domingo, febrero 1

Eso que tu insistes en llamar corazón, C.

Los demonios también tinen amigos. No sólo amigos, los demonios también tienen mejores amigos. Lo cuiroso es, que los demonios no necesariamente necesitan amigos demonios, sino cualquier tipo de amigo. No es que los demonios necesiten amigos. Es un simple hecho, una simple necesidad. Acaso existe alguna pequeña criatura del universo que necesite estar sola. La necesidad de la soledad es algo más bien particular, algo más bien, elegido. Si por Fabián fuera, el viviría solo por siempre, estaría en esa pequeña parte del universo donde nadie más habita. Alguna vez escuchó la frase, todos los hombres son islas, y lo cree. Pero qué sería de las islas si no hubiera más islas. Una sola isla es una isla y ya. Pero cuando esa isla se contacta con otra isla se genera una nueva matriz. Así los demonios dejarían de ser demonios si no hubiera más seres sobre los que hacer mal. Simplemente la maldad existiría, para fuera del demonio. Porque dentro del demonio bondad y maldad existen, pero nunca se manifiestan a sí mismas como lo que son. Así cómo el demonio sería capaz de catalogarse como malo, si ninguno de los de allá fuera puede decir que es malo, es un hecho, es un dictamen, y hasta cierto punto una obsesión. Los demonios, conviviven. Los demonios buscan a sus iguales. Desgraciados malvados, inútiles voraces de la carne humana, que devoran, que destruyen que matan y cercenan. Este demonio es diferente, quizá odie más a los demonios que a nadie más en esta vida. Por que los demonios son los que le han hecho la vida miserable, la vida como una cosa inútil, apestosa, sin fin. Los malditos demonios que siempre lo acompañan, que siempre lo besan, que siempre lo miman. Aquellos demonios que parecen quererlo. Pero entre demonios esas palabras no existen, esas palabras no van. Ahí sólo existen conveniencias, ahí sólo existen manipulaciones e intercambios fructiferos, o no, no hay más. No trates de encontar mayores relaciones dulce amigo, dulce mortal. Te digo mortal porque tú no eres un demonio. Que bien tú historia tienes. Y en ocasiones quieres tacharnos de perversos, de malnacidos, de unos hijos de puta que únicamente devoramos a los hombres así, por el mero placer. No te lo he de negar, su carne es tal dulce, tan frágil, tan hecha de eso que los más fuertes disfrutamos comer, sus almas. Por que su carne no no es atractiva en absoluto. Viciada, contaminada, podrida. Siempre podrida. Ahí es donde entra mi queja dulce amigo. Acaso crees que tú, tú siendo el humano que eres te diferencias mucho de nosotros, los demonios. Claro que no, dulce creatura, lo que tú tienes es que al final, quizá tengas menos maldad que nosotros. O quizá no, quizá puedas llegar a ser un depredador, un depredador de ti mismo. Antropófagos se vuelven los hombres, antropófagos de si mismos. En ocasiones he visto hombres comer demonios, convertirse en demonios. Así de fácil, así de sencillo es todo mi dulce amigo. Que en ti puedo ver demonio, demonios que has devorado, pero que quizá en algún momento de tu vida devolviste, vomitaste, y echaste al caño. Ahora mi hermoso amigo humano, dime, acaso no te resulto repulsivo. Acaso toda esta viscosidad, toda saña, todo lo malo que hay en mi no te resulta, simplemente asqueroso. A mi vista lo es, pero yo soy yo mismo, entonces por consiguiente me detesto, me detesto en una manera que sé debo morir. Te lo he dicho, los demonios no podemos matarnos a nosotros mismos, somos inmortales, así que no te preocupes. La única manera de matar un demonio es que otro lo haga. Pequeño secreto, yo quiero morir. Así que mis hermanos sufrirán mis deseos, sufrirán lo que yo quiero para mí. Carnes de mi carne, dios de dios, luz de luz. Lo que en un principio fue creado, ahora será destruido para siempre, amén. Así lo quiero, así sea. Sin que tú te des cuenta día a día estás ahí, como uno de mis sicarios. Acaso crees que mi amor por ti es verdadero, acaso crees que de verdad los demonios tienen amigos. No es así. Pero muy en el fondo te demostraré todo mi amor, te llevaré a la destrucción de ti mismo, de tu alma, de tu ser. No es que no te quiera, es que te estoy elevando de rango. Te volveré demonios, una y mil veces. Te mataré. Te volveré humano una y mil veces, te mataré. Retorceré cada uno de tus pequeños y minúsculos espacios. Lo haré, lo juro, no desesperes. Pero después de todo dime dulce amigo. Acaso crees que me interes saber la verdad. La verdad no existe, no lo entiendes? Nada existe en verdad. Sólo que se encuentra flotando, todo está en el aire. Como diría un sabio, "aquí todos flotamos". Así está la verdad, mi amigo. Lo que no se dice es lo más importante. Así es y así será. Siempre. Pero entonces cómo es que las tareas tienen sentido. Sé que lo que no sé es lo que me importa. Sé que todo retorna. Qué sentido tiene saber por anticipado lo que nunca podre conocer. No amigo, no te confundas. El eterno retorno existe, pero siempre hay un cambio. Por que los instantes son diferentes, los momentos únicos. Irás sabiendo cosas, irás aprendiendo. Pero cada vez todo esto se pone más torcido, más interesante. Cada vez te vas acercado más la verdadera noción del caos, de lo desarreglado, lo infinito. Dios, e su naturaleza coloquial, rige el mundo bajo sus reglas. Reglas que el mundo mismo ha decidido inventarse, reglas que tú y yo nos vemos obligados a seguir. Pero crees que la verdad está enmarcada en esas reglas, mi amigo. Así es, pero así es que la verdad me trae la verdad de la mentira, la verdad de lo que debo hacer a cerca de quienes quiero matar, porque inclusive en nosotros existe la verdad, verdad negada de una esencia reprimida. Amigo, amigo de verdad que te quiero, no tengo alma, no tengo corazón, no tengo remordimiento ni culpa alguna. Los fines, Maquiavelo, la moral es cosa absurda. La moral, la ética, más nunca dejarás de juzmarme y decirme inhumano. Yo te amo. Siempre te amaré aunque valla en contra de mis reglas. No te confundas. En los espacios vacíos está la respuesta. Aprende carajo, por una vez aprende. Aprende algo de tu vida. Alicia, aprende. Alicia escucha. Alicia no voltees atrás que los demonios te persiguen. Alicia yo sé que ayer despertarse a las 3:30 de la mañana, sudorosa. Yo lo sé, yo desperté igual. Alicia corre porque voy tras de ti. Alicia aprovecha cada instante, porque te queda muy poco por vivir. Alicia, dame un beso, Alicia te devoraré el alma, el corazón. Amigo, dulce amigo, no encierres en amargura tu corazón. Por que, no lo podré comer. No vuelvas negra tu alma, no la podré destruir. Hasta ahora llega la reina. Será acaso posible, Alicia, que todos seamos como Jano. Que todos seamos como el mimo. Amor, Alicia, amigo, no te confundas yo te amo. Amigo,Alicia, amor no te confundas, cada paso que doy es para estar cerca de ti, cada paso que doy es, para cercenarte poco a poco eso que tú insistes en llamar corazón.

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