesía de Su Mundo. y Quizá se vuelve ejercicio Egocéntrico Antropocéntrico de la Meditación. Sin embargo, Inspiración, Gira en Torno a encontrar El Espejo que Deforma, pero Refleja Inspiración.
Despierta Fabián de un sueño, una pesadilla que lo ha dejado aniquilado. Él se ha ido, lo ha dejado sólo, tranquilo. Y ahora, en la total y completa quietud ansía se acaba la negrura. Que no puede perder la angustia, sino con que ha de jugar su mente. Ahora lo sabe, nunca la perdió, sólo la dejó quietecita. Angustia extrema llena de paz. Proceso masoquista. Sádica pasión. Como una filosofía en el tocador que Sadisa las emociones. Así es la palabra en sí que genera tu belleza. Inspirador. Espacio Vacío sin límite de tiempo. Permanencía voluntaria de la inmanencia de los sentimientos. Actitud quizá un tanto renuente de un neutro revelador. Sin identidad, más ojos, nariz, boca. Boca Que Seduce Las Palabras, Boca Que las Deja Quietas. Inspirador en Momento y Lugar. Creés entender la retórica del demonio, porque la vez en ti mismo. Y bien, no pretendes el Demonio es Uno Solo. Más ahí está el embrollo. La problemática que tortura... a Fabián. Inspirador. Cazador de silencios. Ahora las luces. Lo ve al lado. Beso de buenos días. En el aire. Se pregunta, hasta cuándo tendrá que. Inspirador. Lo que le perturba las entrañas. Inspirador. En Un Pequeño Pedacito de La Nada.
Metafísica para Demonios Suicidas Contemporáneos, D.
Increíblemente ha salido a la venta, ya ahora en su tienda más cercana, en sus tiendas de prestigio. No deje de adquirir este innigualable producto. Llame ya!, porque se acaba.
A lo largo del Manual de Metafísica para el Demonio Suicida Contemporáneo usted podrá encontrar toda la sin razón de un mundo enfermo que le permitirá comprender por qué es importante cometer suicidio hoy en día.
En el primer capítulo se abordará una geneaología con bases en prestigiosos estudios de doctores calificados, a cerca de los suicidas más famosos del mundo. Comenzaremos hablando desde aquellos en la antigüedad clásica hasta llegar a los mártires modernos. No se trata de un libro de simple siucidio. Usted no encontrará una lista de técnicas que le digan cómo suicidarse. Nosotros estamos interesados en que usted desarrolle la capacidad creadora, que usted tenga una buena imaginación. Imagine la cantidad de modos y maneras que existen en nuestro mundo. Con la alta tecnología del hoy en día, ya no es necesario que haga engorrosos y complicados planes. De una manera simple y divertida, usted podrá suicidarse sin ningún problema. Pero ha de tener cuidado. Debido a la eficiencia del sistema, es preferible que usted se cerciore de la efectividad de su método, y que lo haga únicamente al finalizar su curso de Metafísica para el Demonio Suicida Contemporáneo, ya que de otra manera puede ser que sólo haga un intento torpe y poco efectivo de suicidio, y quede postrado en una cama de hospital, vivo! Eso sería muy triste y desalentador. Mejor, si tiene alguna duda a cerca de alguna cuestión técnica, llame a nuestro Call Center, las 24 horas del día estamos para ayudarle a tener un suicidio placentero, divertido... pero sobre todo muy efectivo. Llame ya!
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Primera regla de la Metafísica para Demonios Suicidas Contemporáneos
1. La ontología contemporánea, cuántica en esencia, obedece a la leyes de la relatividad.
Por tal hecho se ve incapacitada para tener una comprensión evolutivo positiva del universo. Sin fundamento teórico epistemológico estructural consecuente se vuelve solipsista y ajena al sujeto creador.
Innecesaria para la comprensión de la vida contemporánea, meditativa, retórica y presupocional, se atiene a leyes de falsa comprensión y ambigüedad semiótica.
Inservible ya, sólo cabe desterrarla del universo pragmático. El demonio suicida contemporáneo no ha de saber más de ontología.
A lo largo del Manual de Metafísica para el Demonio Suicida Contemporáneo usted podrá encontrar toda la sin razón de un mundo enfermo que le permitirá comprender por qué es importante cometer suicidio hoy en día.
En el primer capítulo se abordará una geneaología con bases en prestigiosos estudios de doctores calificados, a cerca de los suicidas más famosos del mundo. Comenzaremos hablando desde aquellos en la antigüedad clásica hasta llegar a los mártires modernos. No se trata de un libro de simple siucidio. Usted no encontrará una lista de técnicas que le digan cómo suicidarse. Nosotros estamos interesados en que usted desarrolle la capacidad creadora, que usted tenga una buena imaginación. Imagine la cantidad de modos y maneras que existen en nuestro mundo. Con la alta tecnología del hoy en día, ya no es necesario que haga engorrosos y complicados planes. De una manera simple y divertida, usted podrá suicidarse sin ningún problema. Pero ha de tener cuidado. Debido a la eficiencia del sistema, es preferible que usted se cerciore de la efectividad de su método, y que lo haga únicamente al finalizar su curso de Metafísica para el Demonio Suicida Contemporáneo, ya que de otra manera puede ser que sólo haga un intento torpe y poco efectivo de suicidio, y quede postrado en una cama de hospital, vivo! Eso sería muy triste y desalentador. Mejor, si tiene alguna duda a cerca de alguna cuestión técnica, llame a nuestro Call Center, las 24 horas del día estamos para ayudarle a tener un suicidio placentero, divertido... pero sobre todo muy efectivo. Llame ya!
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Primera regla de la Metafísica para Demonios Suicidas Contemporáneos
1. La ontología contemporánea, cuántica en esencia, obedece a la leyes de la relatividad.
Por tal hecho se ve incapacitada para tener una comprensión evolutivo positiva del universo. Sin fundamento teórico epistemológico estructural consecuente se vuelve solipsista y ajena al sujeto creador.
Innecesaria para la comprensión de la vida contemporánea, meditativa, retórica y presupocional, se atiene a leyes de falsa comprensión y ambigüedad semiótica.
Inservible ya, sólo cabe desterrarla del universo pragmático. El demonio suicida contemporáneo no ha de saber más de ontología.
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