A nadie le gusta la palabra en el vacío. Emme Petterson
Realizando algunas búsquedas por Internet, me encontré con un artículo bastante interesante sobre psicología y lenguaje, que hablaba del vacío. Ni al mismo vacío le gusta su palabra, que dicho sea de paso, nada de suyo tiene. Reflexionemos un poco. En tanto vacío, para podértelo ejemplificar, te podría pedir que imagines el limbo, y la nada, o quizá hasta el purgatorio. El problema es que todos ellos se encuentran en algún lugar, en algo, y contienen algo. El vacío vacío es como la nada que nonea y así hasta la paradoja que el ejemplo más sencillo sería llevarte a pensar que tu mente está vacía de ejemplos de vacío. Por más encantadora que parezca la idea, de la romántica soledad y el trágico sufrimiento en el abismo, todos los espacios vacíos exasperadamente tienen que encontrarse llenos, y para colmo en estabilidad de sus habitantes, o eso quiere parecer. Preferimos lo fáctico, lo estable y lo que nos haga creer que hay algo.
La estabilidad y progreso, en tanto la utopía de perfección, poseen el grado máximo de una cualidad o defecto menciona la RAE objetivamente. En una aplicación práctica del concepto, por ejemplo, aquel que escribió estás palabras se valió de la segunda paradoja del pensamiento inútilmente complejo, abstraerse al vacío. Sería más fácil, o hubiese sido más fácil obtener una definición plausible, algo que sin tantos rodeos te llevara al concepto, pero la Dra. Petterson es clara y lo calcula en tanto nuestra comprensión del mundo complejo, a nadie le gusta la palabra en el vacío.
Los reveladores estudios de la Dra. Señalan un sin fin útil de las palabras vacías. En tanto se explica; la destrucción lleva al vacío, que dentro de todos los procesos de remodelación y perfeccionamiento involucra la sustracción de cosas del todo para dejar un hueco vacío o su aumento material para llenar lo vacío. Lo único realmente más cercano a la perfección será ese instante etéreo fuera de las dimensiones del espacio y del tiempo entre llenar lo vacío y sustraerlo, hueco que reina y no existe más allá de. La verdadera cualidad de la perfección, el no tiempo no espacio, toca la nada y se consolida.
De aquí me hace pensar, que la única manera posible de llegar a la perfección es el vacío, que con toda razón, mediada por la destrucción paulatina de cada idea y concepto preestablecido apunta hacia el camino de la duda metódica de Descartes, anunciando tácitamente su giro trascendental, ya no hacia las ideas, y dejando muy por detrás a Kant, consolida la verdadera sustancia de la perfección, y por ende de nuestra finalidad.
La abstracción al vacío, se está volviendo cada vez una herramienta utilizada por los filósofos e inclusive algunos científicos de la postmodernidad. En tanto sus cualidades expansivas y trascendentales, obviamente enmarcadas por nada, permite un crecimiento y desarrollo de la idea sin precedente, fuera de la palabra. Volviendo a mencionar, la Dra. Señala que la técnica sin embargo no es nueva, el caos como materia dominante se niega a cobrar estabilidad, de ahí que en búsqueda de un funcionamiento preciso nos hallamos perdido no en la razón, sino sólo en el concepto vacío, para definir nuestra mente en un fin útil, que será para la ciencia, anticipa, el último fin de la ardua investigación sobre sí.
¿Hasta cuándo llegará el vacío?
Referencias:
Petterson, Emme. (2010) Comprensión, psique y lenguaje. Anales de salud y psicología posmoderna para América Latina.
F.M.

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