domingo, enero 4

Emotivo, M.

El demonio aún está vivo.
A pesar de que trata de negar la existencia de la vida, a pesar de que todo lo que hace y todo lo que dice pareciera de seguir una lógica en contra de la vida, descubre que lo único que hace es afirmarla. Cómo es posible tal suceso. El demonio lo único que ha procurado es acabar con todo momento, con todo remordimiento. Pareciera ser como que la vida no es suficiente y por eso sólo el simple hecho de la muerte la supera. Por que lo único cierto, duradero, y verdadero de esta vida inmunda es su no existencia, la muerte. Pero entonces cómo. Fabián un día se encuentra sentado. En esos momentos en que verdaderamente no se esfuerza en comprender nada del universo. Simplemente se encuentra sentado y ya. Ha decidido ir al cine. A ese extraño espacio en donde los seres de la tierra van a divertirse un rato. Butacas incómodas, posiciones extrañas. Extraños aromas que penetran desde todos lados. Pareciera como que los patéticos seres humanos no pueden cargar con su existencia ni por sólo un momento, que deben encontrar lugar de reunión, inventar ocio, pero siempre en compañía, porque la soledad les aterra.
Los borregos entran. Los borregos están dispuestos a ser manipulados, trasquilados. Hechos a voluntad del granjero. Pero es curioso, nadie los retiene a la fuerza. Ellos mismos han decidido quedarse en ese lugar. Parece interesante ver sus caras, su atención. Algunos no soportan el lugar, y sin embargo se encuentran ahí, ritualizándose. Porque entre borregos se entienden, los balidos son insoportables y nunca cesan. Sólo en el silencio. Silencio aparente ya que la luz y el sonido violan el cuarto. Violan la quietud del momento.
Fabián se encuentra sentado. Viendo la acción: Fabián ya ha visto antes lo que tiene frente a él. No es que lo halla pensado con anterioridad, es cuestión que en verdad ya la ha visto. Hace dos semanas quizá. No importa. Él se siente complacido. Parece que en la histeria que lo embarga, hoy se ha sentido más que optimista, y a pesar de nada llenarle, ese tiempo no resulta tan desagradablemente perdido.
Emotivo. Un olor proviene de costado. Un olor proviene de otro costado. Parece que es el olor de la calma. Cuánta calma despide el olor de si mismo. Como si fuese un ser diferente, un ser aparte. La butaca de al lado resulta misteriosa. Pero todas resultan misteriosas. Ninguna es igual, ninguna maldita butaca es igual. Ningún olor es igual. Fabián no ha dejado de pensar en lo frágiles que son los emotivos olores de sus recuerdos. Y recuerda olores, recuerda espacios, recuerda lugares. Recuerda el pasto verde, recuerda la casa, recuerda el polvo. Estornuda. Salud. Gracias, qué amable. De Nada. Tú, ven aquí inmediatamente. A quién le está hablando. Parece ser que al sujeto que tiene el pijamas. Ya lo había visto. Qué tendrá para estar tan enojado. No lo comprendo antes no sucedió. Mi amor, dame un abrazo sin decírtelo te lo pido y me lo das sin abrir la boca. En qué momento. Un brazo cruza. La cabeza se va de lado. Estornudo. Emotivo.
Estoy confundido. Emotivo. El motivo verdadero aún no entiendo si carece de sentido, o es que siempre ha tenido toda la razón. Parece una voluntad que a voluntad propia escapa. Se cuela entre los asientos y ahora se encuentra en una nuca, que se vuelve pijama. Increíble la ráfaga que en la soledad se escucha. Tan sólo el aire acondicionado que parece que pega en la nuca, más nunca se deja sentir bajo la pijama. Íncreíble. Esto sobrepasa de lo revelador, esto sobrepasa de lo inspirador, Emotivo. Más nunca lo demás se comprendiera sin lo último. Porque lo primero es dueño de sí mismo, pero se vuelve más importante con su presencia. Porque lo segunda nacido en ausencia le dota de esencia al tercero que le regresa el favor a teraexponencialmente. Parece un embrollo matemático de una compleja diferencial, más nunca fue más claro cómo llegó a convertirse en tan sólo un paso de la clara integral. Identidad de un concepto que siempre se vio aislado más nunca estuvo aíslada, salvo en el infinito. Restringida hasta los huesos por seres viles y ambiciosos que sólo ancían para sí más poder en aras de sacrificar la verdadera comprensión de sí mismos. Demonios más cuales quiera que otros en la tierra, porque su vileza no radica en la pobreza, pobreza de espíritu más no devenido del santo espíritu. Delicado complejo de la interacción en que la paloma, pichón que ya han comido. Sabroza ración, en gula que nubla la inteligencia. Creencia de lo absoluto en el cúmulo de lo improbable, de lo adverso, más siempre comclusión en adelantado, verdad.
Emotivo. Inexistencia desde la raíz hasta la punta. Porque la negación misma de la mentira es mentira en sí misma. Y porque cada vez que manda a la horca, que quema, que castiga y tuerce lo huesos, los hace polvo, se vuelve un tanto más primigenia que su madre. Porque sólo el hijo crucifica a la madre sin sentir remordimiento alguno de conciencia. Eres tan vil que me volteas a ver con cara de impaciencia, y me pides que me calle. Y te contesto que no, que nunca me vas a hacer callar, que estoy harto de escuchar en todos lados tus regaños. Bofetada que me sueltas, piso. Todos en la sala sin embargo no se inmutan. A pesar de mi grito ahogado, nadie me ayuda, nadie creé que tenga que hacerlo. Y tú te ríes un poco y regresas a la pantalla. Y te pierdes en las imágenes. Reincorporado en la butaca del asiento, a pesar del dolor una mano cálida. Emotivo. Parece que de la nuca ha salido, de donde todo sale siempre. Así la mano se estira hacía mi propia nuca y con suave caricia me calma. Pequeños sonidos reconocibles en la negrura. Emotivos. Y ahora tú, al lado, voltéas al otro lado. Más aún no te da vergüenza, lo que está haciendo tu padre pasará a la historia. La literatura se muere en las hogueras. Se va a la basura como despreciar en el último día al filósofo más grande, y creer que su haber en la Biblioteca del Congreso es meramente incidental, tan sólo un acto de lectura de boiler calienta cuerpos. Te odio.
Emotivo. La hoguera ha empezado, desde mis entrañas se puede oler el chamuscado. Estofado recién cocido, con víceras, ahumadas. Rico. Suculento. Para tus dulces garras. Más es mío. Yo comeré sólo de él, porque de él es el reino, el poder y la gloria. Y a pesar de heréticos versos no crucifico a mi madre, estúpido arrogante. Pendejo. Emotivo.
Y todo se vuelca, la hoguera parece hacerse más grande. Hasta que ilumina todo el cuarto. Los gritos crecen. Cesa. Se escucha el silencio. Y la hoguera no puede dejar de crecer. La luz devela la fuerza. Emotivo ha sido suculenta hoguera de entrañas adormecidas. Míralos, que ni sus lágrimas apagan la hoguera. La mía parece que llena de ceniza ha renacido. Pero la suya. Que así como inicio veo extinguirse poco a poco, me emociona, pone leña a la mía. Volteo y sigue sin darte vergüenza. Y más bien risa es lo que se ve en tus labios. Cólera me ataca. Parece me va a dar fiebre. Nada me da. Estoy sentado. RIsa. Pendejo, la tuya. Y por partida doble. Parezco tan sólo un niño caprichoso. Nuca hacia atrás. La fuente de la nuca de frente no puede parar. Emotivo. Verdad. Fuera de la muerte hoy he encontrado la segunda verdad del universo. Me la ha traido la hoguera. Me ha hecho pensar en ti. En todo. En los tres y en que no te puedo sacar de casa. Porque aquí vives. Cómo quiera, no te daré tanta importancia. Porque ahora en vez de dos somos cinco. Hermosa orgía se va a armar. Y me miras cómo si acabara de decir palabra del demonio. Y ni los nueve nombres se comparan con la vileza de ti. Orgía. Emotivo. Realidad sólo uno. Más todo revelador. Inspirador anexado. Como en un pricipio, hoy y siempre por los siglos de los siglos, Emotivo.

P.D. El niño de la pijama a rayas.

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