martes, febrero 14

El poema del tercer día

Una noche soñé que soñaba,
una noche en que parecía que dormía.
Aquella noche en la que despertaba,
que no sentía que vivía...

Fue sólo una noche durante la cual los sentimientos, melancolía, de repente aparecía. Parece hace tanto tiempo que Inspirador escribía, con el fuego interno que siempre lo consumía. No tengo idea de cómo fue que de nuevo apareció el verso, no tengo idea de cómo fue que despertó ese ángel que quizá dormía, lo único que tengo cierto es que el demonio de día vivía. Y ahora qué pasa en la obscuridad...

De repente me aferro a los momentos y pienso en cada instante que el demonio vivía. Me encantaba hacerte daño, consumirte, arrebatarte cada uno de los años. Parece que fue ayer, cuando dentro de ti vivía, cuando creías que habías crecido, y oh mi niño. cuán equivocado te tenía. Ahora sólo escribes por melancolía? No lo creo, lobo incierto, la verdad es que dormía, yo jamás quise tus besos, tu alma siempre fue mía.

Encuentro incierto el camino, que me separa de la melancolía. Pero bien lo sabes demonio, que está en presente, que así es mi vida. Me niego a hacer patente el retorno, pero me da coraje la línea que seguía. Me da coraje que en los versos, me escupas sangre pero ya no divina. Me da coraje sentirme eterno, me da coraje volverme de hielo, me da coraje volverme del cielo, me da coraje transformar mi vida. Me da coraje no ser poeta, como tú mi ángel, mi guía, me da coraje que en estos versos haya más dolor que alegría.

No puedo entender a ciencia cierta cómo la vida funciona. En estos momento regreso al automatistmo, en este momento regreso a sentir de nuevo el pulso de la vida. Si bien parece que es un retorno, siempre me ayudo como una sangría. Es casi como cortarse, como lacerarse con la lámina viva. Sentir el chorro de la sangre, de la sangre que pende de un hilo que resulta ser mi vida. Estoy contento con lo que hago... Quiero a veces matarlo, quiero a veces volver a trabajar en el teatro de la vida. Quiero de nuevo regresar al mimo, al loco, al doctor de fantasía. Dónde se han quedado esos besos, esas ideas que hacían mi vida. Creo que a veces lo único cierto es que necesito coraje, necesito envidia para manifestarme en el día.

Quiero una certeza de lo incierto, quiero desaparecer tres días. Al tercero saldré victorioso, como Jesucristo lo hizo algún día. Yo sé que puedo, yo quiero poner a prueba mi vida. Ahora no tengo verdaderamente nada que ocultar, ahora soy como una hoja, transparente. Ahora sé que esto es cierto, ahora entiendo de nuevo la vida.

No firmaré los versos. No dejaré salir la alegría, tengo que volverme incierto, y decidir fielmente, resucitar sólo hasta el tercer día.

No hay comentarios: