miércoles, mayo 20

Imagínate lo que es de repente, tan sólo de repente, encontrarte conmigo.
No te lo puedes imaginar, quizá sea que nunca lo sabrás. Dirás ahora que no es cierto, y luego yo te habré dicho que es verdad. Así como las cosas suceden en el presente, así nunca pudiste conocerme en verdad en el pasado. Tan sólo un cuerpo, con voz, con boca, con corazón, te puede dar el sentmiento del alma. No lo creo parte de mi corazón. Tan sólo has conocido mi carne, más nunca serás parte de mis anhelos. Más bien, eres parte de mis anhelos, y serás parte de mi carne, pero, algún dia logarás ser parte de mí? En ocasiones lo dudo un poco, en ocasiones lo dudo en absoluto. Tan sólo una presencia no puede revelar más que el hecho mismo de la existencia, y qué, eso qué es lo que te demuestra, nada en absoluto, quiero decir. Que en un momento te hable. Como si de verdad mis palabras lograran decirte algo, como si mis palabras pudiera hablarte por si solas, y me dices que lo crees así. Pobre ingenuo que eres, siempre he tenido mucha compasión de la gente como tú, pero sabes qué, por eso me fascinas. Por ser tan débil, tan pobre, tan falta de algo llamado substancia. Sí, será que yo creo vivir en otro lugar. No. Nada de eso no seas tonto, las risas pregabadas nada tienen que ver, acaso nunca conociste el teatro de lo no mortales? Te lo presento. Admíralo y velo bien, porque quizá sea lo última vez que lo veas. Más bien porque en tu vida nada podrá volver a ser tan maravilloso como antes. Jajajaja, tienes toda la razón, mi carcajada se escucha hasta la esquina. Un sujeto viene corriendo, me arrebata el cigarro que tengo entre las manos, no importa, prendo otro, siempre hay más cigarros que prender. Ahora bien, te decía, ah sí claro yo reía de tu sutil broma. Más me vale llevarte al infierno, eso ya lo sé. No hombre que va, si todos acabaremos allá, bueno, más bien todos ustedes. Yo soy inmortal. Crees que acaso hablaría así si no lo fuera. Jajaja, en verdad tus comentarios llenan mi vida de risa. Sabías que la risa es pecado. Sí, hijo mio, la risa como parte de la jovialidad es uno de esos tantos pecados de lo que ustedes los hombres se han de arrepentir. YO no tengo por qué arrepentirme de nada. Eso dices. De verdad, no me crees? Pues yo digo que algún día te vas a arrepentir de haberme conocido. Quizá, quizá. La verdadera razón de nuestro encuentro no es otra que mi desprecio, que mi aberción hacia la monotonía, hacia la igualidad. Sí, lo sé, no se dice igualidad se dice igualdad, pero no quiero que suene a lo mismo. A lo parejo. Quiero que suene diferente, tan fuera de sí. Así es, yo siempre tan estrafalario, tan inconexo, tan surreal. No me puedo quitar esa canción de la cabeza, no sé bien qué es lo que siento en este momento. Sólo sabía que debía hablar contigo sabes, a solas, un minuto, y quizá esta fue la única manera de hacerlo. Qué por qué siempre he de ser tan violento. Así lo soy siempre, ese es lo que me gusta usar, así es como me identifico. Te digo que no me conoces nadita, absolutamente nada de nada. Todo está más allá de ti mismo, admítelo, apréndelo a ver. Llega a mí, así como deseas llegar al infinito. Llega a todos lados, a donde nadie más te pueda ver, más que yo claro. Que sueno en más contradictorio, quizá sí, la verdad es que nunca he sabido a ciencia cierta cuál es mi propósito, sólo sé que quiero matarte. Eso fue muy sincero. Qué, nunca nadie te lo habia dicho, yo no tengo porque acoltarlo. Pero no, no temas, no todo es tan malo. En ocasiones pudes llegar a pensar, en lo diferente, en lo alterno. Mis ojos se cierran, los ojos del público. Yo sé que probablemente esto no tenga trascendencia, pero así lo quice, así lo quiero. TEndrá que ser de nuevo una manera de llegar a mi, de llenarme de un poco más de mi mismo. Tú? crees que realmente me importas. Te puedo decir que no, te puedo decir que sí, la verdad es que nada importa. Ahora sonríe. Ah mira, qué detalle, muchas gracias. Grita desde el filo del escenario, los amo a todos, muchas gracias. El público no deja de aplaudir, todos se encuentran aplaudiendo. Siguen aplaudiendo. Callan.
Un hilo de sangre recorre en escenario... de quién será?
Tuyo por supuesto... me oigo decir a mi mismo.