martes, agosto 4

La lobotomía

De qué sirve la fe y la esperanza.
Nefasta y desastrosa, fastuosa. Condena áspera que raspa.
Después de tantos intentos en progresar, después de múltiples intentos en no caer en el abismo, te constriñes, te osbtruyes por las raíces de tu propio pensamiento. Doloroso malestar, sin duda alguna, más por quién he de ser considerado, Ser. Muy a mi pesar, muy a mi maldita insolencia, te detesto. Poeta, el único que por bien se acerca. Poeta. Uno que por bien interesa. Poeta.
Maldita casta de mendigos, maldita multitud de compasiones. Más tú no las tienes conmigo, Poeta, por qué será que en ti eso envidio. Interesante anotación, correspondiente a cada comentario.
Más por vez única y primera comprendí desde siempre la desilución de tu llegada. Ahora todo es un poco más claro.
Yo quiero.
Estúpido. Increíbles las razones por las que los destinos se entrecruzan. En un momento oportuno, magnífico, triunfal. Llegaste y de la nada apareciste ante mí. Llegaste y yo dudé por un momento de mi cometido. Al verte tan igual a mí, tan semejante. Ahora veo que eres tú de todos el que menos me comprende. O quizá sea que te aterra el acercarte un poco más. Lo puedo vislumbrar en tu rostro, poeta. Soy un monstruo. Lo admito. Muy a mi pesar no siento ninguna sensación más allá del mero gozo que cualquiera sentiría. Sin embargo tú sabes que no es así, que mi poesía traspasa venas, órganos, y se entierra en lo más íntimo de la conciencia. Tú sabes lo que quiero decir, y sin embargo eres sordo ante mis palabras. Más por siempre te he buscado, y ahora, bien, no puedo decir que te desprecio. De ti muchas cosas he de conseguir, contigo muchas cosas podré lograr, porque descubro que el círculo se encuentra limitado, es único. La gente no entiende, Poeta. Cierto. Verdad. Más por verdad yo no puedo vivir de la suya. Me niego y vuelvo loco al pensar en hacerlo, Poeta. Soprendeme tu juicio, tu sensatez. Y por eso mismo dudo, porque no pertenezco, no soy. Mentira. Soy metira, más de qué podría ser verdad? Sin embargo no existe, lo comprendo, y a cada día en tus versos me reflejo más.
He tomado mis decisiones poetas, he decidido romper con mis cadenas y atarme grilletes, y tan sólo una estaca en el pecho, directa hacia el corazón. No vale la pena poeta, si no tengo inspiración.
Tantas oportunidades, tantos juegos en lo que de aquí y de allá la esperanza siempre tiene un galardón, un lugar privilegiado. Como si su asiento fuese más fuerte que la madera que lo construye. Como si el ocupante fuese ahora parte del mueble, y se uniera en nuevo curso con las fuerzas del universo. Eso no es para mí, Poeta. Lo sabes, por eso tienes miedo de adentrarte, porque me sabes obscuro, confuso, y la poca nitidez de tu pensamiento me deja ver con claridad la realidad. La que no existe.
Bien que no tengo nada, maestro. Poeta. Sensual admiración por las formas que jamás dejarán de seducirme. No caeré en tu mortal pecado hasta ser más allá de lo que no puedo dejar de imaginar. Admiro, tu precisión y técnica y te devoraré, lo juro. No tendré consideración alguna más con tu cuerpo.
Más por bien un cisne, un dragón, una raíz en la hierba del cultivo se ha encontrado. Más por bien, más así, no seré más que un dulce canto de resoplidos suaves, sinceros.
Eso quieres? eso deseas? Basura. Todo lo que con cadencia se adorna son versos inútiles, al menos a fines más allá de un poco de lógica. El objetivo siempre es claro, sólo falta acertar el gatillo. Más nunca será una cacería. No niego jamás me podré despegar quién soy. Eso jamás te atreverás a pensarlo. Y si por un momento lo dudaste, Poeta, aunque de mi sangre no pueda, no haya razón ni manera de obtener un verso limpio, una rima perfecta que te lleve al infinito, en los ojos del jaguar se encuentra mi narciso, estanque al cual de necesidad caeré, y suspiro.
Prefiero ahogarme y ser arrastrado por los lirios, que encontrarme seguro en la balsa, del alivio, de la falsa gratitud, de la siempre beata, Esperanza.
La detesto, pero, en todo, la pondré a prueba bajo la influencia de su peor castigo. La torturaré hasta los límites de lo inimaginable, disfrutando de torcerla, de perforarla. De ver expandidas cada unas de sus lágrimas y cuagularse en el pavimento frío, revueltas con polvo y sus estractos salinos.
Prefiero. Uno. Romper el hielo en la cima de la montaña, la más alta, y llenar de hielo, de escarcha, cada milímetro de Esperanza. Hoda, Égloga, Elegia. Absurdo. Desconozco el sendero. La calzada de los muertos te conducirá al renacer del Paraíso. Frisos de jaguar, tan fríos, tan desgastados. Tan bellamentes saturados. Así corrí y tropecé. Más entre fauces quiero renacer. Más de su aliento, en sus entrañas quiero reconocer. Y al salir, lobotomía. Con sus fauces, con colmillos. Cada célula de mi cabeza, en mi mente, en mi memoria. Confusa condición de luces abismales. El órgano, de un puño, tan dulce como una fresa, explotará más no sobre la vertiente, sino en la mente. Recipiente. Flecha clavada, atravesada. San Sebastián lo comprendió mejor, dulce Apolo de la daga, ruega por él. Cirugía sin retorno, sin anestecia, sin igual. Acaso mi mano colgará de tu cuello?, en buena suerte, Jaguar.
Buena suerte.
La Esperanza de los tontos. Yo prefiero cirugía, Dr. Máteme, me está matando ya. Habrá alguna otra manera de redimir sin desangrar. Más mea culpa sin pecado, concebido de la mente y por única vez originado. Poeta, tú no has de hacerme tuyo por disección, más si por elevación. Jaguar, desgarrado. Estoy mutilado. Sin cabeza, la sangre fluye mejor. Desde aquí, colgada, cabeza, encuentra, en su creador, inspiración. Jaguar.
Bestia absoluta de la madre creadora, te amo, porque tú eres la conexión con el concepto. Metamorfos trascendental de un agujero negro rodeado de ámbar, donde una línea se curva y pareada, se proyecta hasta tocar el punto más sensible del universo.
Demonio muerto, no estoy muerto.
Principio.

F.M.
(siempre un grito es mejor al final del laberinto) Shouting Pope

No hay comentarios: