No seré un notable artista
ni un buen hacedor de versos,
soy el más absurdo ilusionista
y un estúpido siniestro.
Seré dramático y hasta autista
a veces necio, mi oficio es loco
me declaro tonto, alzo la vista
respiro el aire, me escupo un poco.
Pienso en ti como el fuego de mis entrañas
que las carcome y las araña
con esa fuerza destructora
que mata sin traer guadaña.
Abro los ojos, y reconozco
en el espejo que no alcanzaba
mi propia sombra, ahora esclava
de esta vena que estuvo en reposo.
Cuando suspiro… en sliencio. Late.
Todo se aclara.
Ceniza en un soplo de viento.
No importa bajo cuál cara,
eres exótico aliento.
Bendita catarsis que emana
ante la solicitud del tiempo.
Soy tonto, simple figura humana
de mis deseos,
de lo que siento.
Seré un estúpido artista
sólo un aficionado del verso.
Aquí, el hombre que ante tu vista
es sangre que se derrama
desde la orilla del vaso,
hasta el firmamento…
F.M.
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