miércoles, diciembre 1

Del rosal y el viento

En prado fresco un sitio de amantes
reposa el embrujo de la verdad del tiempo
jóvenes, hermosas, frescas y flagrantes
son las flores que hace bailar el viento.

La paz en la roca
cubre el malestar del tiempo
más las rosas, insinuantes
susurran siempre al llegar el viento.

No quiero alterna la brisa distante
que mis hojas mueve al pasar el viento
fugaz el juego de la memoria en el instante
en que pasa, me acaricia, y se vuelve cierto.

Ansías.

El juego de la lucha constante
fuera del dolor que causa lo incierto.

Ansías.

Pensar en mi propio y mortal amante
sus besos y mis risas
y mis pétalos sin avaricia
que lanza al abismo de lo eterno.

Pese a fecundas y distantes
son las llagas que me hace el viento
de todos mis amantes
es el único que por morir
ansío a cada momento.

F.M.

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