Un aroma, un ambiente. Entras a la sala, te acomodas. Todo tan lleno, todo tan vacío. De rodillas, ante la luz, ante las tentaciones. Te detienes y piensas, cuando ya no...
luces de burdel.
-Carajo! Si lo más chistoso de la vida es cuando estás solo, absolutamente solo, y te das cuenta de quién demonios eres. Sabes, como que a mí eso de estar solo tomando café como que no me latía, no se me hacía buena onda. Pero al final de cuentas, estás aquí, sentadito, tú tan tranquilo, y te preguntas qué tiene de malo. Digo, puedes tener un hermoso espacio. Mira allá la sillita qué mona, mira acá el estante con las plantillas. Mira las revistillas de socialité y el periódico de distribución limitada. Aspiras, hondo. Ves a la chica, te preguntas... ves su sonrisa, te sonrojas.
Sí, es increíble cómo en un lugar totalmente atestado como éste, con la música de fondo y todo tan peculiar, te vengas a sentir más... cómo decirlo...
-
-Ya lo sé, dejé inconclusa la frase, para allá voy. Es que es tan maravilloso poder tener un espacio para ti mismo, hasta te sientes feliz y liberado. Ahorita me siento muy muy bien, estoy contento de mi día, de mi vida, de mi existencia, soy todo lo que quiero. Aún no entiendo cómo es que se puede hacer tan fácil la vida, mi modo mi vida, pero supongo que algún día (espero que pronto) llegue a mi nirvana, al cenit de mi existencia, y entonces sí, voy a arrasar con todo lo que me proponga. Porque sabes, en eso consiste únicamente la felicidad.
-No lo sé, supongo que la muerte. Arranca una hoja.
-Te pones un objetivo, y vas sobre de él. La verdad es que debo serte muy sincero, he leído mucho últimamente. No tienes una idea de cuánta razón tienen al decir que el leer enriquece. Mira, que apenas compré un librillo, uno rojito.
-¿Quién es tu peor enemigo caballero?-
-No, el Secreto no era, ese todavía no le llego. Era uno como de la proactividad y la empatía. Ah sí! 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Ése que te enseña cómo hacerle para que tu vida sea maravillosa y plena en sencillos pasos. Te pone entre sí, te sabe suyo y ahora experimenta, un poco por allí un poco por allá. -Ahora dime, ¿quién es tu peor enemigo?- Mira así, organización, planeación por objetivos. -La mala suerte - Ponerte en los zapatos del otro. -Unas zapatillas de cristal- Ser un individuo pleno, súper administrado.-¿Por qué no me ajustan? - Te digo que es un hitazo ese libro. La verdad es que no había encontrado nada parecido. -Lo escribes entre cada línea de tus textos - Es algo así como de lo mejorcito que he visto en las estanterías. - Lo escupes en cada una de tus frases - Ya sé que es algo viejo, pero la verdad es que siempre lo llevo conmigo. - Lo exhibes en cada una de tus muestras de orgullo. Un lugar. - Además no sabes, te propone unas tablitas magníficas para que puedas ordenar tu vida, así de una manera súper efectiva. - Y qué te crees, que ahora después de todo esto va a ser diferente, que como si nada hubiese pasado, todo se detiene y se condensa, al calor. Claro, es que no tienes una idea de cómo perdemos el tiempo en nuestra vida. La naturaleza repitiliana y perversa que jamás se sacia, que constuye, que aulla. Estamos tan cerrados y somos tan egoístas que no nos damos cuenta de lo mucho que estamos perdiendo, siendo que podemos ser tan activos y proactivos. La felicidad como la parcialidad del pensamiento, de las ideas. Mira yo lo comparo con algo así como las pautas básicas de la existencia, de lo mínimo que tú tienes que llegar a ser y hacer para alcanzar el éxito y la plenitud, porque básicamente todo radica en tu interior. Una mesa, un aroma, el humo. Tú mismo, escúpete. Únicamente tienes que programarte para ser feliz, y de ahí en fuera todo resulta maravilloso, hasta a veces pareciera que entre mejor cara le demos al destino más fácil va a resultar todo, porque la verdad así es esto. Acéptate mortal, acéptate vulnerable, princesa. Que fíjate, también el otro día escuché de algo que se llama empoderamiento. Humano, demasiado humano, sin sexo. Que es esa capacidad que tienen las personas para lograr sus metas, sus objetivos. Lleno de opio, lleno de mierda. Porque obviamente siempre tenemos que ver hacia delante, nunca hacia atrás, sólo los perdedores lo hacen. Lleno de verborrea que edifica y construye, sus chozas de barro, sus chozas de paja, tu castillo. No tiene ningún caso perder el tiempo viendo lo que has hecho mal, mejor aplícate a pensar en lo que harás mañana, para que así puedas conseguir todo lo que te propongas. Pensamientos orientados, hacia la fe, hacia la suposición de la creencia. Lo principal, claro está, es montarse un objetivo, y darse un plazo meta. Por que la facilidad del pensamiento es más fácil, porque su nulidad elimina sus barreras, las vuelve invisible porque ya no se sabe hacia donde más ver, eres ciega. Un corte por aquí, y otro por allá. De ahí pones todos tus esfuerzos en realizarlo y salir adelante. Hermosos sus palacios, hermosas sus estructuras. Esperanzadas hacia el derrumbe. Esperanzadas a la noción de la esperanza, Espera. Siempre espera hacia el mañana, porque el hoy no existe. Un libro. El cada instante se vuelve fugaz, nimiedad retórica ante los ojos del futuro, los grandes brazos que extienden sus garras, para acogerte. Para hacerte mimos, entre sus brazos. Te recoge. Te hace suyo. Te observa, aunque no alcanza a entender detenidamente qué haces, cuál es tu función. Cree que eres necesario, cree que eres único. Te sabes tan igual a tus hermanos, que hay ya demasiados en el mundo. Te tiene entre sus garras, te mira fíjamente. No puedes hacer nada, te encuentras paralizado ante la conmoción. Siente el pulso de su brazo, que se palpa en sus llemas. Llamas. Te llamas. Parece que con los ojos te quema, porque no sabes bien qué te va a hacer. De repente ve hacia el frente. Performance. Saluda, explica, señala y se acomoda el cabello de la frente. De pronto sientes un calor que te abraza, que sube hasta lo más intimo de tus entrañas, en verdad es hermoso. Hasta el negro que te inunda, hasta el blanco que te forma. Hasta el rojo que te cubre. Hasta todo tú. Te sabes utilizado, qué puedes hacer, ese es tu fin. Eres sólo un vehículo, sólo un medio. Los medios transmite, más no juzgan, no señalan, no puntualizan, almacenan. Esa ha sido siempre tu función, de la que tan orgulloso te sientes.
Asombro repentino.
Corte, corte, corte.
No lo has sentido, ha sido de pronto, te preguntas qué es eso en ti, qué es eso. No sabes bien, no puedes voltear no lo tienes permitido.
El calor.
Una hoja sale volando. Una hoja sale volando. Una hoja sale volando.
Entras al vacío.
Rojo, como tu capa. Rojo como...
Vacío.
Hay amigo, cuántas cosas tengo por contarte pero la verdad es que se me hace muy tarde, con esta nueva planificación no me queda tiempo para nada.
Piensas en la chica tan hermosa de aquella mesa, con ese cabello y esa sonrisa. Seguramente algún día podrás estar con alguien como ella.
Sonrisa, discreta. Palpitación y sudoración elevada. Alto ritmo cardiaco.
Ritmo... cardiaco... que quema.
Sales.
Y escuchas los sonidos del mundo, la calle, el ruido la gente, la vida. Todo aquello es tan real que no puedes entender cómo es que te lo has perdido.
Una brisa te toca el rostro, te obliga a voltear.
Dentro de una cubeta, dentro de una cubeta has teminado, junto con toda esta porquería. Te preguntas por qué el rojo te nubla la vista. Te arme, te lastima, te ciega, te desaparece. La garra entra y te hace girones, te inmola.
Aplausos.
Si tan sólo pudiera ser mía.
Una mirada cruzada. Un fuego, inunda. La estancia. En medio, el trasto, en medio su arma. Arde. Oxidada. Sin piel, con uñas, dorado, su pelo. Sonríe, te sonríe. Un delgado hilo mueve su brazo derecho. Te despide, un beso al aire. De fuego. El rojo que ceniza. Hasta tu cerebro.
Adios princesa, adiós.
Mirada, fija, sin párpados. Dentro de la cubeta. No existes más.
La estancia se quema.
Cierras los ojos. Respiras hondo.
Abres.
Sólo el aroma permanece.

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