lunes, octubre 27

Rojo, Rojo Carmesí

Rojo, Rojo, Rojo Carmesí. Tus labios, tus ojos, tu sangre, tus besos. Por qué todo esto me resulta tan difícil, por qué es que no me puedo decidir. Parece como si de repente tropiezas con algo en tu vida, y ya no sabes por dónde seguir. En ocasiones eres como esa pequeña hormiga que busca su camino, su camino alternativo en opción de encontrar otra manera, otra salida, otra forma de llegar al fin, pero qué pasa cuando no sabes qué es el fin, cuándo no quieres descubrirlo. Cuando te das cuenta que has caminado sólo por caminar, que andas sin verdaderamente andar porque no te encuentras ni aquí ni allá sino más bien en ningún lugar y no sabes cómo estar, y sientes ante todo, todo este malestar. Eso me lo pregunto ahora, eso me causa en esta ocasión, un tanto mi demora. No sé cómo empezar, porque no conozco donde terminar. Desconozco mi realidad, que será lo que podrá pasar. Presiento que es lo que me aterra, lo que no me deja avanzar.
No entiendo, no hayo una señal. Será acaso posible, que esto me acaba de pasar. Nunca lo volví a pensar, juré que después jamás dejaría de pensar, pero heme aquí, sintiendo, queriendo, volviendo hacia atrás. Qué es esto, por qué no sé por dónde empezar. Sin embargo todo es claro, todo tiene una señal, todo se vuelve tan claro, cuando se presenta aquel malestar. Aquel malestar que me llena las entrañas, que me ensucia al hablar, que revuelve mis palabras, que altera inclusive mi andar. Maldita sea, tengo que aprender a sacarlo, tengo que empezar a burlar. A burlar el camino de las sombras a empezar el camino sin dejar de andar, soy un sujeto, un sujeto que desconoce por donde caminar. Ahora empieza la historia, al menos alguien ha de caminar. Todo empieza tan etéreo, todo empieza, por el malestar. Se encontraba Eroxxx, eroxxx y su eterno transitar. Eroxxx es ese diablito, ese muñequito que comienza a caminar. Eroxxx es el viento, es lo que se siente, lo que se da. Es aquel aliento, es lo que hace a los hombres caminar. Por que Eroxxx está en la tierra, pero no sólo para hacer maldad. A veces frío, a veces leal. A veces niño a veces incapaz, incapaz de una travesura, por la simple razón de amar. Eroxxx es el niño, él es mi eterno suspirar, él me inspira el rojo, rojo que veo y que se va. Él también lo ve irse, herirse, andar. Lo deja correr por el suelo, lo revienta con su arma letal. Letal para los que se interponen, letal sin llegar a matar. Ese el el pequeño Eroxxx, pequeño monstruo, especial.
Rojo, rojo carmesí corre por sus venas. Rojo carmesí es lo que es pueblo verá. A Eroxxx lo han maldecido, a Eroxxx le quitan lugar. Eroxxx entre chillidos, jura venganza, no volverán a amar. Todo aquello sin lugar a duda provocará, un pequeño incidente, una furia voraz... Eroxxx, el rojo, el mal.
F.M.

jueves, octubre 16

Líquido C.

Encuentro en lo inmediato un vacío, una triste soledad que me invade, que me embriaga. Por qué será que todo lo que hago no basta, por qué será que a cada paso de mi existencia, a cada marcar del reloj, todo se vuelve efímero, insignificante. Esfuerzo mis pensamientos en centrar atención en lo importante, buscó lo benéfico, lo sustancial. No encuentro conceptos, ideas que me permitan hilar los objetivos de la existencia,de la vida, del mismo ser. No encuentro la razón de vivir, no encuentro la razón de existir. Cada instante se escapa de las manos, se vuelve líquido. Líquido como el hielo que se derrite entre mis dedos. Así es... ese líquido lastimero. Doy un vistazo al celular... 5 minutos... nada... 10 minutos... aún nada... 30 minutos... aún nada... demonios, qué pasa?!... por qué no llamas, por qué no levantas la maldita bocina y decides marcarme... esque no me necesitas, es que no necesitar oír mi voz... es que no comprendes que me muero por tener tan sólo un soplo de tus labios, tan sólo un aliento, un gemido que me haga interpretar el dolor de mi realidad como algo existente, como algo real, como algo manifiesto. Manifiéstate! muéstrate ante mí! vuélvete materia! vuélvete tiempo aunque sea dentro de mi cabeza. Por qué no estás, dónde estás, por dónde vas?, dime más, vuelve atrás, no me dejes jamás... nunca estás, estás, finges, morir, el corazón muere, líquido. Lanzada la sentencia.

Ingrabidos versos apocalípticos se escapan líquidos ante la locura de mis anhelos.

Malditos versos que salen de mi memoria, de mi mente. Malditos sean todos aquellos dirigidos a ti, a tu existencia, a tu manera de ser. Maldita tu manera de tratarme, ingrábida concepción del alma. Versos que vuelan porque tienen alas. Alas muertas, deshechas, putrefactas. Deshechas vivencias del apocalípsis. Apocalípsis de mis recuerdos fríos. Fríos líquidos que corren por el cuerpo. Cuerpo que grita tu nombre, que busca encontrar un poco de tu sustancia. Sustancia que vierten mis anhelos, anhelos desesperados, desamparados, desconsolados. Muertos. Muertos ellos ante la sorpresa de la nada, ante la sopresa de que no existe nada más de ellos, muertos ante su propia locura, su propio deseo. Liquidez que se ve a cada paso por donde camino. Camino empedrado, sombrío. Empedrado corazón que ya no siente, que se casa con mi mente. Aquellos tratos desalmados vuelan. Vuelan en mi mente. Alas, cuerpos, sustancias. Todas esparcidas. Todas muertas. Todas llenas de formól en frascos, todas esparcidas por el suelo. Todas ellas frescas, aún nauseabundas, aún tan reales, aún tan muertas. Todas ellas manchadas de un carmesí intenso, de un color que conocieron en el pasado, del que seguramente pueden hablar. Carmesí de sustancias viscosas, olorosas, ahora escasas. Carmesí... carmesí... ahnelo tu tono, tu contraste, tu brillantez... 10, 30, 99 minutos más de no carmesí... carmesí líquido... carmesí caliente, carmesí frío... carmesí, púrpura, malva, morado, negro. Extraño los colores. Extraño el frío, amigo silencioso... Corto un pedazo de carne... carmesí... todo vuelve, carmesí... amigo, carmesí. Mañana volverás a mi lado.
F.M.

miércoles, octubre 15

Pájaros C.

Hoy Fabián se siente un poco extrañado, un poco confundido. Ha tenido dolores de cabeza, estos malditos dolores de cabeza que me acompañan a donde quiera que voy. Estos malditos malditos pulsos infernales que me molestan, que me desgastan, que me vuelven loco. No sé si sea por mi manía de aislarme del mundo, no sé si sea por mi manía de estar pensando a cada momento a cada instante. Este maldito pájaro carpintero que se aloja en mi cerebro, ese maldito pájaro que no deja de picar, de retumbar y de agujerar cada parte de mi cuerpo, que hace un hoyo terrible en mi materia gris. Malditos pájaros, los odio a todos. Me levanto muy temprano, aún huelo la brisa mañanera. Pájaros. Me preparo para tomar un baño... me siento al borde de la cama. Pájaros. Camino hacia el´armario, tomo una toalla. Pájaros. Camino más allá. Hacia el espejo. Pájaros. Apenas alcanzo a distinguir mi figura. Pájaros. Veo mi silueta. Pájaros. Ahora empiezo a vislumbrar un poco más, alcanzo a ver más allá de mi contorno. Pájaros. Me observo a los ojos. Pájaros. Me veo en el espejo. Pájaros. Me acerco. Pájaros. Todo lo que veo, son malditos pájaros. Un estúpido reflejo de pájaro en mi pupila me enciende, me hace enfurecer. Me arranco la ropa. La desgarro, la hago trizas. Mis pezuñas desagarran cada parte de mi atuendo. Las plumas se encuentran esparcidas a mi al rededor. De dónde salen las malditas plumas, los malditos pájaros... son esos malditos pájaros, pájaros, pájaros... miro en el espejo... primero nada... luego, pájaros... me lanzo contra aquella ave estúpida, imbécil, desnuda... cómo si fuera un canibal me acerco para acercharla... estoy a milímetros del espejo, pájaros, pájaros... escucho su cantar... pájaros... escucho el repicar de sus golpeteos... pájaros... escucho su aleteo... pájaros... escucho su caminar.... pájaros, pájaros!... Me aviento contra el espejo. Lanzada la sentencia...

Odio el estruendo de la vida... amo el silencio de mi soledad.

Malditos pájaros que vuelan por todas partes, en todas direcciones. Alucinantes e infernales creaturas que se encuentran revoloteando sin césar. Me agreden, me picotean, me molestan, me perturban. Perturban mis sueños, mis emociones. Me exaltan, me vuelven loco. Me desquician, me hacen gritar. Arremeto en contra de uno, la toalla mi arma. Lanzo estocadas mortales, aviento todo lo que encuentro a mi al rededor. Pájaros revoloteando en la infernal vorágine de la negritud. Pájaros voladores, infernales las pasiones. Me molestan el alma, me corrompen la fe. Fe en que desaparezcan, fe en que puedo estar solo. Fe en que no necesito esto, fe en que aunque no quiero me corrompo. Pájaros aterradores enturbian mi vida, la ensucian. Pájaros voladores que molestan, que apestan, que infestan. Mis nervios se encuentran al límite, quisiera poder explotar, poder apretar un botón de mi ser y volar en mil pedazos, para poder deshacerme de aquellas creaturas. Quisiera poder estrujarlas, estrangularlas, volverlas nada. Enterrarlas en el vacío en el que vuelan, sepultarlas bajo mis pies, volcar sus entrañas. Desgraciadas creaturas... malditas bestias... salgan... salgan... me están volviendo loco...pájaros, pájaros, pájaros, pájaros... me... me... exitan?...
La figura tímida frente al espejo escurre gotas de sudor... sudor que resbala por su frente, sudor que resbala por la espalda. Sudor que siente debajo de su pecho. Sudor que se extiende aún por debajo de la mano que tiene en su sexo... Sudor... sudor... pájaros... pájaros de movimientos lentos... pájaros vuelan, con el viento... Pájaros en la regadera... pájaros en el espejo... pájaros... lentos... caigo sobre las plumas de los pájaros. Silencio.
F.M.

domingo, octubre 12

Todo lo que C

A pasos lentos camino por el corredor, a pasos ligeros me deslizo entre cada puerta de cada habitación. Cada una se encuentra vacía, cada una no encuentra razón. Por qué será esto así, acaso no habrá un más allá del mero existir. Camino, demabulo, y siento el frío que recorre cada uno de los espacios de mi ser. No estoy seguro de donde proviene, pero lo oigo, lo escucho acercárse hacia mí, ese susurro, ese pequeño soplo que corre a través de mi cuerpo, que acaricia mis manos, mis orejas, mi sexo. Acaricia todo, me acaricia completo. Me encuentro desnudo, me encuentro ligero. No me importa el hecho, sólo quiero encontrarlo, encontrar a aquel soplo que estremece los rincones de mi cuerpo. Por un momento pienso que es quizá el viento, por un momento pienso que quizá esto no es cierto. Pero qué idea tan espúpida, cómo podría ser el viento, ese soplo cálido, pausado. Ese soplo que parece decidido a estremecerce, a llegar y apoderarse de mi cuerpo. Eso no puede ser el viento, el viento no sabe de eso. El viento no sabe de caricias, el viento no sabe. El viento no sabe! No sabe!... Inclino mi cabeza, asomo por entre uno de los cuartos. La luz, la luz que me fascina se cuela por las rendijas de la persiana. La luz juguetona, la luz azul, la luz fría. La luz inteligente, la luz que vigila. La luz que se impone ante las sombras, la luz azul, azul que llena el espacio como agua, que se extiende como el mar. La luz, el viento, el soplo. Desvío mi mirada, la luz, el viento, el soplo, todos en una misma dirección. Todos pertenecientes a un mismo momento. Mi corazón palpita fuerte, mi corazón acelera su ritmo. Mi corazón, acelera. Veo un montículo, una montaña, una roca quizá. Demasiado débil para distinguir aquellas, demasiado extraño, demasiado difuso. Me acerco, me acerco, escucho, el silbido, siento el calor. El calor, el viento. El cuerpo. Cuerpo cubierto de tela, tela gruesa, tela pesada, tela inerte, tela despiada que no permite descifrar la belleza que esconde. Tela horrible!, fuera! fuera!... Ojos, ojos enclavados, ojos, el soplo. Viento murmurante... Tú eres asesino... murmurante... murmurante... tú...
Lanzada la sentencia...

Todo lo que C, todo lo que quiero eres tú.

Frío recorre mis ojos, piedras se desploman sobre dulces anhelos. Frío terrible, frío mortal que destruye el momento. Ojos. La luz azul ilumina el cuarto, aparece metal, resplandeciente, frío, frío. Malditas entrañas que se vuelven visibles en el momento del entretenimiento. Malditos sean los días en que me puse a escuchar el viento. Malditas las bestias y las aves, malditos los ríos y las llaves. Llaves que encierran las puertas, ríos que corren bajo ellas. Malditos metales resplandecientes, malditos los días de las cienes blandas. Visibles costras de la existencia. Resplandecientes muecas, terribles juramentos. Los días de las bestias se vuelven incesantes, los días malditos que me traén las llaves. Escucho, silencio, esucucho, un murmullo, escucho, murmullo, escucho, ojos, frío, ojos, diamantes, ojos, rojos, ojos, metal, aliento, viento, incesante, movimiento, frío, ojos, diamante, viento, frío, diamante, embestida, movimiento, aliento, grito, grito, grito, grito, grito!... A Callar!... frío, metal, frío, metal, rojo, río, rojo, viento, frío, ojos, frío, aliento, frío, silencio. Aviento el metal por la ventana, la luz azul hace brillar el toque rojo del metal, ahora impuro, ahora contaminado. Silencio.
Todo lo que c, todo, todo. Frío, corazón, sin aliento, sin viento, sin luz, frío. Diamantes.
Ojos. Esos ojos. Abro, mis ojos. La luz juguetona, en la persiana. La luz azul, fría. Desnudo mi cuerpo, frío. Hoy no quiero despertar. Cierro mis ojos. Me cubro de tela... Muero de frío... todo lo que sé, me muero de frío.
F.M.

sábado, octubre 11

Yo triste, C

Me encuentro tanto cuanto desconsolado, aislado, desesperado y sin remedio. No puedo dejar atrás mi esencia humana, no puedo dejar de ser quien soy. No puedo dejar todo en el pasado, no puedo olvidarme de todo donde estoy. Cada instante se vuelve un extraño suplicio, cada momento que siento que esto que tengo por corazón palpita. Mi mente lo duda, pero mi carne no se limita. No se limita a darle señales a mi buena razón, no se limita a serle fiel a cada una de sus sublimes sensaciones. No puede dejar volar sus frágiles cuestiones, se torna sola, necia, abusiva. Se apodera de las fibras de mi cuepro y me viola, me despoja de mi alma. Alma que no sé si tenga, alma que desconozco dónde se aloje o de qué se alimente, pero siento un vacío, un vacío que creo es mi alma, porque no sé qué es lo demás que me puede faltar. Quisiera dejar de existir en esta maldita cabeza, quisiera poder dejar de ser lo que soy, pero nada depende de mí. Ni siquiera podría suicidarme, ese sería un acto extraño, un acto carente de lógica, de razón. El porqué resulta imcomprensible, pero la soledad embarga, la soledad golpéa con su mazo ruín, llega, destruye, derriba. Arriba, abajo, destruye, derriba, arriba, destruye, abajo, derriba, arriba, golpea, me mata, sin vida. Lanzada la sentencia...

Dulces putas de los labios de los besos tristes.

Dulces putas aquellas que con sus labios encantan a los hombres, los vuelven sus esclavos. Tristes hombres que pasiones carcomen su alma y los derriban. Aquéllas bestias con aquellos los seducen. Aquellas bestias sin piedad pasan y destruyen. Encantan a los pobres, les roban corazones. Son entes desalmados, carentes de razones. Vuelven a las pasiones, carcomen emociones. Bestias de labios gruesos, gruesas pieles que quitan el soplo de la vida.
Besos tristes, besos salados. Besos apagados. Besos llenos de saliva, besos con yerbabuena y hierba fina. Besos por todos lados. Besos desesperados. Gruesos hombres que caminan, que deambulan, que dominan. Que no dominan ni sus pasiones, que no viven sus emociones. Esclavos de la vida inerte, estúpido encantado inberbe. Besos de pieles suaves, gruesos, carentes, pasiones. Buscan en su alma, buscan lo que no encuentran, saben lo que no existe, presiententen lo que les remite. Estúpidos esclavos, destruyen sus corazones... qué es lo que queda de la vida, nada, nada, labios tristes, bestias sin pasiones, putas dulces, corazones, todas éstas, sinrazones.
Encuentro el pecho, examino, busco, encuentro. Frío recorre el cuerpo, frío recorre, frío. Caliente, y frío, aire, sonido, desciende, el frío, desciende, busco, encuentro. Acierta, frío, caliente. Caliente corre, frío caliente que se vuelve frío. Desciende. Gotea, gotea, gotea, corre, escurre, frío.
Dulce frío que corre por los labios. Dulces, fríos, emocionados. Como cualquier otros, más fríos, ríos. Asco! Amargo... frío.... amargo frío... tristes, tristes bestias. Yo, triste, camino.
F.M.

Tú mC

Vagando por el camino hacia la muerte, despiero otro día más pensando en que nada de esto tiene sentido. A qué viene todo esto, para qué necesito estar aquí, no lo entiendo. Nada tiene un verdadero sentido, todo es un devenir constante de cosas etéreas que se desvacen en cada soplo de la existencia. Me preguntó, si los demás no se dan cuenta de las cosas, si los demás no sienten lo mismo que yo. Ese deseo innegable de morir, ese deseo tan interno, tan enfermo, tan sensual, tan carnal. Arrancar uno a uno los instantes de la vida, arrancar por pedazos la vida. Me pregunto yo que pasa por la mente de los demás, será acaso que de verdad soy el único que siente esta pesada sensación en el estado, esta ansia que me carcome y me correo hasta lo profudno de mi ser. Me pregunto, me pregunto que es lo que pasa con todo el mundo, que no se dan cuenta, que no entienden lo que pasa, qué pasa, qué pasa. Pasan cosas por mi mente, primero un recuerdo, primero una idea, luego deja de pasar algo más. Nada puede dejar de pasar por mi cabeza, todo se vuelve tan confuso, por qué tengo que pensar, lo detesto, lo detesto!
Caminando me encuentro, en medio del sol, en medio de la luna que obscurece cada uno de mis pensamientos, encuéntrome deseoso, deseoso de cumplir cada uno de mis mandatos, cada uno de mis anhelos, deseoso de crear, deseoso de destruir, deseoso de volverme un juguete del destino, de permitir que mueva cada uno de mis hilos, que destruya cada una de las órdenes de mi mente. Caminando encuentro la solución, caminando y sólo eso se vuelve todo una sola afición. Cómo, cómo... Lanzada la sentencia...

Tienes un nuevo mensaje de Muerte; hoy hay un dulce regalo para ti. Morirás por saberlo.

Escribiendo versos, escribiendo anhelos. Anhelos que se vuelven emociones, emociones que develan cada una de mis emociones. Versos perversos, muertos violentos. Escribiendo cartas, volviendo gratas a las ratas. Cada una de tus emociones, cada uno de tus días, cada uno, cada uno son un guía. Develan lo que espera, espera lo que anhela. Emociones encontradas, escribiendo, payasadas? Gratas pero ingratas, las caras de la muerte. Versos de sangre, violentos y gruesos, torzones. Guían al asesino, lo guían a tus emociones. Develan lo que espera, tus días, tus días, cada uno, cada una de mis emociones. Ratas en tus emociones, gratas todas y cada una de las sensaciones. Emociones que producen, las cuentas regresivas, busca cada uno, cada uno de tus días. Versos que se vuelven emociones. perversos escribiendo cartas. Espera la sangre de tus emociones. Ratas todas, ratas todas... Hoy hay un dulce regalo para ti. Me cada ver debe. Para ti. Debe, ver, saber, para ti. Sólo así. Ratas, para ti. Espera, espera, espera... recibe, espera, recibe, espera, recibe, espera, grito, espera, ratas, para ti... me conocerás. Conoce, conocerme, conocerás. a Mi. TÚ
F.M.

jueves, octubre 9

Naturaleza Muerta - Resucitando

Estaba en un sueño, volando, cayendo, girando, viviendo.

De repente me percaté de todo lo que existía ante mí

Me percaté de cada una de las cosas que me hacían feliz

que hacían sentir que mi vida estaba plena.



Miré de nuevo.
Todo estaba desordenado
Todo lleno de suciedad y revuelo
Naturaleza muerta, naturaleza incierta
Es del mundo de los vivos un injerto
pasión inútil, inunda el cuerpo.
Resucitando voy, porque cada día
me siento poco más que muerto.

F.M.

miércoles, octubre 8

Estruendoso Aplauso C

Hoy me encuentro quizá un poco más cansado de lo normal, será que una vida así como la mía, agota más la energías del mortal cuerpo. No es demasiado lo que hago, verdad que mi trabajo es a lo sumo sencillo. Pero mi mente vuela, mi mente imagina, mi mente en ocasiones desespera. Mi mente, aquel artefacto que viene incluído dentro de todo esto es mi principal verdugo, mi principal castigo. Sería todo más fácil si la alejase de mí, si no me agobiara con sus incesantes preguntas y su retorcida retórica que en ocasiones me hace perder el control; apuñalarla.
Fabián es un ser sensible, que teme a conciencia. Teme que un día decida dejarlo solo, decida no permitirle verle jamás. Fabián quiere seguir, no quiere dejarse caer ni por un instante. Pero instante incesante del cuerpo burdo, del cuerpo hostil a ella, Fabián acuchilla sin su ayuda, él vive junto a ella más no con ella. Camina un poco por la calle. Maneja, camina, maneja, camina. Se encuentra de pie, sentado, de pie, sentado. Camina, maneja, de pie, sentado. De pie, sentado, maneja, camina. Se alza el telón, las voces del coro retumban. Ojos que recorren el escenario, labios que se humedecen de deseo. Piernas y brazos firmes, respiración entrecortada. Emoción constante, latente. Corazón vibrante, emocionado. Sentado. Atento. Vibrante. Atento. Acto primero finaliza con danza, aplauso espontaneo, seguido de una propia alabanza. Buena calidad, buen lugar, buen momento. Circunstancias aledañas un tanto incómodas, pero que aún causan regocijo. Conciencia espera a las afueras. Tiene frío. Sentada. Atenta. De Pie. Atenta. Caé el telón. Aplauso. Estruendo. Magistral intepretación. Correcta presentación. Sentado, de pie, camina, espera, sentado, descansa, de pie, camina. Encuentro, encuentra, encuentran. Se. Golpe súbito en la cabeza, balde de agua que dota de sentido la circunstancia. Lanzada la sentencia...

Odio a las putas buenas; áquellas que se creen sin dueño.

Buenas, creen, más sin dueño se encuentran desoladas. Dueñas del tiempo, infinito, lleno de vacío. Creen en la alegría, gozan del momento. Encuentran estúpida su propia imagen en el espejo. Áquellas estúpidas sin verdadera esencia. Desoladas imploran que no las mate conciencia. Tiempo estúpido de matar analogías. Infinito apego lleno de su propia imagen. Desoladas. Asco. Putas buenas sin dueño, dueño que las atormenta desde el infinito, desde el vacío de su espejo. Arrogantes buenas dueñas llenas de estupidez. Para encontrar la alegría, gozan que espejo mate su propia imagen que se refleja entre ellas. Estúpidas! Imágenes les digo! Gocen, gocen de aquella libertad que las mantiene en pie, descansadas, magistrales. Cae el telón, se levanta el hierro. Die pie, sentado, descansa, maneja. Pisa, pisa, pisa... cae el telón. Cae, pisa, cae, pisa, sentado, descansa, sentada. Se rompe el espejo. Reflejo que mata. Mil pedazos de ella. Estruendoso aplauso, magistral interpretación, aplausos, muchos de ellos. Dejan de gozar, dejan de existir. Infinito lleno de vacío... SILEnCIO...
F.M.

martes, octubre 7

Acercándose C

Mi nombre es Fabián Montenegro. Me encuentro en un dilema... no sé si soy un personaje de la realidad, o es meramente que de verdad existo y me quiero negar a aceptar mi existencia. Algunas personas dicen que estoy muerto, otras dicen conocerme y tratarme a diario, algunas más ni siquiera voltean a verme... el hecho es, estoy aquí, escribiendo, tomando estas notas que me permitan llegar a comprender un día el por qué tuve la necesidad de escribirlas. En verdad, no sé por qué escribo, sólo sé que tengo una necesidad. Necesidad de explicar que amo mi nombre, mi apellido. Necesidad de explicar que soy un asesino, asesino serial mismo, de cuerpo, de mente, de todo lo que habita en. Asesino de cada uno de los deseos que transitan por cada una de las terminales nerviosas, asesino de una sustancia ausente que me hace pensar que de verdad tienen razón cuando dicen de la muerte. Asesino porque dejé mi cuerpo hace algún tiempo, lo maté, lo tiré a la basura y quedé así, cual soy, asesino. Fabián Montenegro no habita en esa repugnante que le habían otorgado, no encontraba sentido ante tal o cual circunstancial tangible. Fabián es libre, o al menos eso intenta. Sólo tiene la conciencia, sólo tiene la conciencia de su propia condición, de su propia esencialidad asesina. Lanzada la primera sentencia...

Odio a las putas buenas... como su real imagen proyectada en el espejo.
Las odio en verdad, me carcomen, me corroen las entrañas. Carcomen cada uno de mis deseos de compasión, cada uno de mis más ínfimos arrepentimientos. Entrañas del monstruo, entrañas del sistema. Ínfimos anhelos de creer en que lo imposible aún existe. Arrepentimientos sobre las cosas de la conciencia cotidiana. Monstruos que habitan junto a mi, en mi cama. Surran el nombre de mi próxima víctima, anuncian la venida del nuevo día, del nuevo deber. Cantan ante la ventana de mi cuarto, cantan a mi cuerpo, alaban la brillantez del pasto húmeno entre los vientos de la mañana. Sistema de monstruos alados que se congregan y visitan a sus víctimas. Recetan medicinas que alegran los corazones, recetan sentencias que les hacen perder sus razones. Me carcomen los anhelos de ser puta, de ser puta sin dueño, puta sin monstruo, pero no puedo. Las imágenes dominan mi acciones, las vuelcan en el paraíso de lo infito. Las llevan al espejo de las emociones descorazonadas, las vuelcan en entrañas que existen imposibles susurrar entre las ínfimas víctimas. Las odio, las oigo, las odio, las imagino. Las veo a diario y no me quedan más que anhelos de carcomerlas, de corroerlas.
La acera, la puta, la acerca, el cuchillo, carcomen, los monstruos, la acera, conciencia, arrancan, entrañas, cuerpo. El espejo ha dejado de proyectar su real imagen. Monstruos en la acerca carcomen las entrañas, brillantez que canta en la ínfima sentencia de la mañana.
Ahora quiero un café, me carcomen las entrañas.
_F.M. Asesino Serial_